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23 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Traumas, percepción o realidad

El presidente Martinelli, al ser abordado por medios de prensa, con relación a su gestión durante estos tres años, declaró sentirse cont...

El presidente Martinelli, al ser abordado por medios de prensa, con relación a su gestión durante estos tres años, declaró sentirse contento por el desempeño logrado, refiriéndose al avance de proyectos de infraestructura como el Metro de Panamá, el reordenamiento vial y la construcción de hospitales y aeropuertos.

Otros puntos destacados fueron: el reconocimiento de grado de inversión y el desarrollo de programas sociales como la beca universal, 100 para los 70, la entrega de computadoras para niños y el establecimiento del nuevo sistema urbano de Metrobús.

Si bien las declaraciones del presidente enuncian acciones que adelanta su gestión y que aprueba la comunidad, también es cierto que existe un creciente y generalizado descontento producto de otras acciones y actuares. Descontento reflejado en los resultados de la encuesta realizada por Dichter & Neira, publicada en abril 2012. El 41.3% de los encuestados considera que la gestión del presidente Martinelli es mala y muy mala el 11.1% (para un 52.4% negativo).

Frente a este hecho, debemos preguntarnos: ¿en qué se fundamenta la percepción de la población para calificar como mala la administración de gobierno? Un país donde la economía mantiene un crecimiento sostenido y pareciera que todo se le convierte en oro.

Pues bien, las encuestas reflejan que parte del gran cuestionamiento se cimenta en que el espectacular y envidiable crecimiento económico no llega al bolsillo de la población. Consideran que su situación económica es igual o peor, desmejorando su calidad de vida. Otra situación que mantiene alarmada a la ciudadanía son los niveles de inseguridad. Escenario que indica la necesidad de mejores mecanismos de salvaguarda, controles migratorios adecuados y oportunos que limiten la entrada de delincuentes y sicarios.

Quizás las críticas más contundentes a la administración Martinelli son: el poco esfuerzo por disminuir el costo del combustible. el descontrolado aumento de la canasta básica, la ausencia de políticas públicas dirigidas a controlar la especulación de monopolios y oligopolios, sobre todo en el mercado de los hidrocarburos, mientras la población no ve resueltos sus problemas más apremiantes.

La nefasta iniciativa de vender el 49% de las acciones de Cable & Wireless o terrenos de la Zona Libre de Colón, activos importantes del patrimonio nacional.

Qué decir de la aprobación de leyes leoninas, con las cuales se disminuyen impuestos a empresas constructoras, extracción mineral o casinos, por ser allegados a los círculos de poder, mientras al pueblo se le aumenta el ITBMS, se le recargan tasas impositivas de telefonía celular y soterrado de cableados que debieron sufragar las empresas.

Este contexto unido al transfuguismo e institucionalización el clientelismo político; la ‘escasa’ independencia de los Órganos Legislativo y Judicial; los escándalos de corrupción, poca transparencia en el manejo de la administración pública; despilfarro de dineros estatales en propagandas innecesarias, son parte de los factores que han hecho a la sociedad perder credibilidad en las autoridades, órganos de gobierno y fundamentalmente en el cambio positivo ofrecido por la administración Martinelli para llegar al poder.

Las autoridades deben escuchar la voz del pueblo, reflexionar a conciencia, redefinir la ruta de su actuar por un Panamá mejor y sin traumas.

ECONOMISTA Y EDUCADORA.