12 de Ago de 2022

  • María Del Mar Dutary

Lector Opina

Discapacidad y oportunidad

Como seres humanos debemos ser solidarios con estas personas, darle calidez humana para que no se sientan excluidos

A pesar de los grandes avances de la ingeniería genética y la mano tecnológica, aún nacen y seguirán naciendo personas con discapacidad. En Panamá, a partir del siglo pasado se han creado leyes como, por ejemplo, la Ley 42 del 27 agosto de 1999, por la cual se establece la equiparación de oportunidades para las personas con discapacidad.

En uno de sus artículos esta ley, dice: ‘Se declara de interés social, el desarrollo integral de la población con discapacidad en igualdad de condiciones, calidad de vida, oportunidades, derechos y deberes que el resto de la sociedad con miras a su realización personal y total'.

Esta Ley insta a las entidades públicas y privadas a que incorporen a personas con necesidades especiales como colaboradoras, proporcionando la adecuación de instalaciones para su movilización y trabajo.

Como seres humanos debemos ser solidarios con estas personas, darle calidez humana para que no se sientan excluidos; nadie está exento de tener o sufrir de una discapacidad, ellos son parte de nuestro mundo.

Si miramos a nuestro alrededor advertiremos cambios en las formas y colores de los seres vivos; unos se producen durante el crecimiento, como la oruga que se convierte en crisálida y esta a su vez en polilla; en cambio otros son estacionales, un árbol se queda en el invierno con las ramas desnudas y se cubre otra vez de hojas en la primavera siguiente, como ocurre en los países del norte.

Todos los seres humanos somos diferentes, porque somos producto de la herencia cromosómica modificada en ocasiones en el ambiente en que vivimos; es decir, los caracteres hereditarios son la materia prima para la construcción de un ser llamado hombre; si esta se altera, el hombre tendrá discapacidades genéticas.

También hay discapacidades producto de alteraciones accidentales de los componentes físicos del hombre, durante el transcurso de su vida que lo llevan a sufrir de discapacidades físicas o mentales.

En la antigüedad se dejaba morir a las personas con necesidades especiales tanto físicas como mentales y no es sino a partir del surgimiento del cristianismo cuando se comienza a prestarle atención a estos seres.

Cuando el hombre sea capaz de crearse a sí mismo sin taras o discapacidades dejará de ser hombre; será Dios.

DOCENTE DEL C.R.U. DE COLÓN.