Entre 5,9 y más de 27 millones de niños y jóvenes de hasta 25 años de edad caerían en la pobreza para el 2030 a causa de la crisis climática en América...

La adhesión de Brasil al Tratado de Neutralidad del Canal constituye un paso correcto y necesario en la defensa internacional de la soberanía nacional. El Gobierno acierta al fortalecer el carácter neutral y pacífico de la vía interoceánica, un sentido político que debe preservarse frente a las tentaciones irresponsables de algunos sectores de tomar partido en conflictos geopolíticos que no nos pertenecen ni representan los intereses de la mayoría de la población. Panamá es una nación de paz; esa vocación histórica debe sostenerse con hechos. La incorporación de Brasil al tratado refuerza esa idea, y el Gobierno actúa correctamente al invitar a otros países que comparten nuestros valores, evitando así convertirse en correa de transmisión de intereses extranjeros. Ese debe ser siempre el horizonte: utilizar la diplomacia y el derecho internacional como principales herramientas para salvaguardar nuestra soberanía. Nada indica que, por ahora, disminuirán las tensiones entre potencias en su disputa por el reparto del mundo. Por ello, debemos fortalecernos desde hoy, pensando en el futuro, empezando por robustecer nuestro servicio exterior. Es indispensable desterrar la politiquería y formular una estrategia de largo plazo que combine solidez diplomática, proyección comercial con visión de Estado y una neutralidad activa.