Temas Especiales

04 de Jul de 2020

Julio César Caicedo Mendieta.

Columnistas

El levantamiento tímido de la ley seca

Ya era tiempo y los alcaldes deben acatar lo novísimo que nos trae el añadido en ese decreto ejecutivo (seis agrias o una botella de vino); en lo personal, compraré, cuando la platita de la jubilación me lo permita, cervezas nacionales por los empleos que generan las cervecerías y por los millones de dólares en impuestos para la cornucopia nacional.

Ya era tiempo y los alcaldes deben acatar lo novísimo que nos trae el añadido en ese decreto ejecutivo (seis agrias o una botella de vino); en lo personal, compraré, cuando la platita de la jubilación me lo permita, cervezas nacionales por los empleos que generan las cervecerías y por los millones de dólares en impuestos para la cornucopia nacional.

Miren, muchachos nuevos, las ciudades principales de Panamá están ad-portas de amanecer tan paupérrimas como lo detalló Jean Paul Sartre, al describir la primera mañana parisina al despertar de la pesadilla por el confinamiento de la ocupación Nazi: “Franceses malnutridos. De almacenes muertos y de calles por inventar otra vez”. Panamá no se merece quedar insepulto como un país en donde se repartirá por igual la miseria. Y sostengo que triunfaremos (yo juraba que esto era una farsa de las tantas que han ocurrido en Panamá desde el robo en el canal francés para acá), porque hasta ahora me estoy convenciendo de que están haciendo las cosas bien, salvo por algunos movimientos con plata del Estado abismalmente diferentes a como se refería mi abuela cuando de dinero se trataba: “Cuentas claras y el chocolate espeso”.

Oponerse al Decreto Ejecutivo 612 del 8 de mayo de 2020 es negarse a un suspiro aliviador y regenerativo para parte importante de una ciudadanía confinada y con hambre , (a que se tome un traguito, aunque sea escondido, sentado en la cintura de un pilón viejo), eso es un pecado de lesa humanidad, que la veo como una magna y absurda desobediencia, me preocupa y me pone a pensar en los sustratos ignominiosos del pecado capital del egoísmo que produce en algunos homo sapiens (funcionarios) el gusto por lo público exteriorizando las ganas por mandar, a la exhibición estúpida de su poder, aunque no sea un puesto tan relevante, destacarse como sea en la gula del éxito y con las ansias de moverse para ser visto.

Casi todos saben que, en muchos lugares del país, el confinamiento está provocando distorsiones peligrosas en donde “argunos” con poder se están beneficiando del mercado negro, pueda que el decreto ejecutivo sea para bien, lo mismo que muy pronto haya un proceso bien manejado para la desmontada de las precauciones que nos ha impuesto el COVID-19.

Economista y escritor.