03 de Dic de 2021

Columnistas

¿Por qué estamos en la calle?

“¿De qué democracia podemos hablar si los magistrados, los árbitros de la contienda, igual que los diputados, están más preocupados por su reelección que por enfrentar los poderes corruptos que los eligieron y mantienen allí?”

El pueblo sigue en las calles ante necesidades básicas insatisfecha, resultado de autoridades de Gobierno que responden a los intereses del poder económico y político, que ejecutan a ultranza las medidas neoliberales. Durante varias semanas, de manera reiterada, se ha dejado sentir el descontento de diversos sectores sociales, entre ellos obreros, campesinos, indígenas, pobladores, productores, mujeres; sin embargo, no existe atención real a los problemas de las mayorías por parte del Gobierno, solo han imperado discursos y falsas promesas.

El miércoles 20 de octubre se hizo sentir todo este descontento en la marcha del pueblo humilde y trabajador, la dignidad hecha pueblo unido. Las consignas reflejaron ¿por qué estamos en la calle? Contra el diálogo de “Yo con Yo” en la CSS, contra la falta de medicamentos y por mejor atención de salud tanto en la CSS como en el Minsa; contra el alto costo de la vida y para que se congelen los precios de los productos y servicios de primera necesidad; por aumento general de salario y salario mínimo; por el 6 % del PIB para educación; por vivienda digna y agua potable; por tierra para trabajar y vivir dignamente; contra los despidos y mutuos acuerdos que violentan los derechos laborales; por moratoria real y contra los abusos de los bancos; contra la minería a cielo abierto, mafias portuarias y monopolio energético; contra el alto endeudamiento público; por apoyo al pequeño y mediano productor; por respaldo a los pueblos originarios víctimas de enfermedades curables; por seguridad ciudadana; contra la exclusión y discriminación.

También marchamos contra la corrupción, la impunidad y la antidemocracia del proyecto 544, objetada parcialmente por el presidente, entre otras cosas, en un intento de hacer fracasar la marcha del pueblo trabajador, del pueblo unido, objetivo que no pudieron alcanzar. Al final de cuentas, el pueblo sabe que la partidocracia y seudoindependientes se alinean, como dice Cortizo, para eso aún les queda tiempo o irán por sesiones extraordinarias.

Sobre el proyecto 544 que reforma el Código Electoral, contrario a lo que insisten en señalar sectores empresariales y medios de comunicación social, la culpa no es del pueblo. Frenadeso ha planteado que la única forma de que este país elija presidente, diputados, alcaldes y representantes distintos es transformando la sociedad mediante una Asamblea Constituyente Originaria con plenos poderes. Para eso se requiere más organización popular, unidad, conciencia y lucha. Es el papel de los luchadores sociales. construir desde las bases poder popular.

No puede haber elecciones libres con clientelismo y narcopolítica. Sin igualdad de condiciones, sin espacios por igual en medios de comunicación, sin oportunidades reales para la mujer, especialmente trabajadora, campesina, indígena, desempleada, que no tiene “nanas” para dedicarse exclusivamente a la política, como las dirigentes de los partidos tradicionales. No puede haber democracia sin la participación real de la juventud y de los trabajadores.

Y especialmente no puede haber elecciones libres con un pueblo con hambre, enfermo, sin trabajo ni salarios ni vivienda dignas, sin educación ni salud pública de calidad.

¿De qué democracia podemos hablar si los magistrados, los árbitros de la contienda, igual que los diputados, están más preocupados por su reelección que por enfrentar los poderes corruptos que los eligieron y mantienen allí?

Si no resolvemos esto, las elecciones seguirán siendo un carnaval, una guerra de chequeras y no un debate de ideas y propuestas.

Estas son las banderas que hoy nos unen y nos movilizan. No dejaremos nuestras luchas ni las movilizaciones hasta obtener respuestas cónsonas con los intereses del pueblo. Seguiremos hasta hacer realidad el Panamá justo, democrático y soberano que anhelamos.

Secretario general de Conusi-Frenadeso.

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