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23 de Apr de 2021

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Redacción La Estrella de Panamá

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Hoy, 250 familias que dependen directamente de estos diarios están en la incertidumbre de si tendrán o no trabajo el año que viene

Los medios de comunicación social son herramienta importante en la vida de toda sociedad. Su labor es tan indispensable que es considerada un derecho humano inalienable. La Estrella de Panamá cumple esa función mucho antes del nacimiento de la República y hace 30 años lo hace el diario hermano El Siglo. Hoy no podemos permanecer callados ante un injusto cierre en menos de un mes, provocado por la inclusión del principal accionista de esta empresa en la denominada ‘Lista Clinton', violatoria de los derechos humanos y que desconoce el principio de debido proceso legal, tan valioso para el Estado de derecho.

Hoy, 250 familias que dependen directamente de estos diarios están en la incertidumbre de si tendrán o no trabajo el año que viene. Exigimos, tanto al Gobierno de Estados Unidos de América como a su embajada en Panamá, que no permitan que esto suceda. No hay excusas, el cierre de un medio siempre atenta contra la Libertad de Expresión. Al Gobierno de Panamá le recordamos que su deber es defender a sus nacionales. Aquí no se trata de un problema del dueño de la empresa con un Gobierno extranjero; se trata de un atentado a los derechos humanos de los panameños. Están en riesgo la Libertad de Expresión y el Derecho de acceso a la información de los cuatro millones de panameños.

Más aún cuando, siete meses después, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América no ha presentado una sola prueba que sustente su ‘proceso administrativo' contra el propietario de los diarios y el Ministerio Público de Panamá sustentó su sobreseimiento en la falta de pruebas.

A pesar de las incontables dificultades, hemos demostrado la sostenibilidad operativa de nuestros diarios, gracias a nuestros lectores, anunciantes, agencias de publicidad, proveedores y a la disciplina, entrega y dignidad de nuestros colaboradores.

Somos conscientes de que entramos en una época de alegría y unión familiar; sin embargo, son 250 familias panameñas las que afrontan estas fiestas con esta enorme incertidumbre, porque la posibilidad de seguir operando producto de esta situación impuesta, al menos en el modelo actual, es inviable. Y la solución no está en conseguirle un empleo nuevo a los colaboradores, sino en resguardarles el que ya tienen y desempeñan con profesionalismo. Porque la espada de Damocles que pende sobre La Estrella de Panamá y El Siglo es un vil atentado contra la Libertad de Expresión e información, más a una empresa de comunicación social que es un patrimonio de la sociedad panameña y un baluarte de independencia y balance en nuestro querido Panamá. El respaldo de nuestros lectores y audiencia es nuestra fuerza: no permitas que nos cierren.

Con humildad decimos, para que lo sepan aquí y afuera, La Estrella es Panamá.