Temas Especiales

14 de Aug de 2020

Carles Gisbert

Columnistas

Casal Catalán de Panamá

“El Casal tiene la voluntad de ser un instrumento para la difusión de la lengua y la cultura catalanas, fomentando el intercambio cultural y cívico, reforzando las relaciones ya existentes entre Cataluña y Panamá”

Si me preguntan como catalán afincado en Panamá, cuáles son las principales virtudes de este país de adopción, de entre ellas destacaría, sin duda, su carácter abierto y multicultural, donde conviven con destacable armonía culturas y nacionalidades de todos los rincones del mundo. Cada una de ellas aporta pinceladas que enriquecen positivamente la ya de por sí rica y diversa cultura panameña.

Paralelamente, es natural que cada una de las distintas comunidades de emigrantes cree lugares de encuentro entre sus miembros y se organice para compartir festividades, actos culturales y tradiciones. Es lógico que se reúnan para mantener vivas sus raíces, fortaleciendo así mismo el tejido asociativo de Panamá y mejorando su integración a la cultura panameña que los acoge.

Panamá ha sido históricamente una de las tierras de acogida para la diáspora catalana. De ese modo la comunidad catalana ha acompañado activamente el desarrollo y devenir de Panamá durante toda su historia. Apellidos ilustres de la cultura panameña tienen su origen en Cataluña. Es por ello que no entendíamos cómo era posible que la comunidad catalana en Panamá no estuviera organizada a través de un Casal Catalán. Son instituciones con gran tradición histórica y que están presentes en numerosos países y ciudades en el mundo, especialmente en América Latina, donde se encuentra el más antiguo de los casales, el de La Habana, inaugurado en 1882.

La vocación del Casal es ser un espacio de encuentro de la cultura catalana, abierto a la participación de todos, independientemente de su origen, credo y pensamiento político.

Actualmente superamos ampliamente el centenar de personas asociadas, entre los que se encuentran muchos catalanes llegados a Panamá, pero también se encuentran panameños, descendientes de catalanes que llegaron a Panamá en distintas épocas, portadores de historias fascinantes. Tampoco es desdeñable el número de socios panameños con vínculos afectivos con la cultura catalana, porque han estudiado en alguna de sus escuelas o universidades, han residido en una etapa de su vida o se han enamorado en un viaje de vacaciones de nuestra hermosa tierra.

El Casal tiene la voluntad de ser un instrumento para la difusión de la lengua y la cultura catalanas, fomentando el intercambio cultural y cívico, reforzando las relaciones ya existentes entre Cataluña y Panamá. Esta iniciativa ciudadana, colectiva, articulando desde principios de 2019 la celebración de algunas de las principales festividades de la cultura y tradición catalana.

Aprovechando la festividad de Sant Jordi, el 23 de abril del presente año, el Casal Catalán de Panamá inició su andadura. Es una festividad que en Cataluña llena las calles de color y cultura, en la que la tradición dice que el hombre debe regalar una rosa a su amada y él es correspondido con un libro. Hoy en día hombres y mujeres reciben libros, y ningún ser querido se queda sin su rosa. De este modo, entre libros y cava, entre rosas y sonrisas, casi un centenar de personas aceptamos ilusionados el proyecto de constitución del Casal en Panamá.

Nuestro segundo acto bajo el proyecto colectivo abierto que deseamos sea el Casal fue la tradicional celebración de la Verbena de Sant Joan, festividad en la que los pueblos mediterráneos se conectan mediante el ritual del fuego con el cosmos durante la noche más corta del año: música y baile, comida típica de la festividad (dulce llamado Coca de Sant Joan), y fuegos artificiales para los más pequeños.

El pasado mes de septiembre desde el Casal se organizó en el incomparable marco monumental de la Plaza de Francia una lectura pública de textos históricos, poesía y canción tradicional como acto cultural en la Diada Nacional de Catalunya del 11 de septiembre, en la que se conmemora la caída de Barcelona frente a las tropas borbónicas en 1714, tras un largo asedio de más de tres años. Historia, lengua y cultura catalanas, transmitidas de generación en generación, antídoto ante la miopía y el olvido de nuestras raíces, nuestra identidad.

Paralelamente a estos actos que corresponden a fechas concretas, el Casal ofrecerá a partir de diversas comisiones el desarrollo de actividades de diversa índole. Algunos ejemplos son el “Proyecto Petjades” (“Huellas”), bajo la Comisión de Cultura, iniciativa dedicada a la tarea de recuperar las “huellas en el camino” de las experiencias vividas por tantos catalanes que se asentaron y construyeron sus proyectos vitales en Panamá, a lo largo del siglo XIX y XX, y que han participado en el desarrollo de Panamá, sin olvidar sus raíces.

Otras iniciativas que deseamos y esperamos poder ofrecer en Panamá son muestras de cine en lengua catalana, conciertos, exposiciones, debates o conversatorios sobre cultura, arte y sociedad.

Una lengua viva se lee, se habla, se escribe: a través de cursos de catalán “Cavall Fort”, convocando un concurso literario para el 23 de abril del 2020, Día del Libro y de la Rosa, o compartiendo la literatura “en Català” de ayer y de hoy, en el club de lectura “Els Quatre Gats”.

Destaco también la actividad ya iniciada desde la Comisión de Negocios de organización de los “Desayunos de Network”, abiertos a todo el público previa inscripción, en los que empresarios, emprendedores y profesionales intercambian experiencias y proyectos.

Desde el Casal Catalán de Panamá les esperamos para construir este nuevo puente entre culturas, y les deseamos un próspero 2020, lleno de cultura y oportunidades para tejer sociedad civil entre todas y todos, en una Panamá diversa, rica y plena.

¡Viva Panamá, Visca Catalunya!

Presidente del Casal Catalán en Panamá.