17 de Sep de 2021

Avatar del Jaime Raúl Molina

Jaime Raúl Molina

Columnistas

Los encierros probablemente aumentaron muertes

“[…] haber dejado que la gente menor de 70 años continuase conduciendo su vida sin encierros ni destrucción de empresas y empleos[…], habría resultado, […], en menos muertes […]

El famoso modelo del Imperial College de Londres (ICL), de Neil Ferguson, ha sido muy cuestionado por, entre otras cosas, haber sobreestimado enormemente -al menos un orden de magnitude- en todas sus proyecciones para todos los países, de las cantidades de muertos que debían esperarse por la pandemia de COVID-19. Sin embargo, hay un detalle adicional poco conocido, y es que el propio modelo ICL de 16 de marzo de 2020, en que muchos Gobiernos -incluyendo el de Panamá- se basaron para imponer confinamientos y demás medidas draconianas, con el declarado fin de reducir muertes, proyectaba que una estrategia de supresión llevaría a más muertes respecto de una estrategia de mitigación enfocada en proteger selectivamente a la población más vulnerable (i. e. los ancianos). Sí, así como lo lee.

El Reporte 9 de ICL planteaba dos estrategias fundamentales: la de mitigación y la de supresión. La de mitigación, la definía así: “se enfoca en la disminución, pero no necesariamente en detener la propagación de la epidemia, reduciendo la demanda de atención médica mientras se protege a los que están en mayor riesgo de contraer una infección grave”. Y en el mismo párrafo señala que las políticas de mitigación “combinan el aislamiento de casos sospechosos, cuarentena en casa para aquellos que viven en la misma vivienda que los casos sospechosos y distanciamiento social de los adultos mayores y otras personas que están en riesgo de enfermedad grave”. Esto, en contraposición a la estrategia de supresión, de la que indicaba que “tiene como objetivo revertir el crecimiento de la epidemia, reduciendo los casos a niveles bajos y manteniendo la situación indefinidamente”.

Nótese que el distanciamiento social indiscriminado de toda la población -a diferencia de solo la población de alto riesgo- no es parte de lo que ICL contemplaba como estrategia de mitigación, sino de la estrategia de supresión.

Pues bien, el propio Reporte 9 de ICL en la última página contiene la Tabla A1. En esta se observa que, siguiendo el modelo de ICL, el escenario óptimo en términos de reducción de muertes totales era la estrategia de mitigación (sin encierro de la población general), no la de supresión. En todos los escenarios evaluados indicados en dicha tabla, la estrategia que contemplaba solo distanciamiento social selectivo de los mayores de 70 años, aislamiento de “casos” en el hogar, y cuarentena doméstica para los cohabitantes de los “casos” identificados, las corridas arrojaban considerablemente menos muertes totales que la estrategia de supresión con distanciamiento antisocial de Raimundo y todo mundo, más aisalmiento de casos y cuarentena doméstica de cohabitantes. Dicho de otro modo, “ceteris paribus”, haber dejado que la gente menor de 70 años continuase conduciendo su vida sin encierros ni destrucción de empresas y empleos por ordenar el cierre de lo que con infinita arrogancia los “expertos” llamaron “actividades no esenciales”, habría resultado, según el propio modelo de ICL, en menos muertes que la estrategia que siguió el Gobierno, una estrategia mucho más draconiana y de mucho daño a la población.

No me lo crea a mí. Usted puede verificarlo en el Reporte 9 de ICL (doi:10.25561/77482). Y por si acaso el lector estuviera contemplando en este momento la posibilidad de que se trate de un error en el Reporte 9, el modelo de ICL es abierto y reproducible. En efecto, otros investigadores corrieron el algoritmo publicado en GitHub (repositorio público de códigos-fuente) por RAMP (Asistencia Rápida en Modelar la Pandemia, siglas en inglés), colaboración entre ICL, Microsoft, GitHub y otros. Y hallaron que las corridas del modelo arrojan precisamente eso: “confirmamos que la adición de cierres escolares y de universidades al aislamiento de casos, cuarentena doméstica, y distanciamiento social [selectivo] de los mayores de 70, conduciría a más muertes, comparado con el escenario equivalente pero sin los cierres de escuelas y universidades. De modo similar, el distanciamiento social general también fue proyectado como uno que reduciría el número de casos, pero incrementaría el número total de muertes, comparado con el distanciamiento social [selectivo] de los mayores de 70” [BMJ 2020;371:m3588].

¿Cómo así que minimizar contagios a toda costa puede conducir a más muertes? Ah, es que en sistemas complejos es un fenómeno constante eso de las respuestas no lineales. Quien espera respuestas lineales en sistemas complejos, espera peras del olmo. La dinámica por la que una estrategia de encerrar toda la población durante meses para reducir los contagios al mínimo posible, conduciría a más muertes que una estrategia enfocada solo en proteger a los altamente vulnerables, mientras se dejaba circular el virus entre el resto de la población, tiene que ver con la asimetría exponencial de riesgo de muerte por COVID-19 en función de la edad. Lo desarrollé en septiembre en artículo para esta misma columna (“¿Y si evitar contagios causa más muertes?”, La Estrella de Panamá, 28.09.2020).

¿Que por qué los que nos dijeron que se basaban en el modelo de ICL para encerrar a toda la población y destruir cientos de miles de fuentes de empleo, no observaron en marzo de 2020 que ese mismo modelo proyectaba más muertes con esa estrategia que con una de protección selectiva de ancianos -sin encierro poblacional-, y nos sometieron a la estrategia que el propio modelo que ellos decían seguir proyectaba que causaría más muertes, me pregunta usted? ¡Ah, buena pregunta!

Abogado