Temas Especiales

15 de Jul de 2020

Columnistas

Ulloa: ¿honestidad y valentía?

Creo aún que Eduardo Ulloa es un hombre honesto y de derecho, pero…¿son suficientes estas cualidades en un procurador general de la nación?

En estos días tan grises, donde el tiempo parece sobrarnos, ya no andamos a la carrera, no nos agotan las horas, no sufrimos por el transcurrir de las manecillas del reloj; se nos han agudizado nuestros sentidos y ello nos ha permitido sentarnos a dejar plasmada nuestra opinión acerca de la labor hasta hoy del recién designado jefe del Ministerio Público.

Empiezo diciendo lo que pienso de la persona, Eduardo Ulloa. Desde los rumores de su designación, fui uno de los primeros en escribirle y decirle que creía era una buena opción para el puesto; había sido su contraparte en 4 procesos. En todos, a pesar que en alguno de ellos le tocó perder, mantuvo una conducta de respeto y cordialidad, creyendo firmemente en aquel mandamiento de Couture “olvida”, sin llevar cada caso al ámbito personal, sabiendo que los abogados somos colaboradores de la justicia, no gladiadores.

Creo aún que Eduardo Ulloa es un hombre honesto y de derecho, pero…¿son suficientes estas cualidades en un procurador general de la nación? Hoy, a seis meses de su designación, me respondo que no, no lo son.

El anhelo de justicia lleva al ser humano a buscarla de diferentes formas, algunos vieron en la venganza el camino para alcanzar ese objetivo, otros, encontraron en el perdón la anhelada justicia, pero ni la venganza ni el perdón son métodos para alcanzarla. La justicia según la acepción más sencilla es “darle a cada uno lo que es suyo”. Pero no todos podemos ejecutar actos que desencadenen en ese objetivo de darle a cada quien lo que le corresponda, es ahí que en una democracia se designen hombres y mujeres con determinadas cualidades para operar este principio moral, donde deberá obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde.

Ademas de honesto, se debe ser justo, actuar con equidad, igualdad y respetar la libertad. Estos atributos han dejado de ser importantes para los últimos procuradores que hemos tenido, quizás en los últimos 20 años.

Pero volvamos a Ulloa, ¿es justo, equitativo, respeta la igualdad y la libertad? No, no lo hace, porque para ser justo debes castigar al humilde igual que al pudiente; le das al infractor las mismas prerrogativas siempre, el trato hacia la persona del que delinque no dependerá nunca de su estatus y la libertad será siempre el bien más atesorado, siendo su restricción su último… su último recurso.

Todos estos atributos que debe poseer un designado procurador, para mi, no sirven absolutamente de nada, si no se tiene –valentía- y lastimosamente, tanto Ulloa como los que lo precedieron han carecido de esta.

¿Por qué valentía? Con ella, teniendo los demás atributos, podrás, decirle no a quien se siente en la silla o en taburete; decirle no a los grupos o poderes económicos; decirle no a cualquier tipo de presión, venga de donde venga, todo esto sin el temor que por sus actos sea removido del cargo.

Solo al escuchar las respuestas a cada pregunta sobre procesos sensitivos, devela el poco o casi nulo carácter de nuestro procurador; no está seguro de nada, aún no lo ha analizado, falta interpretación, dejaremos que los tribunales decidan… Todas esas señales las ha enviado desde el primer día en que decidió dar entrevistas.

Sé que muchos no lo habrán notado, pero las respuestas esquivas a las mismas preguntas siempre denotan para mi una falta de compromiso en el resultado de alcanzar los objetivos de justicia.

Recientemente hizo algunas rotaciones que, para los que somos litigantes, sabemos que es algo así como, lavar tu carro, para salir bajo un fuerte aguacero. Las rotaciones reflejan que no obedece a ninguna meritocracia, cuando a fiscales que ya se habían trasladados por la anterior administración por faltar a la ética del funcionario publico y que debieron ser destituidos, son devueltos a los cargos donde precisamente habían fallado.

Sé que el procurador no puede estar pendiente de todo, pero es aquí donde cobra más preponderancia esa “valentía”, para ser justo, igualitario, equitativo y respetar la libertad. El valiente toma decisiones oportunas sin temor, rodeándose para ello de los mejores, quienes tendrán como obligación, el darle las mejores recomendaciones y propuestas. El amiguismo, las cofradías y los padrinos no hacen surgir ni levantarse a ninguna institución, por el contrario, hacen daño, y sino me cree solo observe cómo de enero a la fecha, el índice de confianza hacia la gestión de Ulloa que inició por arriba del 80%, no creo que llegue al 20%. Esos números en menos de 6 meses son producto de la desidia, el leseferismo y la falta de coherencia de a quienes les toca dar la cara por el Ministerio Público.

El camino, estimado Eduardo, es largo; son cuatro años y 6 meses. Aún le queda tiempo para enrrumbar los destinos no solo de la institución que dirige, sino de Panamá.

La venganza no es buena, el perdón no le corresponde, todos queremos saber ¿qué pasará con Finmecanica, Blue Apple, Odebrecht, FCC y muchos más.