04 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Presidencia de la Asamblea: descarado tesoro

Conozco la Asamblea Legislativa, hoy Nacional, porque estuve allí dos períodos: de 1984 al ’89, en mera dictadura militar; de 1991 al 94...

Conozco la Asamblea Legislativa, hoy Nacional, porque estuve allí dos períodos: de 1984 al ’89, en mera dictadura militar; de 1991 al 94, al salir de la Alcaldía de Panamá. Las reglas básicas de la Asamblea actual, eso que llaman Ley del Reglamento Interno, nacieron en el ’84 ya que antes no existía nada; los militares legislaron con diferentes esperpentos. Participé en esa redacción. A cada diputado se le asignaron 4 mil balboas para nombrar sus asistentes. Hoy esa norma esta de adorno porque hay diputados de bando y bando que hasta tienen 30, 40, 50 activistas dentro de la planilla de la Asamblea.

Del ’84 al ’89 comenzaron las partidas circuitales. Se cometieron desmanes: vendían carros y barcos propiedad del Estado. Creaban constructoras para administrar las obras de sus circuitos, que como se descubrió, ni siquiera habían puesto ni una primera piedra. A los del gobierno le daban 300 o 400 mil; a los de la oposición 10 mil, que gracias a mi amigo David Menasche los pude multiplicar por dos en útiles deportivos: todo en completo orden. Todavía la Contraloría debe tener algunos casos pendientes de esa época.

Durante la democracia, al principio hubo orden. El primer presidente legislativo fue Carlos Arellano Lennox del PDC; después los controles se fueron flexibilizando. Al final del período aspiré a la Presidencia de la Asamblea pero el ala gobiernista (Endara) se alió con el PRD para impedirlo; me cobraban los 17 meses de prisión del diputado Elías Castillo, ya que cuando fui Alcalde pedí abrieran el caso al mando de la Tesorería Municipal.

Los manejos en la Asamblea han sido vergonzosos: diputados cambiando cheques de ‘sus empleados’ en el Banco Nacional; se quedan con parte de éstos; cheques de 2, 3 o 4 mil al mes de gente que sólo parecen los 15 y los 30. Casos de personas que aparecían en planilla pero desconocían que lo estaban; otros cambiaban sus cheques. Partidos que tenían a todos sus secretarios provinciales dentro de la planilla legislativa. Hubo un Presidente del Órgano que sacó un cheque de 800 mil para el nuevo edificio, sin que nunca un bloque se pusiera. Cientos de historias podrían escandalizarnos: un Presidente que financió la campaña de su hijo con los fondos para legislar. Cada Presidente gana 14 mil al mes, algo menos a los vicepresidentes, más derechos a nombrar gente por 200 0 300 mil al mes; no existe control alguno.

Ahora nos aparece uno que un día dijo que el que ‘no da ($) no va (no sale electo)’. Porque le descubren que pagó con fondos públicos de casi 700 mil dólares los 30 mil jamones que regaló, dice que ‘se la tienen velada’ y que fue ‘Dios quien los pagó’. Hasta donde la Contraloría General de la ‘democracia’, pondrá un control a este grifo de la ignominia y el robo de los recursos públicos.

A los diputados se les eligió para que ejercieran el deber de legislar a nombre del pueblo y fiscalizar la gestión pública, no para que descaradamente se embolsen los recursos del Estado.

EMBAJADOR DE PANAMÁ ANTE LA OEA.