Temas Especiales

21 de Oct de 2020

Roberto Díaz Herrera

Columnistas

¿Sabremos que cambió la era? Ahora es AP o DP…

¡El personaje Jesús -sin imaginárselo en su maestría humilde- nos marcó la Era Presente y hasta este ingreso al Siglo XX!, esa larga época se mide como AC o DC.

¡El personaje Jesús -sin imaginárselo en su maestría humilde- nos marcó la Era Presente y hasta este ingreso al Siglo XX!, esa larga época se mide como AC o DC. Ahora, con el estremecimiento social planetario que nos trajo esta llamada “Pandemia”- (¿Lo será en realidad o la habrán inventado? -eso lo dudan hoy muchas mentes científicas), ya la Nueva Era se marcó sin que la propusieran oficialmente. Antes de la Pandemia y Después de la Pandemia será un mensaje grabado en la mente nuestra y la de hijos y nietos. Más para mal que para bien. Sin embargo, como “todo es relativo” -según el propio Einstein, ello también encaja aquí.

¿Qué efectos negativos ha sufrido la raza humana de febrero o marzo hasta hoy? 1.- Psicosis e histeria colectiva, con todo tipo de terror, temor, miedo, parálisis mental consciente o inconsciente (nuestra capacidad de pensar y razonar normalmente bajó considerablemente). 2.- Empobrecimiento y frustraciones laborales que aumentaron considerablemente la dolorosa, crónica y humillante brecha entre millonarios y poblaciones en extrema pobreza, carentes siquiera de una comida normal al día. 3.- El pensamiento colectivo de “muerte”, que de hecho a nivel mental nos llevó a otra pandemia, la emocional. 4.- La dependencia extrema a “una ciencia médica”, que hasta ayer y hace poco la considerábamos “palabra de Dios”, pero que hoy la constatamos como coja, tuerta y endeble, no por culpa de nuestros esforzados médicos, sino por los controles mediáticos, políticos y económicos de una nueva raza de superpoderosos que dominan todo jugando a ser dioses por su control de la tecnología y poderes conexos. La medicina se volvió -a espaldas de nuestros galenos- un nuevo negociado -ya descarado- que nos ha hecho pensar que “somos todos enfermos potenciales”, comenzando desde los niños recién nacidos.

Esta “ciencia” echó a Hipócrates en un tinaco sin ninguna vergüenza, con un desprecio absoluto al poder curativo de la madre naturaleza y sus contenidos y un olímpico desprecio a lo que esa misma ciencia -cuando la han manejado con ética y honestidad, nos ha enseñado de grandes maestros modernos. Nada menos que la Facultad de Medicina top a nivel mundial, la de Harvard, hace unos 35 años, de la mente de un científico extraordinario, el cardiólogo e internista Dr. Herbert Benson, extrayendo él de conocimientos antiguos, fundó -contracorriente y bajo la lupa cavernaria de los negociantes médicos- “el Instituto de Psiconeuroinmunoendocrinología”, sintetizado en nombre como “Instituto de Medicina Mente/Cuerpo”. ¿Qué buscan enseñarnos? “Que un 85 a 90 % de todas nuestras patologías tiene un origen emocional, lo descubramos o no. A fin de cuentas, también nos enseñan que apenas un 5 % de nuestra vida la basamos en el plano consciente. El 95 % restante está zambullido en algún sitio recóndito de nuestro disco duro.

Las buenas noticias también abundan hoy: se ha descubierto que esa cosa llamada OMS, y esa otra llamada FDA, son fachadas que, si bien antes nos sirvieron de buena fe, hoy son controladas por poderes fácticos, y que, aterrizando en un solo ejemplo, un genio superdotado como el señor Bill Gates, que fracasaría en el examen de admisión de primer ingreso en la universidad más retrasada del continente africano, hoy, gracias a su superdominio de la Informática y sus plataformas secuestradas, recibe a diario “el sumiso informe de un llamado genio científico, como lo es el Dr. Anthony Fauci”.

Por algo publicó ostentosamente Gates un par de meses atrás: “Creo que soy el que tiene mayor comunicación diaria con el Dr. Fauci”. ¿Por qué esa sumisión del científico considerado el más notable especialista frente a la COVID-19 ante un hombre que desconoce lo más mínimo de la biología? That is the cuestión. Pero aún no vemos en eso la “buena noticia”.

La buena noticia es que “ese sometimiento ante los billones de Gates ya se ha revelado ante la sociedad más informada y la diseminación sigue cada día, cada hora, 24/7”. Y eso ocurre hoy igualmente con lo que falseó inicialmente la OMS en extrañas conjuras, al igual que las manipulaciones mercantilistas de la FDA.

Tomándonos de la mano de frases bíblicas, llegó otra hora pospandemia: “Toda mentira del diablo va a ser descubierta, nada quedará oculto bajo el sol”.

Abogado, coronel retirado.