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04 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El negociado de las hidroeléctricas

El negociado de las hidroeléctricas es único a la República de Panamá; por consiguiente, es importante que todos los panameños conozcam...

El negociado de las hidroeléctricas es único a la República de Panamá; por consiguiente, es importante que todos los panameños conozcamos sus características.

La electricidad en Panamá es una de las más caras del mundo, porque su precio debe evaluarse no sólo en base a la simple comparación con precios al público en diferentes países, sino considerando los salarios promedios de las respectivas poblaciones.

Sucede que el precio de venta de la energía hidroeléctrica, que es generada utilizando agua de lluvia, debiera ser aproximadamente un tercio del precio de la energía térmica, que es producida por generadores que consumen productos derivados del petróleo, como el bunker. Así es como la Compañía Panameña de Fuerza y Luz, la cual fue nacionalizada por el gobierno militar, le compraba la energía al desaparecido Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE), que operaba la hidroeléctrica del Bayano. Entonces, ¿por qué, desde que las hidroeléctricas fueron privatizadas en Panamá, su proliferación no ha logrado reducir el precio de la electricidad? Ahora que las hidroeléctricas son privadas, la energía que generan la venden prácticamente al mismo precio que la energía termoeléctrica. Esto significa que, si la ganancia neta del IRHE por la venta de energía hidroeléctrica era, por decir, 20% del costo bruto de dicha energía, la ganancia neta de las hidroeléctricas panameñas privadas es 13 veces la ganancia del IRHE.

Enterados de este negociado, numerosos millonarios panameños y extranjeros están enormemente interesados y/o empecinados en llenar de hidroeléctricas a Panamá.

Además de prometernos interminable y engañosamente que reducirán el precio de la electricidad, los promotores de hidroeléctricas también proclaman que ellas generan energía limpia; pero esta aseveración no resiste un análisis científico serio. Una investigación del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de São Paulo, titulada ‘Impasses and controversies of hydroelectricity’, escrita por Célio Bermann, publicada hace cinco años y disponible en http://www.scielo.br/pdf/ea/v21n59/en_a10v2159.pdf, subraya que, aunque contaminan algo menos que los generadores térmicos, las represas hidroeléctricas también perjudican los ecosistemas.

Los indígenas emberá del área de Bayano, los indígenas uspantecos de México y otros grupos indígenas en otras latitudes, han sufrido en carne propia la realidad de que las hidroeléctricas ayudan a diseminar enfermedades endémicas. Adicionalmente, la descomposición de la flora sumergida en agua, como en los embalses de las grandes hidroeléctricas, produce gas metano, que contribuye hasta el 9% de la contaminación atmosférica, aumentando el calentamiento global y la elevación de los mares, que finalmente harán desaparecer a Kuna Yala. Y estos grandes males son sólo los primeros de una lista de perjuicios causados por las hidroeléctricas. Por esta razón, una Declaración de Cancún, México, recalcó que las hidroeléctricas no constituían una verdadera solución a los problemas ecológicos.

Lamentablemente, el negociado de las hidroeléctricas panameñas produce tantas ganancias que varios gobiernos consecutivos se han auto-arrogado el derecho de conceder, a quienes convenga, concesiones en las reservas comarcales; y, como la repartición de millones empezó hace años, numerosos políticos consideran inconcebible interrumpir este negociado.

*JUBILADO DEL CUERPO DE INGENIEROS DE EU.