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29 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Nuevo Golpe de Estado ‘legislativo’ en Paraguay

Nuevamente vuelve a recorrer en Latinoamérica el fantasma del Golpe de Estado, aunque para el caso de Paraguay, no lo dan los gorilas, a...

Nuevamente vuelve a recorrer en Latinoamérica el fantasma del Golpe de Estado, aunque para el caso de Paraguay, no lo dan los gorilas, ahora lo da el Poder Legislativo, que de manera abrupta, derroca al presidente Fernando Lugo, con 39 votos a favor y cuatro en contra de la destitución. Y de manera fugaz el Tribunal Superior de Justicia Electoral reconoce a Federico Franco como presidente de Paraguay, calificando de constitucional el juicio político que destituyó a Lugo.

La excusa para tal destitución se da, en principio por la iniciativa del presidente Lugo de hacer una reforma agraria a favor del campesinado paraguayo, pisándole los callos a la oligarquía feudal que persiste en Paraguay y por años ha controlado el poder político guaraní; lo que provocó en su gobierno masivas invasiones de campesinos a propiedades de hacendados ricos, quienes siempre han acusado a los encutarrados de violentos y provocadores de atentar contra la propiedad privada, principio fundamental del sistema capitalista.

El pasado 15 de junio, seis policías desarmados negociaron antes de un desalojo de una finca con los ocupantes carperos en Curuguaty, allí los policías fueron golpeados y de inmediato la reacción policial se dio y provocó 11 campesinos muertos, hecho que generó la crisis y se culpó de tan vil acción al presidente Lugo.

Sin embargo, el pueblo paraguayo tiene la sensación de estar viviendo una historia ya conocida, al recordar la violenta dictadura del general Stroessner (1954-1989), quien dejó más de 400 desaparecidos en su mandato, una fortuna de más de $5,000 millones y quien nunca sufrió una condena por su sanguinario poder. De allí la aparente indiferencia a la crisis política, no se proyecta una reacción popular, parece ser que el pueblo paraguayo espera a abril del 2013, cuando se harán las elecciones presidenciales y puede que por allí pase factura a la oligarquía feudal agrícola y ganadera, que siempre han detentado el poder en Paraguay.

Lugo, quien trata de evitar un derramamiento de sangre, ha congregado a su gabinete y a la Central Nacional de Trabajadores a iniciar una serie de manifestaciones ‘pacíficas’, en busca de la democratización en el Paraguay. Nadie duda de que el Partido Colorado (61 años de poder) está detrás de todo esto y tiene en la mira volver al poder.

Sudamérica o el Cono Sur, encausada en un proceso de poder popular, legítimo y democrático, junto con la OEA, califican el acto como un juicio sumario, incluyendo la ausencia de una definición clara y detallada de los cargos imputados, que menoscaba la legitimidad del proceso, donde Lugo no pudo ejercer su defensa y en donde no existen las condiciones necesarias para entablar un diálogo que busque una salida al conflicto. Sin embargo, se hace necesario que toda Latinoamérica condene este golpe legislativo en el Paraguay.

Fernando Lugo, exobispo, conocido por defender los derechos de los campesinos, anunció la conformación de un gobierno alternativo y cataloga ilegítimo su remplazo. Así mismo, Argentina, Brasil, Venezuela, Chile y Uruguay condenan tal derrocamiento y han retirado sus embajadores de Paraguay.

Sudamérica sabe que este es otro golpe del propio sistema capitalista, que sin tapujo quiere llevar al deterioro al movimiento popular y democrático que hoy impera en el Cono Sur, esta oligarquía quiere retomar su poder político, ya que el económico relativamente aún lo conserva y acabar con cualquier otra alternativa política que le impida consumar su poder; así buscó el lado débil de la cadena y lo encontró en el Paraguay, donde un exobispo depositó toda su confianza en el poder oligárquico y derechista, casi que fascista, que ya ha atentado contra gobiernos alternativos como el venezolano, ecuatoriano, argentino, uruguayo, brasileño y chileno, que, con sus errores y aciertos, connotan una política más humanista, progresista y popular, que luchando por la unión y fraternidad de todos los latinoamericanos, podremos construir unidos, mejores rumbos de bienestar social para todos nuestros pueblos.

El poder oligárquico inicia su afán de poder ahora con el control del poder legislativo, ya no incursiona con los militares, que tanto repudio generó en el siglo pasado, ahora tiene otro canal de poder, avalado por un proceso electoral límpido, tanto como lo puede mostrar el candidato presidencial, siempre que controle el judicial, tal como se ve funcionar el Tribunal Superior de Justicia Electoral en Paraguay, estoy seguro de que lo usará en cualquier terreno, donde sus intereses particulares se vean afectados por cualquier otra fuerza alternativa que desee quitarles el poder y verlos sojuzgados por las grandes mayorías del pueblo latinoamericano.

ECONOMISTA