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14 de May de 2021

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Clarence C. King

Columnistas

Democracia ultrajada en EUA

“Aquellos que votan no deciden nada. Los que cuentan los votos deciden todo”, Joseph Stalin. .

“Aquellos que votan no deciden nada. Los que cuentan los votos deciden todo”, Joseph Stalin.

Hoy, en los Estados Unidos de América posterior a las elecciones, hay un gran y refrescante despertar. Los ciudadanos estadounidenses de honor, justicia y fe se han unido y se han negado a estar conectados con las traicioneras fuerzas de opresión, intimidación, fraude y dictadura.

Están conscientes de que si las elecciones no son libres y justas, se convierten en un paso más hacia la anarquía.

Independientemente de lo que los grupos izquierdistas del Partido Demócrata y los detractores de la civilidad intenten alimentarlos, son conscientes de que ese partido y sus aliados mediáticos han obligado a mucha gente a aceptar y suscribirse a la deshonestidad y ser cómplices de un fraude electoral masivo para “derrotar” al presidente Donald Trump.

El presidente Trump ha despertado a más de 74 millones de norteamericanos que ya no simplemente desvanecerán y volverán al “statu quo”, sino que se inició una revolución. Trump no es solo el líder del Partido Republicano durante los últimos cuatro años, ha redefinido por completo ese partido y lo ha convertido en un bastión de esperanza contra los grupos izquierdistas corruptos en la lucha por el alma de Estados Unidos, y despertó a millones de compatriotas a la corrupción y abusos de poder en la política de Washington.

No lo duden, seguirá liderando a Estados Unidos a través de la rebelión en contra del socialismo que quiere imponer el Partido Demócrata, desde adentro o desde afuera de la Casa Blanca.

La decisión de los principales medios estadounidenses de declarar a Joe Biden como el ganador de las elecciones presidenciales, es el cuarto intento de golpe de Estado contra el presidente Trump en los últimos cuatro años.

Primero fue el engaño de colusión de Rusia, luego el escándalo de Ucrania, el escándalo del coronavirus y ahora el fraude electoral.

La pregunta que cabe aquí es, ¿desde cuándo dictan los medios de comunicación a los ciudadanos estadounidenses sobre el resultado de una elección presidencial?

La elección está pendiente del resultado de varios desafíos legales, los esfuerzos de recuento de votos, la nominación de las legislaturas estatales y el colegio electoral, que son los órganos que certifican una elección presidencial de los EE. UU. Y no los medios que siguen tratando de nombrar un nuevo presidente, cuando no es su responsabilidad y va más allá de su capacidad.

Los medios noticiosos en EE. UU., parecen los enemigos del pueblo. Es hora de recuperar la honestidad y la integridad en muchos informes periodísticos. Deberían avergonzarse de sí mismos por seguir el juego a los demócratas en su evidente fraude electoral y permitir que el público en general siga, como al gran flautista, su guía.

Y como dijo una vez el economista y autor Thomas Sowell, “No hay talento apoyado con tanto entusiasmo, ni recompensado tan generosamente como la capacidad de convencer a los parásitos de que son víctimas”.

Las tendencias sociópatas y siniestras exhibidas por las principales figuras demócratas, creyendo que tenían el crimen perfecto y que no sería detectado, ahora se exhibirá para que conste en los archivos y para que el mundo entero lo vea.

Todo lo que hemos visto revela una obra maestra de fraude electoral mediante el cual los demócratas aprovecharon la pandemia para alterar, revocar o eliminar leyes promulgadas para preservar la integridad del proceso electoral.

Sin lugar a dudas, el partido democrático de E. U. se adhiere y defiende todas las ideas siniestras y pecaminosas que han sido perpetrados contra su propio país, comenzando con su desdén por el cristianismo. Han utilizado el tema de la homosexualidad para dividir denominaciones cristianas como las iglesias episcopales, presbiterianas y metodistas, han defendido el asesinato por aborto de los no nacidos, han promovido la intolerancia religiosa atacando y quemando iglesias en un intento por destruir las raíces cristianas de América, han creado una enorme confusión de género, al tiempo que niegan la realidad binaria de género en la naturaleza para todas las criaturas de Dios.

Después de presenciar los esfuerzos siniestros de los demócratas por robar la presidencia de Estados Unidos, ahora están pidiendo unidad, y que los estadounidenses simplemente se olviden de todas las cosas traicioneras y odiosas que han hecho en los últimos años, cuando nunca pidieron tal unidad, ni una sola vez, en los últimos cuatro años mientras intentaban destituir al presidente debidamente electo de su cargo.

Hay más evidencias para destituir a Joe Biden de su cargo si es investido por la fuerza, más de lo que nunca tuvieron para intentar destituir a Donald Trump. El problema es que están extremadamente incómodos con la profundidad con la que el equipo legal del presidente está investigando el fraude electoral en varios estados.

Lo que estamos viendo hoy en Estados Unidos es exactamente lo que Barack Obama quiso decir con "transformación fundamental" de esa nación.

Es irónico que después de años de aferrarse a la narrativa de que las elecciones de 2016 fueron ilegítimas, los demócratas ahora insisten en que las elecciones estadounidenses son totalmente seguras y protegidas y que la posibilidad de fraude es un mito.

Planificador jubilado.