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01 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Los ‘zapatos de lata’

Dentro de la fauna política criolla existe una categoría que Demetrio Basilio (Jimmy) Lakas bautizó como ‘los zapatos de lata’, pues dec...

Dentro de la fauna política criolla existe una categoría que Demetrio Basilio (Jimmy) Lakas bautizó como ‘los zapatos de lata’, pues decía que eran pocos, pero lograban hacer más ruido que miles. Ese es el caso de los mismos que siempre abundan en críticas a los presidentes constitucionales que hemos tenido, pero arrecian las mismas ahora que Ricardo Martinelli es presidente, al ejercer legítimamente el bien definido mandato constitucional de dar nombramiento efectivo a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, luego de que estos aspirantes pasan por el tamiz del Consejo De Gabinete y posterior al de la Asamblea Nacional de Diputados.

Se quejan los ‘zapatos de lata’ de ‘falta de consenso amplio y participativo’, pero ni la Constitución, ni ningún otro mandamiento legal se refiere al mentado ‘consenso amplio y participativo’ al que aluden los ‘zapatos de lata’ criollos. El nombramiento de los magistrados de la CSJ jurídicamente no requiere que el presidente les pida permiso o les consulte a ellos sobre tales nombramientos y le faculta a él para cumplir con esa elección sin ninguna cortapisa ni ayuda obligatoria.

No obstante, cada vez que Ricardo Martinelli ha tenido que hacer los nombramientos se encuentra con el ruido de los ‘zapatos de lata’ cuestionando lo que ‘eufemísticamente’ dicen ‘es la forma lo que nos parece mal’ y no las personas elegidas. Y no son las personas, porque de alguna manera los ‘zapatos de lata’ pensando en el futuro, no desean malquistarse con ningún aspirante a magistrado, por si en algún momento sus intereses quedan en manos de alguno de ellos, de resultar escogido.

Pero, todos sabemos cómo es nuestro Panamá. Algunos ‘zapatos de lata’ son simplemente personas que consideran que lo importante es mantenerse dentro de algún nivel mediático que les permita usufructuar de alguna popularidad, aunque sea muy liviana y fugaz, para irse fabricando un futuro político que le acerque al ansiado poder público.

Martinelli ha cumplido con un deber y un derecho que la Constitución le impone. Esa responsabilidad se la endosó el pueblo mayoritariamente el día que decidió encauzar el favoritismo a su plan de gobierno. Esa enorme ventaja que le sacó la alianza que gobierna a los demás partidos políticos es lo que obliga a Martinelli a actuar como señala la Constitución Política.

‘Los zapatos de lata’ podrán hacer todo el ruido que quieran, pero lo cierto es que el presidente únicamente hace lo que la ley le permite y en el caso del nombramiento de los magistrados —ni por ‘forma’ ni por personas— puede ni debe ser criticado, porque ese es un derecho constitucional que le otorgó la mayoría de los electores. Es verdad que no ha resultado el mejor de los presidentes hasta ahora, pero las facultades legales que tiene las ejerce, sin temor a ver quién se siente afectado. Su responsabilidad es con el pueblo y no debe temblarle la mano para hacer cumplir la Ley.

Preguntarle a los que se sienten y son ‘zapatos de lata’, no aportará nada beneficioso al debate nacional, ellos siempre estarán en ‘contra de los que están a favor y a favor de los que están en contra’.

En medio de todas las carantoñas que hacen estos grupúsculos de hombres y mujeres que se han arrogado el derecho a hablar a nombre de la sociedad civil, me hubiese gustado que designaran a MAB por un día, solo para verlo impugnar su propia designación. Ese es un verdadero ‘zapato de lata’.

*PERIODISTA