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- 23/12/2022 00:00
Derecho al deporte y consecuencias
En Panamá, las personas hacen deporte, beisbol, softball, tenis, baloncesto por placer o diversión (deporte recreativo), pero también deporte competitivo cuyo propósito es superar al rival, es decir, ganar, y por ende tales prácticas las realizan en instalaciones, alcanzando los atletas en ocasiones la categoría de deportistas profesionales.
Una referencia al deporte como derecho humano la encontramos en la Carta Internacional de la Educación Física, la actividad física y el deporte de la UNESCO (2015), en la Carta Olímpica, en la Convención de los Derechos del Niño, la Convención sobre Eliminación contra la mujer, de discapacidad, en la Convención Internacional contra el Apartheid en los deportes, entre otros.
El derecho al deporte es un derecho cultural, para todos, y el Estado tiene la obligación de garantizarlo, siendo reconocido como un derecho fundamental inherente a la dignidad humana en Colombia, Perú, y México, como el derecho que tiene toda persona a la cultura física y a la práctica del deporte, o en Chile, en el cual toda persona tiene derecho a acceder a la educación física y al deporte, indispensables para el desarrollo de su personalidad.
En nuestro país, el artículo 86 de la Carta Constitucional, se refiere al desarrollo de la cultura física mediante instituciones deportivas, de enseñanza y de recreación, que es reglamentada con posterioridad.
El deporte tiene orígenes muy antiguos y posee un poder transformador, inspirador, transmite valores y favorece las relaciones humanas a nivel internacional, aunque no por ello en el mundo del deporte pueden presentarse actos de violencia, corrupción, lesiones, dopaje, apuestas ilegales, fraudes y acoso sexual entre otros.
Los actos de violencia en los deportes ocurren en ocasiones por disturbios dentro o fuera de los estadios, peleas entre aficionados en las gradas, o porque los hinchas irrumpen en el césped del estadio, o por golpear a un jugador, a un rival o también como ocurrió en un caso en Estados Unidos, donde un grupo de cheerleaders durante un partido desarrolló una batalla campal que provocó indignación (Villafranca, 2020).
En lo que respecta a las lesiones en el deporte, no faltan los accidentes (caídas, golpes) o por malas prácticas de entrenamiento u ocasionadas en un partido, por ejemplo, de futbol, como esquince, lesiones de rodilla, desgarro muscular, entre otros.
¿Y muchos nos preguntamos, cuando ocurren lesiones durante un partido? ¿Hay o no castigo, para quien lo ocasionó?
En principio no hay ningún tipo de castigo, pues en general, los deportistas han dado su consentimiento libre y espontáneo, y estos asumen los riesgos de las lesiones que se produzcan en ocasión del ejercicio del deporte, siempre y cuando se cumplan con los reglamentos del deporte en cuestión.
En caso contrario, si se comprueba que el jugador durante el partido actuó con ánimo de lesionar (animus vulnerandi), como por ejemplo, “le dio un fuerte codazo a otro jugador en un juego y con ello le partió los dientes y le causó una herida en el labio (Monforte/Carles Gil/Gonzalo Vadell), será responsable, y puede ser castigado en nuestro país, según la gravedad de las lesiones por falta o delito de lesiones, aunque valga señalar, que en algunos países se han previsto delitos deportivos que abarcan tanto las lesiones como las muertes, el dopaje, la corrupción deportiva y la violencia en espectáculos públicos.
Para terminar, como todos sabemos, todo jugador responsable durante el partido de futbol, tampoco se escapa de ese mal comportamiento a nivel reglamentario, ya que usualmente es amonestado con una tarjeta amarilla o tarjeta roja, según el caso.