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05 de Mar de 2021

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Estamos en planetas diferentes

“Todos aspiramos a vivir en un solo planeta. Debemos hacer esfuerzos para que se comprenda que estamos en un período de gran crisis, muy lejos de la bonanza que algunos creen”

El criterio de que “vivimos en una época de gran bonanza” es compartido por el Órgano Ejecutivo, la Asamblea Nacional, la Autoridad del Canal y algunos ciudadanos. Esto me hace pensar, y a muchas otras personas, que en Panamá no estamos todos en el mismo planeta.

El Gobierno nacional, hasta la fecha, no ha dado muestras de que hay en el país una grave crisis económica. Ha pedido préstamos internacionales, ha hecho uso de parte del ahorro nacional, pero todos esos dineros, al parecer, solo han servido para pagar la planilla estatal, que es muy elevada y costosa, y algunos bonos y bolsas de comida (cuya distribución ha sido muy criticada). Los contratistas se quejan de que no se les ha pagado e igualmente dicen los trabajadores de la salud, entre otros grupos insatisfechos. Existe un descontento muy generalizado en el país.

No se ha visto recorte alguno, por parte del Gobierno, ni pareciera que tienen la mentalidad de la prudencia en el gasto. La propaganda innecesaria y exagerada continúa, igual que otros gastos, sobre todo de salarios muy altos, como los asesores y otros altos funcionarios que podrían reducirse sin afectar el buen funcionamiento del Órgano Ejecutivo.

En días pasados, el ministro de la Presidencia declaró en la Asamblea Nacional que se habían hecho recortes en la planilla de la Presidencia por $500 millones. Fueron unas declaraciones muy engañosas, no hubo tal reducción; solo una redistribución de dichos dineros. Se repartieron estos millones entre los distintos ministerios, que, al final de cuentas, pasan de nuevo al Ministerio de la Presidencia para su conocimiento o uso. El funcionario sigue disfrutando de salarios y muchas comodidades, como la utilización de autos para cumplir con sus deberes, etc.

Sin embargo, no todo es malo en el Gobierno. Ha tenido mucho éxito en enfrentar la COVID-19, en la apertura económica y en la lucha frontal contra el narcotráfico. Hay que aplaudirlo.

El Órgano Legislativo, por su parte, tiene una planilla de algo más de cinco mil personas, la gran mayoría de ellas, “botellas”. En adición, han creado puestos de asesores (también son botellas) para favorecer a algunos altos ejecutivos del PRD (más millones). Si ese personal se reuniera todo no cabrían en los edificios de la Asamblea. No contentos con estos despilfarros, han creado 41 corregimientos nuevos, que le cuestan al país más de 10 millones de dólares. Por supuesto, que eso no le trae ningún beneficio al país, sino solo a los que buscan la reelección y los que aspiran a llegar a la Asamblea Nacional. Aún la Autoridad del Canal podría dar un ejemplo, aunque sea temporal de austeridad, por “mea propio” conservaría su total independencia que la Constitución le da. Si bien es cierto, el salario del administrador del Canal se hizo mucho antes del nombramiento del nuevo administrador y dicho salario se justifica por la responsabilidad y arduo trabajo que significa el manejar el Canal y lo que se paga internacionalmente por esa posición. Me he referido, también, a los capitanes y pilotos que ganan un salario aun mayor que el administrador. Sin embargo, en el presupuesto del Canal, se podría introducir, por un año, un recorte salarial, dando ejemplo de comprender todos ellos la situación crítica por la cual está atravesando la nación, al igual que debe hacer todo ciudadano para ir creando conciencia nacional del ahorro.

Todos aspiramos a vivir en un solo planeta. Debemos hacer esfuerzos para que se comprenda que estamos en un período de gran crisis, muy lejos de la bonanza que algunos creen.

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