Temas Especiales

12 de Jul de 2020

Ricardo Cochran Martínez

Columnistas

¿Cómo se establecería un Gobierno mundial? (I)

“[…] ¿no traerá este siglo la aparición de un poder no antes visto, el de las multinacionales y sus esferas económicas?… recuerden que esto es solo un ejercicio histórico… […]”

Ciertamente esta pregunta con toda seriedad en alguna ocasión es posible la hayamos hecho, fuese como práctica, trivia o simple inquietud. Voy a tratar de dar mi opinión muy personal sobre el tema; obviamente, no debe ser tomada ni remotamente como un dictamen, más bien como un ejercicio histórico, nada más.

En la actualidad, nuestros sistemas políticos y económicos son el resultado de un largo proceso histórico, que comenzó en la edad antigua, en donde la relación era básicamente amo-esclavo. Y las relaciones económicas se basaban todas en la posesión de la tierra, con otras actividades comerciales y en muchos casos la apropiación de riquezas por medio de la fuerza de los ejércitos de un pueblo. Sea el caso de Egipto, Grecia y Roma.

En la Edad Media la relación se tradujo en Señor-Siervo. Reyes y Señores Feudales. Economía basada también en la tierra, no en el mercado ni los capitales.

En la Edad Moderna el enfoque varió, impulsado por los metales preciosos y por los grandes descubrimientos geográficos, científicos, técnicos y astronómicos; pero, principalmente, por la aparición del banco y la banca, el crédito y los intereses; las compañías inversionistas, como la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, la cual fue la primera compañía multinacional que alcanzó un gran poder político y económico en toda Europa y resto del mundo conocido, por sus propios intereses y financiamiento, teniendo a los monarcas como sus súbditos en realidad.

Luego, en la edad Posmoderna, tenemos las relaciones políticas basadas en gobernante y ciudadano; empresarios y trabajadores, con un sistema capitalista, inversiones y grandes “trust” y “holdings” dedicados a varios aspectos del auge de la revolución industrial y tecnológica, fuese vías de transporte o medios de comunicación, explotación de recursos, etc.

Hasta el día de hoy, hemos presenciado cómo la clase comercial utiliza este adjetivo, se ha impuesto a todos los sistemas de Gobierno, ya que la producción para una masificación de personas es ineludible.

Bien, en ese marco, si prestamos una visión más detallada al proceso, nos percatamos de que los individuos y sistemas políticos, desde la modernidad, han sido desplazados paulatinamente, y ningún Gobierno se atrevería a gobernar dejando atrás al sector empresarial y al concepto del Estado Benefactor. Ese es el “quid”.

El concepto de Estado Benefactor, muy propio del siglo XX, se ha quedado atrás por la enorme capacidad de la inversión privada y obvio, sus grandes recursos financieros y capitales, los cuales no tienen fronteras, tienen empresas y esferas de negocios, los cuales generan realmente el movimiento económico de nuestra era, matizado aún más con la tecnología de punta al alcance de todos nosotros y las expectativas que surgen de la misma; ejemplo conectividad por internet, participación de foros por internet, compras y ventas, tarjetas de crédito y débito, etc.

Este sistema va a requerir prontamente saltar al otro estadio; que es precisamente el que se planteó desde los inicios de la era moderna: que las grandes empresas y grandes magnates sustituyeran al poder político.

Entonces, ¿cuál sería su forma ideal? Simple, lo sería un Gobierno mundial, el cual estaría regido por empresas multinacionales, tecnócratas, científicos de la población y el mercado.

Para ese fin habría que debilitar el accionar de los actuales tipos de Gobierno, sean de izquierda, de derecha, parlamentarios o monarquías; todos estos sistemas pertenecerían al siglo XVIII - XX, mas no al siglo actual.

¿Y cómo podrían llegar a consumar tal fin? Bueno, es difícil saberlo, pero podemos estar seguros de esto: los Gobiernos y sus nacionalismos enfrentaron al mundo en el siglo XX, el genocidio fue su signo; la idea actual sería un Gobierno permanente, representado en esta primera fase por las potencias actuales, que con esta crisis han tomado un duro revés; y posteriormente prohijado por las grandes multinacionales, su tecnología y mercados, actuando sobre esta masificación de personas. En cuestión de décadas las multinacionales tomarían el poder sectorizando el planeta según sus intereses. Pero debe haber un detonante para tal determinación, y ese detonante es precisamente el caos, y este se genera por el miedo a las pandemias.

El temor al contagio y la capacidad para hacerse con los antídotos, generaría una población dispuesta a aceptar todo, por supervivencia, y, si sus Gobiernos no lo apoyan, serían derrocados; e impuesta una tutela política y financiera; para estas multinacionales, ello representaría, no solo ganancias económicas, sino poder político. Quien tenga el control ya no tan solo de las armas nucleares, sino de las pandemias y sus antídotos, sería una multinacional exitosa.

Vale pensar esta posibilidad, si entrando el siglo XXI, mirando hacia atrás un siglo, estábamos saliendo de la Primera Guerra Mundial, caminando hacia la Gran Depresión de 1929 y luego hacia la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, ¿no traerá este siglo la aparición de un poder no antes visto, el de las multinacionales y sus esferas económicas?… recuerden que esto es solo un ejercicio histórico… Salud, compatriotas.

Profesor de Filosofía e Historia.