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19 de Ene de 2022

Columnistas

Ómicron, incertidumbre y generación de empleo

“Las restricciones de movilidad ya han “masacrado” a suficientes trabajadores humildes panameños. La economía no aguanta un cierre más. El “enemigo” no es el virus, es el hambre”

Recientemente, en una entrevista para una televisora local, me referí a ómicron como “más mercadeo que ciencia”. La nueva variante parece afectar a vacunados y no vacunados por igual, pero sus síntomas son leves. Sin embargo, las implicaciones socioeconómicas del pánico desatado a nivel mundial deben ser motivo de preocupación para Panamá, cuyo sector privado perdió 42 % de sus empleos formales el año pasado, 40 % de sus jóvenes son hoy “ninis”, tiene 579 000 personas en el Vale Digital (porque no encuentran empleo) y enfrenta la peor explosión delictiva de su historia.

El viernes 26 de noviembre 2021, cuando se conoció de la existencia de la variante, el Indice Standard & Poors (S&P) 500 disminuyó en 54.09 puntos (-1.22 %), el Nasdaq perdió 291.76 puntos (-1.88 %), y el Promedio Industrial Dow Jones cayó 476.74 puntos (-1.38 %).

El miércoles 1 de diciembre, cuando se confirmó el primer caso de ómicron en Estados Unidos, el barril de petróleo Brent del Mar del Norte, para entrega en enero, perdió 2.41 %, mientras que en Nueva York el barril de West Texas Intermediate (WTI), para entrega en enero, cerró a US$65.57, con una bajada del 0,9 %, en comparación con la jornada anterior, cuando finalizó en US$66.18.

A una semana de su aparición y sin habérsele aún atribuido ninguna muerte, Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), anunció que probablemente la entidad recortará sus proyecciones sobre crecimiento global, debido a las repercusiones de ómicron.

En una economía donde 70 % de los empleos son presenciales, Panamá adoptó las más severas medidas de restricción de movilidad de toda Latinoamérica para controlar la pandemia en el 2020 y pagó el precio socioeconómico más alto, que incluyó la cuarta peor contracción económica del mundo, la pérdida del 15 % de su fuerza laboral, a pesar de un fuerte aumento de la planilla estatal, y una caída del 40 % en los ingresos de la Caja del Seguro Social (CSS).

Informes del Instituto Nacional de Estadística (INEC) indican que, a septiembre 2020, había 509 830 trabajadores asalariados del sector privado, es decir, 363 920 menos que los 873 750 existentes a agosto 2019 (INEC), 42 % del total.

El INEC reportó una reducción del desempleo de 18.5 % en septiembre 2020, a 14.5 % en junio 2021, debida a que hay menos panameños buscando trabajo y la planilla estatal aumentó. Los desocupados disminuyeron en 89 933, de los cuales 66 502 (74 %) son resultado de la reducción de la Población Económicamente Activa (PEA). Se crearon 23 431 empleos, pero la planilla estatal aumentó en 40 621 funcionarios. El sector privado perdió 17 190 empleos.

Entre la pandemia y pospandemia (agosto 2019-junio 2021) se perdieron 265 320 empleos, se agregaron 71 730 funcionarios y el sector privado perdió 337 050 plazas. El empleo formal privado cayó 35 %, la planilla estatal aumentó 24 %, 129 997 panameños (as) dejaron de buscar trabajo y hay 477 894 recibiendo el Vale Digital (diciembre 2021). 94 % de los trabajadores que perdieron sus empleos tenían salarios inferiores a $750 mensuales y 11 o menos años de escolaridad.

Al colapso del empleo formal privado se agrega que la generación de nuevos empleos formales marcha lentamente. Entre enero y octubre 2021, Mitradel tramitó unos 183 519 nuevos contratos laborales, 56 % de los 326 801 tramitados en el mismo período del 2019, año en el que la economía generó 52 040 empleos, todos informales.

La COVID-19 ha sido severa con los jóvenes. Un tercio de los jóvenes, entre 15 y 29 años en Panamá, perdió su trabajo o dejó de buscarlo. Los jóvenes son hoy 21 % de los trabajadores y 51 % de los desempleados del país, así como 44 % de quienes perdieron sus fuentes de ingreso producto de la pandemia.

La deserción escolar aumentó de 14 000 adolescentes anuales (prepandemia), a aproximadamente 60 000, por lo que el número de jóvenes de 15 a 29 años que no trabaja ni estudia (ninis), pasó de 259 000 (agosto 2019) a más de 400 000 en la actualidad (41 % del total).

La economía es confianza, por lo que en el incierto panorama pospandemia que enfrenta Panamá, todo lo que genera aún más incertidumbre es malo para la economía y la generación de empleos. Ómicron no es la excepción.

Tal como lo han indicado varios epidemiólogos panameños, e incluso el presidente Biden, ómicron debe ser motivo de preocupación, no pánico. Las restricciones de movilidad ya han “masacrado” a suficientes trabajadores humildes panameños. La economía no aguanta un cierre más. El “enemigo” no es el virus, es el hambre.

Asesor empresarial.

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