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14 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El Consejo de Seguridad en Panamá

S e cumplen hoy, 15 de marzo de 2013, cuarenta años de la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la ciudad de Panamá...

S e cumplen hoy, 15 de marzo de 2013, cuarenta años de la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la ciudad de Panamá. Una gran parte de nuestra actual población no había nacido o eran niños cuando tuvo lugar esa importante reunión en la que a lo largo de seis días, pues culminó el 21 de marzo, nuestro país recibió un amplio y valioso apoyo de los países miembros del Consejo para que se resolviesen las diferencias entre Estados Unidos y Panamá con motivo de las luchas de nuestro país por la recuperación del Canal y la plena soberanía en el territorio adyacente a la ruta acuática.

Haber traído al Consejo de Seguridad a Panamá no fue tarea fácil. Considero que se debió a la gran experiencia diplomática de un gran nacionalista panameño, Aquilino Boyd, quien en ese entonces era embajador de Panamá en las Naciones Unidas. Boyd, atendiendo las recomendaciones del general Omar Torrijos Herrera y del canciller Juan Antonio Tack, desplegó de manera decidida y tenaz, una enorme actividad que incluyó conversaciones con los representantes permanentes del Consejo de Seguridad, así como con los temporales. Hay que tener en cuenta que con algunos de los permanentes no teníamos en ese momento relaciones diplomáticas. Si bien el secretario general de la ONU, Kurt Waldheim, vio la idea con simpatía, quien se opuso a que el Consejo de Seguridad se reuniese en Panamá fue el embajador de Estados Unidos ante la ONU, George Bush padre, quien quiso restarle importancia al motivo de la reunión, que por supuesto no era otro que el problema del Canal, que podría afectar la seguridad del mismo. Cuando llegó el momento de la reunión, ya Bush había sido reemplazado por el nuevo embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Scali.

El general Omar Torrijos H. intervino en la inauguración con un discurso valiente en el cual expresó, entre otras cosas, que para el pueblo norteamericano tenía que ser una ofensa el hecho de que su país mantuviese una colonia en el corazón de Panamá, pues ellos también habían sido colonia de Inglaterra , ‘sintieron lo denigrante de serlo y lucharon heroicamente por su libertad’. Finalizó diciendo que ‘nunca hemos sido, que no somos, ni nunca seremos, Estado asociado, colonia o protectorado, ni queremos agregar una estrella más a la bandera de Estados Unidos’.

Luego de diversas discusiones en las que se podía observar el apoyo de casi todos los miembros del Consejo de Seguridad, el 21 de marzo, Panamá presentó un proyecto de resolución que fue acompañado por las delegaciones de Guinea, India, Indonesia, Kenia, Perú, Sudán y la antigua Yugoeslavia. La resolución fue aprobada por enorme mayoría, salvo el voto en contra de Estados Unidos de América y la abstención del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. El delegado estadounidense explicó su voto con el argumento de que si bien su país ya había acordado en 1964 la concertación de un nuevo tratado con Panamá, éste tendría que contener de forma equilibrada los intereses de Panamá, pero también los de Estados Unidos y finalizó expresando que la resolución presentada ante el Consejo podría poner en peligro las negociaciones de un nuevo tratado. El canciller Tack, que ese día presidía la reunión, pronunció el discurso de clausura en el cual señaló que la opinión mundial demandaría oportunamente la solución definitiva de nuestro problema con Estados Unidos que, ‘vetó el proyecto de resolución en apoyo a la causa panameña, pero el mundo entero vetó a los Estados Unidos’.

El resto de la historia es conocida, en 1974 los cancilleres Kissinger y Tack firmaron un Acuerdo para resolver la cuestión canalera, en 1977 el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, y el jefe de Estado de Panamá, Omar Torrijos Herrera, firmaron en el Salón de las Américas de la OEA el Tratado que lleva sus apellidos y luego de un proceso de transición en el cual los norteamericanos se iban despidiendo y los panameños iban asumiendo, Estados Unidos entregó el Canal, toda la zona adyacente en el ancho de ocho kilómetros al lado de cada ribera y a lo largo de ochenta kilómetros de longitud.

Pasamos así a ser soberanos sobre todo nuestro territorio, ya sin presencia extranjera en posiciones dominantes sobre esa inmensa área.

El Consejo de Seguridad fue un hito importante en el largo camino de las reivindicaciones y la gratitud hacia las naciones que nos brindaron su apoyo irrestricto, será imperecedera.

EXPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.