• 02/02/2026 00:00

Por la paz y la humanidad

Pocas son las personas que observan los graves problemas y los peligros que comunidades alrededor del mundo enfrentan en estos momentos. Amenazas a su existencia misma. En el ir y venir del ciudadano común, sus retos puntuales dejan poco espacio para las preocupaciones más globales.

Como ejemplo: la oficina de las Naciones Unidas en Ginebra recientemente informó que Sudán, al sureste del continente africano, “... se encuentra sumido en una brutal guerra civil desde abril de 2023 entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido, un grupo paramilitar. (...). La guerra ha desplazado a entre 13 y 14 millones de personas, convirtiéndola en la mayor crisis de desplazamiento del mundo. Alrededor de 33 millones de personas necesitan asistencia humanitaria, más de 20 millones se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria y algunas zonas del país corren el riesgo de hambruna. El sistema sanitario está prácticamente colapsado, y muchos hospitales no funcionan”. ¿Cómo no padecer emocionalmente tanta desgracia humana de tan significativa magnitud?

Existen esfuerzos organizados que buscan atender el asunto de Sudán y otros focos inestables y peligrosos para los humanos alrededor del mundo. A manera de ejemplo, del 2 al 12 de marzo de 2026, se llevará a cabo en Ginebra, Suiza, la Semana de Redes y Asociaciones Humanitarias 2026, un importante foro anual que reúne a redes humanitarias, ONG’s , agencias de la ONU, Estados miembros y profesionales para “...compartir buenas prácticas, fortalecer la coordinación y abordar los desafíos comunes en la respuesta humanitaria”. También en Malasia, el 28 de marzo, se llevará a cabo la Conferencia Internacional sobre Ayuda Humanitaria, Crisis y Protección Social, un evento que reúne a profesionales, investigadores, responsables políticos y actores humanitarios para “... centrarse en estrategias de ayuda, gestión de crisis y políticas de protección social, destacando las perspectivas de los socios asiáticos y regionales del Sur Global”.

Son solo dos ejemplos de varios esfuerzos de organizaciones que, a nivel profesional e institucional, se reúnen este año para intercambiar, diseñar, sugerir estrategias o tomar medidas para tratar de resolver las gravísimas amenazas que enfrentan sectores vulnerables de la población mundial. Y no solo por las guerras, sino también por los desafíos políticos y económicos, incluso en los llamados países del primer mundo.

Del otro lado de esos esfuerzos técnicos y profesionales, están los actos platónicos y desprendidos por el bien de la humanidad. Mientras que en el norte y el oeste de los Estados Unidos (Minnesota, Illinois, Oregón, California, entre otros), se vienen dando situaciones sociales y políticos muy inestables y peligrosas para la población y la democracia en ese país, en el Sur, un grupo de 20 monjes Budista iniciaron el pasado 26 de octubre de 2025, desde el Centro Huong Dao Vipassana Bhavana en Fort Worth, Texas, una “Caminata por la Paz” que, realizaran por aproximadamente 3,700 km hasta Washington, D.C. Deben llegar a mediados de febrero de 2026. Por el momento han recorrido Texas. Luisiana, Misisipi, Alabama, Georgia, Carolina del Sur y Carolina del Norte camino a Virginia, Maryland y Washington D.C.

Según las fuentes “la idea se basa en una larga tradición de caminatas y peregrinaciones budistas por la paz, similares en espíritu a las peregrinaciones de Dhammayietra en el sudeste asiático, lideradas por monjes como Preah Maha Ghosananda, para promover la sanación y la reconciliación tras un conflicto”.

Poco a poco, a medida que se fue conociendo sobre la caminata de los budistas, cientos de miles de personas a lo largo de su recorrido los han ido recibiendo y acompañando por breves momentos ende cada región.

La periodista Michelle Del Rey del diario USA TODAY, publicó que, en Carolina del Norte, durante la gran tormenta de finales de enero, la caminata de los monjes “...avanza con dificultad entre la nieve, la lluvia helada y las carreteras cubiertas de hielo mientras recorren el estado, acompañados por su fiel perro Aloka”. Como reportó Del Rey; el gobernador Josh Stein, “... afirmó que los monjes inspiran a la gente en un momento en que tanta gente la necesita”. “Vivimos en una época de rencor partidista y discordia política”, (...) “En el fondo, no queremos sentirnos en guardia contra nuestros vecinos. Queremos unirnos. Gracias por recordárnoslo”.

Aquí en nuestra américa latina, también hay focos de abuso y deterioro de la condición de vida. Si permanecemos en nuestra esquina, cada uno o colectivamente, corremos el riesgo de quedar envueltos en el espiral de destrucción humana que afecta otros lugares del mundo. Organizados profesionalmente o caminando por la paz como los monjes, es importante que no nos desconectemos de los retos de los amenazan a todos.

*El autor es comunicador social
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