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13 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Chinua Achebe

El 22 de marzo falleció a los 82 años, en Boston, EE.UU., el novelista, poeta, ensayista y crítico literario nigeriano, Chinua Achebe, p...

El 22 de marzo falleció a los 82 años, en Boston, EE.UU., el novelista, poeta, ensayista y crítico literario nigeriano, Chinua Achebe, padre de la literatura moderna en África, uno de los grandes escritores de la lengua inglesa en el siglo XX y, desde luego, uno de los más brillantes intelectuales africanos.

Su producción literaria no solo revolucionó la literatura africana, por la manera como abordó los problemas africanos desde la literatura, sino por la extraordinaria simbiosis que hizo en sus obras entre el realismo narrativo europeo y las tradiciones orales de su cultura igbo, pero desde la perspectiva de una concesión universal de las tradiciones africanas.

Achebe hizo en sus novelas auténticas radiografías de las confrontaciones entre la cultura occidental y las diferentes culturas africanas, al igual que las transformaciones que sufrieron las sociedades africanas con la penetración colonial de la cristianización y las adopciones nuevas formas de gobierno en el siglo XX. Por eso su primera novela Todo se desmorona, publicada, en 1958, se convirtió en toda una novedad literaria en el mundo, en virtud de que Achebe rompe con los viejos paradigmas en la narrativa literatura africana y transforma completamente el panorama literario en África.

A través de esta novela le enseñó a los africanos a hablar sobre sí mismos, a valor y resaltar sus tradiciones, sus historias, sus cuentos, sus canciones y sus visiones del mundo más allá de las alienaciones culturales europeas. Porque así como García Márquez creó al legendario Macondo, Achebe le dio vida a Igbolandia. Dicha ruptura lo posicionó como uno de los primeros escritores africanos en alcanzar notoriedad universal.

Por su puesto que ese fue un gran logro para un escritor nacido en Nigeria en 1930, formado en Literatura en la Universidad de Ibadán y profundamente comprometido con las luchas de los pueblos africanos. Además se destacó como profesor de Literatura en las universidades de Ibadán, Nsukka, Massachusetts, Connecticut, Mariana Fisher y Brown. Autor de una prolífera obra literaria, entre novelas, ensayos, relatos y poemas: Todo se desmorona (1958), Me alegraría de otra muerte (1960), La flecha de Dios (1964), Un hombre un pueblo (1965), Chicas en guerra (1971), Navidades en Biafra y otros poemas (1973) y Termitero de la Sabana (1987), entre muchas otras.

Fue un crítico de la política y la corrupción en su país, en general en África, sobre todo de las dictaduras y los regímenes totalitarios, críticas que expuso en varios ensayos, en artículos de prensa y en especial en su novela ‘Termiteros de la Sabana’ (1987), en donde plasma las luchas de tres jóvenes con la tiranía de un presidente educado en una academia militar británica en el imaginario Estado de Kangan, pero con una universalidad aplicable en cualquier país africano.

Rechazó a todas las forma del colonialismo, postura que sintetizó cuando dijo: ‘yo estaría satisfecho si mis novelas, especialmente las que situé en el pasado, hubieran servido para enseñar a mis lectores que su historia, a pesar de todas las imperfecciones, no fue la larga noche de salvajismo de la que los europeos, actuando en nombre de Dios, vinieron a liberarnos’.

Su novela Todo se desmorona ha sido traducida en más de 50 idiomas y se han vendido más de 10 millones de ejemplares, es quizás una de las novelas africanas más leída y vendida en el mundo. Pese a ser uno de los escritores africanos más conocidos y más leído del habla inglesa es poco conocido en Panamá.

Los que hemos tenido la oportunidad de leer su obra y degustar su elocuente y cautivante prosa somos testigo de la importancia que tiene Achebe en la literatura universal. Pero como lo que ha sucedido con muchos otros escritores, aunque han tenido suficientes méritos para ser galardonados con el Premio Nobel de Literatura, la Academia sueca le ha negado ese reconocimiento, al igual que sucedió con Jorge Luis Borges, ha quedado en deuda con este extraordinario escritor africano.

PERIODISTA Y ESCRITOR.