Temas Especiales

25 de Oct de 2020

Anabella Dex

Columnistas

Comentario sobre artículo del Sr. Julio César Caicedo Mendieta

Acabo de leer el artículo de opinión del Sr. Caicedo Mendieta del 12 de octubre del presente, con título Sobre el tema de los Gais. .

Acabo de leer el artículo de opinión del Sr. Caicedo Mendieta del 12 de octubre del presente, con título Sobre el tema de los Gais.

Tengo que decir que me encantaba leer artículos de este señor, a quien no conozco personalmente, no tanto por los temas específicos de los cuales opina, sino por la forma tan campechana y folclórica en que escribe. Para mí era entretenido.

Pero al terminar de leer su artículo sobre los homosexuales lo que sentí fue espanto y una tristeza inmensa. ¿Cómo puede un ser humano referirse tan despectivamente sobre otros seres humanos, públicamente? No señor, eso no es un artículo de opinión, eso es un insulto y muchos golpes bajos a otros seres humanos. Me sorprende que La Estrella lo haya publicado.

Los seres humanos hemos vivido SIEMPRE en la diversidad, al igual que la naturaleza convive en biodiversidad. Los seres humanos tenemos valor simplemente porque existimos, independientemente de color, religión o falta de ella, sexo, estrato socioeconómico y demás. No hablo de raza, porque ya se sabe que todos pertenecemos a la raza de Homo Sapiens Sapiens.

Todos tenemos derechos y obligaciones para con nosotros mismos y para con los demás. Fundamental para vivir en paz y prosperidad es convivir y aceptar a los demás como son, interesarnos por todos, especialmente por los que piensan y son diferentes a nosotros. Ellos también tienen algo que decir y con que contribuir a la sociedad. La tolerancia es indispensable para la cultura y el bienestar de los pueblos.

Gandhi decía: “La grandeza y el progreso moral de una nación puede medirse por la forma en que trata a sus animales”. Yo digo que se puede medir lo mismo de una nación viendo cómo trata a sus miembros más vulnerables. Y los homosexuales son personas vulnerables, porque en muchos casos son perseguidos, ridiculizados, en temas cruciales están fuera de la Ley y estigmatizados principalmente por grupos “religiosos”.

Los grupos religiosos tienen todo el derecho de tener sus propias leyes, dogmas y creencias. Ya es asunto de sus miembros si se sienten representados o no. Pueden entrar y salirse a su discreción. Ningún grupo religioso debe interferir en los asuntos del Estado. La separación de la Iglesia (o iglesias) y el Estado ha sido un factor indispensable para el progreso de los países.

El Estado está para proteger y velar por el bienestar de todos sus miembros por igual. Tiene que legislar para todos y bajo la Ley somos todos iguales. Así es que los homosexuales también tienen el derecho de casarse, de formar una familia, de adoptar, de ser miembros al 100 % de la sociedad y de buscar su propia felicidad.

Interesante es ver qué países permiten el matrimonio igualitario y cuáles no. Ahora le toca a Panamá decidir a qué grupo quiere pertenecer.

Economista