Temas Especiales

05 de Aug de 2020

José Julio Casas M.

Columnistas

Temporada de ballenas

La costa del Pacífico panameño recibe todos los años la visita de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae). Enormes mamíferos marinos que llegan hasta las costas nacionales para realizar diferentes actividades reproductivas: las hembras que vienen preñadas dan a luz, amamantan y enseñan a nadar a sus crías; mientras que los machos, y las hembras que no están preñadas, suelen buscar pareja y así, poder dejar sus genes a las siguientes generaciones.

La costa del Pacífico panameño recibe todos los años la visita de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae). Enormes mamíferos marinos que llegan hasta las costas nacionales para realizar diferentes actividades reproductivas: las hembras que vienen preñadas dan a luz, amamantan y enseñan a nadar a sus crías; mientras que los machos, y las hembras que no están preñadas, suelen buscar pareja y así, poder dejar sus genes a las siguientes generaciones.

Este viaje demanda un gran esfuerzo y consumo energético, algo sumamente importante ya que estos animales no se alimentan durante su migración, debido a que en nuestras aguas no hay Krill que es un pequeño crustáceo que sirve de alimento a estos grandes organismos.

Este proceso migratorio, entre las zonas de alimentación y las zonas de reproducción se realiza cuando las condiciones climáticas comienzan a cambiar en las áreas de alimentación por la llegada del invierno, lo que ocasiona un cambio en factores ambientales como la temperatura, la inclinación de los rayos del sol y la disponibilidad de alimento, que le indica a las ballenas jorobadas que ha llegado el momento de buscar aguas tropicales cálidas, lo que favorece el desarrollo de las crías al nacer.

Esta especie de rorcual está distribuida ampliamente a lo largo de todos los océanos, pero los individuos que llegan hasta las aguas locales vienen de dos poblaciones; una del Pacífico Sur y la otra del Pacífico Norte; aunque estas poblaciones llegan en temporadas diferentes, ya que los inviernos en los polos difieren entre sí en el año.

La población del Pacífico Sur realiza la migración más larga conocida para un mamífero, desplazándose más de 17 000 kilómetros, desde la Antártida, para llegar a aguas panameñas entre junio y noviembre y aprovechar ecosistemas insulares (islas y/o archipiélagos), como Las Perlas, Isla Iguana, archipiélago de Coiba e Islas Secas. Esta es la población con la que más familiarizados estamos en el país, ya que se distribuye en toda la costa del Pacífico para llegar hasta Costa Rica.

Por otro lado, la población del Pacífico Norte visita estas costas entre diciembre y abril, pero su distribución en el territorio es más restringida, ya que solo llega hasta el Golfo de Chiriquí y el Parque Nacional Coiba.

Estudios científicos de la Fundación Panacetácea han demostrado que ambas poblaciones pueden encontrarse en las aguas del Golfo de Chiriquí, al juntarse allí los últimos organismos en regresar al norte y los primeros que llegan desde el sur, lo que permite la reproducción entre individuos de las dos poblaciones. Esto, aumenta su variabilidad genética y fortalece el proceso adaptativo de ambas unidades poblacionales (“stocks”).

Este ejercicio tiene implicaciones sumamente importantes y muestra la importancia de las aguas del Golfo de Chiriquí para la conservación de esta especie.

En los últimos años, este proceso natural viene siendo aprovechado por comunidades costeras que ofrecen la oportunidad de realizar el avistamiento de ballenas como una actividad turística que genera ingresos económicos importantes de manera directa e indirecta para convertirse en una de las actividades turísticas con mayor crecimiento en el país.

La sociedad panameña debe asumir la importancia de la situación del territorio nacional y promover con mucha conciencia y responsabilidad la preservación de los océanos que bañan las tierras panameñas, que reciben estas visitas y de las que se puede sacar mucho provecho a través de actividades diversas concebidas dentro del desarrollo sostenible.

Director de Costas y Mares en el Ministerio de Ambiente.