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12 de Jul de 2020

Derek J. Liao F.opinion@laestrella.com.pa

Columnistas

¿Por qué las pruebas rápidas para el COVID-19 no indican inmunidad, todavía?

Actualmente, hay muchas pruebas rápidas para la detección de anticuerpos en el mundo, unas mejores que otras

Luego de varias semanas en cuarentena existe una gran presión para volver a reactivar la economía y ha surgido una propuesta que aparentemente sería la solución, el llamado “pasaporte inmunitario”, el cual te indica a través de un examen si eres inmune al COVID-19 o no, pero hoy aprenderemos que en estos momentos esta prueba no indica eso y, además, por qué es más probable que siendo positivo para la prueba, realmente nunca te hayas infectado.

Actualmente, hay muchas pruebas rápidas para la detección de anticuerpos en el mundo, unas mejores que otras, pero para este análisis usaremos una de las mejores según su fabricante Augurix, una prueba de Suiza que indica que tiene 98,5% de sensibilidad, esto quiere decir que detecta al 98,5% de los enfermos al realizarse la prueba y una especificidad del 96%, por lo tanto, clasifica correctamente al 96% de las personas que no tienen la enfermedad.

A simple vista, parece ser una prueba muy prometedora para utilizarla como indicador de inmunidad, pero depende del contexto y en este caso es la prevalencia, que significa cuantas personas están enfermas en un momento dado en una población específica, que en este caso serían los 4,5 millones de habitantes que tiene nuestra República.

Para saber la utilidad de esta prueba rápida tenemos que estimar cuál es su valor predictivo positivo, lo que nos lleva a conocer ¿Cuál es la probabilidad de que una vez el resultado sea positivo, realmente hayas padecido la enfermedad?

Todas las pruebas diagnósticas tienen un margen de error, en el cuál indican como positivo a una persona que no está enferma y a eso le llamamos “Falso Positivo”, y estas pruebas rápidas no son la excepción.

El valor predictivo positivo depende de la prevalencia, mientras más gente esté infectada en una población, es más probable que si alguien sale positivo, realmente tenga la enfermedad, por lo tanto, aumenta su valor predictivo positivo, pero si la prevalencia es baja, este valor predictivo positivo disminuye.

Definiremos tres escenarios:

  • Escenario #1: Hay 50 mil personas infectadas por COVID-19
  • Escenario #2: Hay 100 mil personas infectadas
  • Escenario #3: Hay 200 mil personas infectadas

Esto representa un poco más del 1%, 2% y 4% de la población de la República de Panamá, respectivamente.

En el primer escenario de 50 mil infectados el valor predictivo positivo de la prueba es del 17,8%, eso quiere decir que de cada 100 personas que salgan positivas solo 18 realmente tendrán algún tipo de inmunidad contra el COVID-19 y los otros 82 serán clasificados incorrectamente y creerán falsamente que tienen inmunidad.

En el segundo escenario de 100 mil infectados este valor aumenta a 35,9%, o sea 36 de cada 100 personas con pruebas positivas, realmente tendrán algún tipo de inmunidad y las otras 64 no la presentarán.

En el tercer escenario con 200 mil infectados este valor predictivo positivo aumenta a 53,4%, esto es prácticamente como decidir si alguien con una prueba positiva tiene inmunidad tirando una moneda al aire.

La consecuencia de asumir como válidas dichas pruebas es que se clasificarán a miles de personas como inmunes, sin estas haber padecido la enfermedad, por lo tanto, este grupo susceptible estará más expuesto a contagios.

Existen formas de disminuir este margen de error que presentan las pruebas cuando una enfermedad tiene baja prevalencia, así como esta.

La primera sería realizar una segunda prueba con una alta especificidad, como prueba confirmatoria, así como se realiza con el VIH, primero una prueba rápida como tamizaje y luego la prueba confirmatoria.

La segunda manera sería solo realizar la prueba a grupos con alto riesgo de haber sido contagiados con el COVID-19, por ejemplo, el personal de salud que está en contacto con pacientes infectados, también los contactos cercanos de pacientes COVID-19, y pacientes con síntomas sospechosos de COVID-19 que no se les pudo realizar la prueba de PCR a tiempo.

Mientras la prevalencia del COVID-19 sea baja en la población, la utilidad de las pruebas rápidas para la detección de anticuerpos será limitada, al complementarla con una prueba confirmatoria o solo realizándola en grupos con alto riesgo de padecer COVID-19, aumentaría su utilidad para distinguir a las personas con algún tipo de inmunidad para esta enfermedad.El autor es médico general