03 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Circunstancias económicas en la independencia de 1821

Nos cuenta don Mariano Arosemena, en su obra ‘La Independencia del Istmo’, que las acciones tomadas por los patriotas estuvieron relacio...

Nos cuenta don Mariano Arosemena, en su obra ‘La Independencia del Istmo’, que las acciones tomadas por los patriotas estuvieron relacionadas al trato que dispensó España hacia esta tierra; primero cuando concedió en 1813, a través de su monarca el Rey Fernando VII, el título de la ‘muy leal ciudad de Panamá’, así como a Nata, Los Santos, Alanje y Santiago.

Luego en 1814 la corona cambia su posición y decreta que finalizó el comercio libre del Istmo. Entonces cuenta don Mariano se hizo claro lo importante que era recobrar la libertad política.

Se colige de esto el que los intereses económicos de los notables urbanos siempre estuvieron por encima de la situación y la atmósfera revolucionaria de nuestra América. Lo que podemos entender es que debido al carácter transitista que fue herencia de la colonia española, Panamá no era una región productiva hacia el exterior, no tenía qué exportar que fuese de valor; de ahí se conforma una fuerte liga comercial que especula, que trasiega, que revende, que comercia con productos de diversos géneros que entran a los puertos de Panamá y Portobelo.

El contrabando era generalizado, y las autoridades españolas se hicieron de la vista gorda, para mantener a los istmeños con algo en las manos. Así, mientras los puertos de Sur América se encontraban bajo fuego, destruidos o en guerra, Panamá brindó cierta seguridad. Cuando España niega protección a este contrabando y comercio a la clase de notables urbanos, vino la necesidad de independizarse, eso es cierto.

El proyecto de Independencia de España tuvo altas y bajas y se fueron sumando importantes patriotas a la causa, aun cuando sus orígenes no estaban muy claros por lo anterior expuesto.

El 10 de Noviembre de 1821 el coronel Segundo Villarreal, que era un terrateniente importante e inclusive perteneciente al Colegio Electoral, en compañía de Casimiro de Baal, José de Santa Cruz, José María Vásquez Pinzón; encabezó la revolución y la proclama patriótica de Independencia en esa fecha.

Nos cuenta don Mariano Arosemena que ese movimiento fue visto como ‘irregular y deficiente’, a tal grado que se envío a José María Chiari y José de la Cruz Pérez a disuadir a los patriotas santeños de tal acción, cosa que jamás lograron.

En vista de ello no le quedó más remedio al grupo de notables urbanos que sumarse a este movimiento y acatar la voluntad de este poder de los terratenientes, los cuales, eso sí, mostraron más decisión y coraje.

Por ello se da el 28 de Noviembre de 1821, es decir, tomó días tomar esta decisión por parte del grupo de los notables urbanos.

Ahora, esta primera independencia se da en el contexto de una América convulsionada por las ansia de libertad y siguiendo el ejemplo de las revoluciones liberales de EE.UU. y Francia, despidiéndose del Imperio Español que los dominó por tres siglos y medio.

En 1903 nuestra segunda Independencia se da en el contexto de una America desmembrada, caudillista, belicista, fragmentada y en la cual emerge el imperialismo de EE.UU., tal como Bolívar lo predijo; en esa nueva era el Istmo de Panamá dejaba atrás el contrabando y el comercio de géneros insignificantes, para convertirse en la herramienta geoestratégica del Imperio en el nuevo orden Mundial.

Qué lejos estaban don Mariano Arosemena y el coronel Segundo Villarreal de saber que sus acciones eran solo un pequeño paso en el proceso histórico de la nación, en donde el 10 y 28 de Noviembre de 1821 se daba inicio a una lucha por rescatarnos y lograr nuestro derecho a existir como un Estado Moderno, ante las fuerzas formidables de la historia mundial.

DOCENTE.