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23 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Analogías

H emos caracterizado al gobierno de Ricardo Martinelli como una mafiocracia. Ésta se destaca por su irreverencia frente a todos los cáno...

H emos caracterizado al gobierno de Ricardo Martinelli como una mafiocracia. Ésta se destaca por su irreverencia frente a todos los cánones instituidos, por aplastar los obstáculos institucionales por inconvenientes al capo y sus secuaces, por convertir su gobierno en un régimen con permanencia y continuidad que le permita seguir esquilmando las finanzas públicas a través de los robos millonarios de las arcas del Estado.

Todo lo que hacen el capo y quienes lo acompañan lleva al país a una peligrosa e irresponsable situación de confrontación, cuyos resultados son pronosticables. Confrontaciones que tienen como eje central el acaparamiento y control de todos los resortes que sostienen un Estado moderno, para saciar la avaricia de esta aberración de gobierno. Por estas denuncias hechas desde el inicio de este gobierno, hemos sido acusados de extremistas, de no entender la forma moderna de hacer política, por lo cual es necesario bajar la guardia y los ataques a la cultura mafiosa que quieren consolidar, pues no conlleva a la posibilidad de resolver problemas personales ni colectivos. Otros, que también nos han criticado, vuelven a esgrimir la tesis de que para sobrevivir en política hay que buscar la chequera del Ejecutivo ‘para resolverle a la gente’ y mantener la vigencia, coincidiendo con los señalamientos del presidente de la Asamblea Nacional de que ‘el que no da, no va’. O, peor aún, la que esgrimió un saltimbanqui que ahora milita nuevamente en el PRD, cuando señaló que hacer críticas a estas posiciones oportunistas es atentar contra la unidad y las posibilidades de triunfo del PRD en el 2014. ¡Que eso sí es ser un verdadero caballo de Troya! Es el mismo personaje que cuando se sumó al gobierno militar arguyó que ‘si no puedes vencer al enemigo, súmate’.

Como se observará, la lucha no es sólo contra la mafia que nos gobierna y su capo. Éste último será devorado por sus actuales aliados, cuando le llegue la hora de abandonar el poder. Se trata de una lucha más abarcadora, amplia y generalizada. Es contra un potencial régimen antidemocrático de una voracidad incontenible.

Martinelli pretende influir en todas las organizaciones del país, aferrándose a mantener el poder político por todos los medios. Intenta consolidar un Estado perverso que haga de los recursos económicos conquistados a sangre, fuego y sudor por generaciones anteriores, el uso más colectivo posible para quienes le hacen la coreografía por unos dólares más.

En lo que al PRD respecta, la última reforma electoral evidenció con claridad esta concepción entreguista, que pone en peligro las posibilidades de ganar las elecciones y derrotar el proyecto mafioso que pretende continuidad. Algunos miembros del nuevo CEN del PRD, que actúan exclusivamente en función de sus aspiraciones personales y conciben el poder para garantizar sus intereses económicos y políticos, que no critican ni chocan contra el capo por los compromisos contraídos en oscuros arreglos de recámaras, piensan que así ganarán la Presidencia.

Fueron los que permitieron pasar las reformas electorales en un acuerdo entre el jefe de la bancada Benicio Robinson y el oficialismo, a cambio de afectar disposiciones estatutarias que establecían la renuncia del cargo directivo para participar en las primarias y mantener el calendario electoral vigente que permite realizarlas a inicios del próximo año.

Fueron dos trajes cortados a la medida: el del capo y el de los aspirantes a cargos de elección de algunos de los nuevos directivos del PRD. A los pocos días de este hecho vergonzoso, muchos perredistas quedaron estupefactos al oír al diputado Freidi Torres anunciar un nuevo anteproyecto de ley para dejar por 10 años en el cargo al director general de Ingresos, inquisidor de la clase empresarial y de la pequeña y mediana empresa. Poco después se le pidió al Frente Jurídico del partido abstenerse de presentar acciones contra el gobierno en los tribunales, que no fueran las que el nuevo CEN le sugiriera. Y, además, han solicitado a miembros de la Comisión Electoral del PRD que renuncien, porque ‘no se sienten cómodos’ con algunos de ellos, estableciéndose una analogía con las pretensiones que tiene el capo con los magistrados del TE para someterlo a su control.

Esa es la forma con que la mafia que nos gobierna se hace sentir en las organizaciones políticas, en los gremios y en otras entidades públicas y privadas, para lograr consolidar su régimen y darle continuidad al saqueo a que tienen sometida a la sociedad. Todo lo anterior nos lleva a preguntar: ¿Es ese el nuevo Panamá que queremos construir? ¿Es ese el nuevo PRD? No creemos que ese sea el camino. Es necesario cambiar el paso o serán devorados por el mismo capo y su mafia incorregible.

EXSECRETARIO GENERAL DEL PRD.