28 de Nov de 2021

Columnistas

Por un ajuste digno al salario mínimo

“Para el sector empresarial nunca habrá buenas condiciones para el ajuste al salario de las y los trabajadores, por el contrario […], ha aumentado artículos fundamentales para la subsistencia”

La Constitución Política de la República de Panamá establece, en el Artículo 66, que: “La Ley establecerá la manera de ajustar periódicamente el salario o sueldo mínimo del trabajador, con el fin de cubrir las necesidades normales de su familia, mejorar su nivel de vida, según las condiciones particulares de cada región y de cada actividad económica; podrá determinar asimismo el método para fijar salarios o sueldos mínimos por profesión u oficio”. Panamá es signataria del Convenio N.°100, Sobre Igualdad de Remuneración de la OIT entre hombres y mujeres por un trabajo de igual valor. El Artículo 177 del Código de Trabajo señala “que para la determinación del salario mínimo se tendrán en cuenta las diferentes regiones, el costo de la vida, las políticas económicas y sociales del país, las políticas de empleo y redistribución de los ingresos, las actividades, riesgos, tiempo y lugar en que se realiza el trabajo”.

Si el establecimiento del salario mínimo está contemplado en la Constitución, en el Código de Trabajo y otras normas, el deber del Gobierno es que se cumpla la norma. Consideramos que, si bien la pandemia ha significado una situación difícil para todas y todos, las y los trabajadores hemos pagado con creces esta crisis.

La situación por la cual han atravesado y viven las consecuencias de la pandemia la resumiremos de la siguiente manera: se suspendieron los contratos de trabajo, se redujo la jornada laborar, se despidieron trabajadoras/res, imponiéndoles mutuo acuerdos obligados, se han aprovechado de la crisis no reintegrando a las y los trabajadores y a los que han reintegrado los recargan, realizando el trabajo de cuatro o cinco compañeros, para ahorrarse los salarios de quienes no han reintegrado. Hay compañeras que se han visto obligadas a renunciar, porque no aguantan la carga de llevar sobre sus hombros el trabajo de tres o cuatro compañeros; hay trabajadoras/res que tienen un año y siete meses de tener el contrato suspendido. En contrate, se ha dado un incremento del costo de vida en todos los niveles: medicamentos, insumos para prevenir la pandemia, productos alimenticios, el costo educativo, transporte, y un gran etcétera.

Esta realidad que viven miles de trabajadoras y trabajadores requiere que haya el ajuste al salario mínimo y que se respete lo convenido en los convenios colectivos, que no se aprovechen de la pandemia para no reconocerlo.

El no hacer ajuste al salario mínimo significa que se hace recaer sobre la espalda del trabajador/a, una vez más, la crisis de la pandemia y eso no es justo. Aquí se le ha dado más de mil quinientos millones de balboas a la banca “para estabilizarla”, y a otros sectores, sin embargo, con las y los trabajadores no se ha tenido ninguna consideración. Como tampoco se ha apoyado a las personas campesinas que viven de una economía de subsistencia.

Para el sector empresarial nunca habrá buenas condiciones para el ajuste al salario de las y los trabajadores, por el contrario -de manera paulatina-, ha aumentado artículos fundamentales para la subsistencia. ¿Cuántas horas tiene que laborar una o un trabajador para poder llevar una libra de carne a su casa? y ¿para cuántas personas le alcanza? Al respecto, compartimos lo que ha indicado la Academia Sueca de las Ciencias, valorando las contribuciones empíricas en el campo de la economía del trabajo, publicado, por Ignacio Fariza de El País, España:

“El Nóbel de Economía premia la tesis que rebate los efectos negativos de subir el salario mínimo, presentada por el canadiense David Card. Las conclusiones de una investigación realizada en el estado de Nueva Jersey, a principios de los noventa, desafiaron las ideas establecidas, al demostrar entre otras cosas que los aumentos en el mínimo salarial no tienen por qué conducir necesariamente a la destrucción del empleo, como se pensaba hasta entonces. Ese trabajo escrito a cuatro manos con Alan Krueger, fallecido hace dos años, ha formado parte de la munición argumental de quienes defienden mayores subidas del sueldo salarial a ambas orillas del Atlántico”.

En nuestro país, la única manera de que a miles de trabajadores y trabajadoras se les ajuste el salario es por el ajuste que se da con el salario mínimo, mediante la negociación de las y los trabajadores organizados en sindicatos y por medio de la convención colectiva, ya que por voluntad del sector empresarial muy pocas veces se realiza.

Por lo anterior, hago un llamado al Gobierno para que cumpla con lo establecido en la Constitución y en la Ley, para que se realice un ajuste digno y cónsono con las necesidades y condiciones que viven miles de trabajadoras y trabajadores en el país.

Educadora

***