• 25/05/2014 02:00

¡Ojalá se haga realidad! (Parte I)

El pasado 4 de mayo, todos los panameños y panameñas decidimos ejercer nuestro derecho y deber como ciudadanos

El pasado 4 de mayo, todos los panameños y panameñas decidimos ejercer nuestro derecho y deber como ciudadanos, con entusiasmo, pasión y patriotismo, pero, ¿habremos los ciudadanos de este hermoso país ejercido nuestro voto con conciencia, bajo un análisis que conlleva una exhaustiva evaluación, con determinación y dignidad nacional? ¿Cómo podríamos saber si realmente elegimos al nuevo gobernante de Panamá que posee intrínsecamente las virtudes que componen la ética de un buen ser humano, las costumbres de un buen servidor, la audacia, la inteligencia y la voluntad de dirigir un país que sufre de una progresiva pérdida de su sentido de pertenecía? Es por esto que, en los próximos 5 años nos tocará velar por el cumplimiento de las promesas hechas en campaña electoral de nuestro nuevo mandatario, a la vez cuidar que la Constitución Política de la República, las leyes e instituciones del Estado, no sigan resquebrajándose como el fenómeno viral que presenciamos en los últimos años.

Los trazos que ha dejado el gobierno actual en cuanto al tema ambiental nacional son sumamente preocupantes, debido a la relativa ejecución de las normas constitucionales, leyes territoriales y convenios internacionales en los cuales Panamá es signataria, instrumentos jurídicos que claramente proveen una amplia protección a nuestros recursos naturales, con influencia local e internacional. Aún finalizando su período gubernamental presenciamos la insistencia en concentrar todos sus intereses en la ambición de un desarrollo limitado para este país. Es incongruente hablar del desarrollo económico más alto de toda la región centroamericana o bien el más alto obtenido en el país, cuando presenciamos una de las más aberrantes distribuciones de riquezas a nivel de América Latina.

El producto de este desarrollo económico incontrolado es el desabastecimiento de recursos adecuados para la vida humana, que no es ni más ni menos que nuestro medio ambiente. Hablar del restablecimiento de los impactos negativos al ambiente a cambio de monedas, es cuando empezamos a creer que somos eternos y podemos vencer aquello que su función en esta tierra es brindarnos una vida sin costo y sin límite alguno.

Continuará...

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