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31 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡¿Qué hacer para acabar con la violencia?!

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 26 de agosto de 1789, como resultado de la Revolución Francesa, se sintetiz...

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 26 de agosto de 1789, como resultado de la Revolución Francesa, se sintetizó en tres principios fundamentales: igualdad, fraternidad y libertad. Principios que no se han agotado en nuestros días, por el contrario. Hoy, se hace necesario que los gobiernos miren hacia éstas vulneradas banderas que distinguen los sistemas democráticos.

Trayendo estos principios a nuestro país, estamos obligados a decir que en Panamá, la gestión gubernamental se ha enfocado en megaproyectos dignos de aplaudir que ningún otro gobierno se atrevió a realizar; sin embargo, en materia de seguridad social, parece no encontrar la puerta correcta. Aumentando las unidades policiales, mayormente armadas, construyendo más cárceles y aumentando las penas de prisión no se soluciona el problema.

Actualmente tenemos una estadística de homicidios de 2.24 muertos por día por riñas por intolerancia, robos y rencillas en orden de mayor a menor porcentaje. Cae de su peso que los métodos usados para detener la inseguridad ciudadana no mitigarán en nada estos efectos.

Albert Einstein dijo: ‘Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando tener resultados diferentes’. Es una verdad que se comprueba a través de todos los gobiernos que hemos tenido y al dar una mirada a la historia de otros países no podemos más que corroborarla, haciendo lo mismo la inseguridad de las calles no va a cambiar.

LA SOLUCIÓN: volvamos a los derechos humanos, subsanándolos podemos combatir de raíz el problema. El artículo 2 de la declaración inicialmente citada señala: ‘La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles (perdurables) del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión’.

Siendo así, los gobiernos deben buscar y encontrar el método oportuno que asegure una vida digna a cada panameño, oportunidad de una vivienda decorosa. Las tierras en los distritos cabecera están monopolizadas por los terratenientes de provincias (los caciques del pueblo), empujando a las personas de clase media, cada vez más hacia las afueras, sumado a la emigración de las personas del campo a la ciudad, pronto tendremos verdaderas favelas, maras y muchas otros problemas que lidiar como consecuencia de una mala planificación en materia derechos humanos.

Si esto lo sumamos a los graves problemas de una economía disparada, sí, disparada contra los bolsillos de los asalariados, pues para los bolsillos de los grandes comerciantes la economía es pujante y halagüeña, una educación pública que no cumple con los principios gratuidad total, inglés como segunda lengua, tecnología, etc. en todo el territorio nacional.

Éstos son los verdaderos vectores que originan la mayoría de los problemas sociales: economía pobre, educación deficiente, viviendas marginadas. Es imperativo incrementar el estudio los valores positivos en todos los niveles escolares, universitarios y en los medios. Antes de antagonizar con los periodistas, una campaña permanente por los valores sería un punto importante de unidad. Canadá, para poner un ejemplo en América, organizó el tema de propiedades horizontales para evitar que unos cuantos controlaran los precios de tierras y edificios en las ciudades, otros países han incluido en su legislación que es obligatorio que los hijos del presidente y todos los altos funcionarios del gobierno estén en la escuela pública, así aseguran que se preocupen DE VERDAD en el tema de la educación. ¡Solución, hay!; pero, ¿quién le pone el cascabel al gato?

*ABOGADA