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30 de Ene de 2023

Columnistas

Dos ejemplos de verdaderos negros de la nación

El próximo 3 de Noviembre del 2019 Panamá cumplirá 117 años de vida republicana. Al borde de este cumpleaños de la patria, merodea un circo demagógico llamado por el pueblo como: “La Asamblea”.

El próximo 3 de Noviembre del 2019 Panamá cumplirá 117 años de vida republicana. Al borde de este cumpleaños de la patria, merodea un circo demagógico llamado por el pueblo como: “La Asamblea”.

Esta vez, para no saber por un par de horas del entusiasmo embrutecedor que se nos está presentando a nivel nacional, la Asociación de Jubilados de Penonomé “Victoriano Lorenzo” celebrará, conjuntamente con la dinámica escuelita Saint George del corregimiento Cañaveral en Penonomé, la separación de Panamá de Colombia. Será a las once de la mañana, sin licor, después del desfile, habrá un acto cultural muy interesante y los padres de familia venderán viandas criollas en diferentes ranchitos representando a cada provincia dentro de la escuela. La junta directiva de la Asociación “Victoriano Lorenzo” está conformada en su mayoría por profesores jubilados.

Mientras llega el día esperado de nuestra tricolor, en donde seguramente habrá sancochos con gallinas del patio de Melo, chicha de maíz hervetona, cocinada en las pailas viejas de Toro Bravo por el ingeniero Ludovino Quiroz, tamboritos, poesías y décimas a la patria, me permito relatarles uno de los fantásticos episodios de dos verdaderos negros fielmente asociados y que han hecho posible, a mi entender, que la política con que sobreviven haya arreglado lo esencial para sus vidas sin la libertad que da la democracia para vender el voto, sin mentiras ni promesas incumplidas. Se trata de las hormigas guerreras (lapidus-antwiki) y de los talingos (Crotophaga). Se asombrarán del acuerdo entre hormigas feroces con los pájaros salomadores panameños.

El 3 de Noviembre de hace diez años recién mudados a Piedras Blancas de La Pintada, nos amaneció una de las paredes de la casa totalmente cubierta de hormigas negras que sacaban, por un espacio de la puerta de la cocina, cadáveres de alacranes que se notaba habían luchando por sus vidas, iguanitas limpiacasa arrastradas en pedazos, mientras que en el patio otro ejército de las mismas hormigas seguía a una docena de talingos que se comían a los fugitivos de las hormigas, mientras emitían melodías de alegría rastreando el suelo.

Llamé a un biólogo amigo y me dijo: “No te preocupes, ellas se van”. “¿Como?”. “Asusta a los talingos y verás, lo que si debes hacer inmediatamente es un aguado de hormitox y regarlo alrededor de la casa”. “No le tires hormitox directamente a ellas porque las matas”. Le hice caso a mi amigo, pero después de una hora, al fin y al cabo la que sabemos no estaba y yo no me iba a perder un desfile patrio de miles de hormigas guerreras con una docena de talingos llenos de júbilo en todo un 3 de Noviembre... ¡Jamás!

Economista y escritor costumbrista.