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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Administración pública y clientelismo político

S e habla mucho sobre la globalización y sus consecuencias en la economía mundial; pero poco se dice sobre los efectos que este sistema ...

S e habla mucho sobre la globalización y sus consecuencias en la economía mundial; pero poco se dice sobre los efectos que este sistema genera en la conducta humana. Vivimos en un mundo cada vez más convulsionado, a merced de la adicción tecnológica, el consumismo y los intereses corporativos nacionales y transnacionales. Ello, sumado al rejuego de los intereses políticos, genera un gran nivel de estrés y ansiedad en la población, vulnerando la paz interior y salud mental de la misma.

Por ser Panamá el país más globalizado de América Latina, no escapa a esta realidad. A medida que vamos entrando en la vertiginosa ola del nuevo orden económico, logramos un crecimiento que nos granjea el reconocimiento de los más importantes organismos financieros internacionales.

Esto no significa que los ingresos económicos de la población sean consecuentes con el crecimiento que el país ha alcanzado, para permitir mejorar de la calidad de vida de los todos los ciudadanos, observándose que hace falta mucho camino por recorrer.

Unido a esta situación, la existencia de una cultura politiquera, donde se continúa promoviendo el clientelismo político, como sistema de administración de la Cosa Pública, limita en gran medida el desarrollo de sistemas organizacionales eficientes.

El cambio positivo prometido por el presidente Martinelli, en su campaña proselitista, se aprecia en áreas como obras de infraestructura vial y algunos proyectos sociales; pero, se ve empañado con el accionar de algunos funcionarios de alto nivel; al percibirse demagogia entre el discurso y la ejecución.

Esta realidad quedó evidenciada, en una entrevista publicada en un diario local, el 13 de junio 2010, cuando el ministro de Desarrollo Social (MIDES), expreso que: ‘Hay gente que no merece perder su trabajo, pero tiene que irse. Son compromisos políticos. Es una tradición de todo gobierno’. Expresión que lleva a preguntarse: ¿dónde está el cambio?

Mientras mundialmente, empresas y gobiernos se sienten comprometidos a producir o brindar servicios más competitivos a clientes o usuarios, en Panamá se continúa con la errada, perversa y perniciosa práctica de prescindir de los conocimientos, experiencias y buenas actitudes de servidores públicos de carrera, que han demostrado competencia, honestidad y capacidad profesional, durante toda su trayectoria de trabajo, solo por el hecho de ‘necesitar’ espacios políticos para pagar favores proselitistas y compromisos personales, utilizando la frase de ‘cargo de libre nombramiento y remoción’.

Luego de las frustraciones experimentadas, a través de las diversas administraciones gubernamentales, la población panameña ha logrado avanzar y desarrollar su nivel de madurez política, hecho que debe llamar a la reflexión de quienes transitan por las sendas de la ‘politiquería’ y se apartan de la Política de Estado, misión para la que fueron elegidos.

Las situaciones planteadas reflejan algunas de las debilidades que afronta la actual gestión de gobierno. Debilidades que manifiestan el desgaste de un sistema político inoperante, que no responde con eficiencia a resolver los problemas existentes y que de no cambiar, será rebasado por la población.

*ECONOMISTA Y EDUCADORA.