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23 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Discursos al viento

Con el incremento de la actividad política por la cercanía de las elecciones generales, aspirantes a cargos de elección en sus luchas de...

Con el incremento de la actividad política por la cercanía de las elecciones generales, aspirantes a cargos de elección en sus luchas dentro del partido por las primarias se han disparado en su presencia en los medios de comunicación, radio, televisión, escritos. Todos traen un discurso propio, pero, lamentablemente, sus asesores los están llevando por un camino distanciándolos cada vez más del electorado. Invariablemente, todos parecen solo saber enumerar las deficiencias del estado actual, denunciando el alto costo de vida, la inseguridad, el transporte, la falta de servicios públicos o el exceso del costo de los que si tienen.

Todos parecen partir de creer que el electorado no sabe cuáles son sus problemas. Nada más lejos de la realidad. Si alguien sabe de los problemas pendientes de resolver son los electores. Inclusive, cada elector tiene una fórmula de cómo resolver los problemas. Pero, vemos a candidatos, ejemplo, de la Alcaldía de la capital, enumerando problemas y sin esbozar cómo piensa resolverlos. Uno inclusive habla de ‘una nueva ciudad’ como otros, candidatos presidenciales, han usado y usan ‘un nuevo Panamá’.

Ni necesitamos una nueva ciudad, ni queremos un nuevo Panamá. Lo que quieren los capitalinos es alguien que administre los fondos adecuadamente y le dé soluciones a lo básico: iluminación, parques, áreas de juego, veredas y aceras, etc. Ni es complicado ni es imposible. Por otro lado, tampoco necesitamos un nuevo país, el actual es estupendo, si resolvemos lo básico que nos aqueja. Agua, costo de vida, seguridad, frenar la corrupción, bajar los impuestos, deshacer los aumentos de salarios del Ejecutivo que, a través de dietas y autoridades, han disparado la planilla estatal. Si reducimos la burocracia, ahora que hay exceso de oferta de trabajo en el sector privado, mejoramos las finanzas públicas si reducimos la planilla. Lo normal es engrosarla cuando no hay ofertas de trabajo en el sector privado, pero en contrasentido hay que aprovechar para reducirla cuando hay exceso de oferta de trabajo privada.

Frente a las próximas elecciones hay que reconocer que los representantes de corregimiento han hecho un excelente trabajo en sus comunidades a lo largo y ancho del país, mientras los diputados han resultados unos mercantilistas, que han gastado millones de dólares en sus partidas, la gran mayoría mal utilizadas. Esas partidas en manos de los representantes de los circuitos hubiesen sido más eficaces y se hubiesen beneficiado las comunidades y no haber servido para enriquecer diputados que han terminado comprando fincas de playa, apartamentos, casas y carros, todo en beneficio personal.

Por eso me río de los discursos de algunos. Se acreditan los logros del gobierno como propios, consideran que fueron ellos los responsables de las ideas y planes del gobierno, no muestran su verdadera trayectoria desde los cargos que han ocupado, electos o designados. Mientras los de oposición prometen ‘todo nuevo’, como si lo que tenemos no sirviese de nada. Yo en lo personal, le doy más crédito al elector que a lo que dan los aspirantes de hoy en base a sus discursos. El pueblo panameño ha evolucionado, ha madurado políticamente. Podrá no protestar en público, pero en privado sus temas diarios incluyen la corrupción rampante, los sobreprecios en obras, los grandes negociados y la incapacidad de muchos.

El pueblo hoy día está más consciente e informado que aquel panameño de ayer, que podías enredarlo con un discurso demagógico. Inclusive, está a nivel de ‘vivo’, aceptando todo lo que le ofrezcas y asistiendo a todo acto que lo invites, para votar luego por quien él decida al final. En lo personal, veo muy difícil la reelección de los actuales diputados, pero casi imposible la del 90% de los tránsfugas. La entrega de los diputados al oficialismo fue vergonzosa y mantiene un repudio presente, que se hará sentir en mayo del 14.

Estas elecciones no se ganarán con discurso, se ganarán con trayectoria y el reconocimiento del electorado del candidato. Un ejemplo, Blandón es reconocido como excelente diputado, pero en la Alcaldía como asesor de Bosco no mostró nada y finalmente Bosco perdió la Alcaldía. El electorado en cualquier encuesta lo muestra fijo a diputado, lejos para la Alcaldía. Similar le ocurre a Varela, cuyos discursos son excelentes, pero el electorado lo conoció como vicepresidente y compañero inseparable del presidente, que estuvo en la crisis de Bocas, de la comarca, en el viaje de la compra de los radares, fotos con La Vitola, etc. y el electorado no borra de su mente su presencia y posiciones en esos casos, aunque ahora, fuera del gobierno, aunque vicepresidente, tenga el discurso correcto.

Años atrás, el discurso jugaba un papel importante en la campaña de un candidato. Hoy, el electorado conoce al candidato antes que le oiga el discurso y pesa más la percepción que tenga de él que lo que le puedan decir. De hecho, pocos panameños le creen al político y menos en campaña. Con un poco de suerte, finalmente elegiremos mejor, más enterados de las trayectorias de los candidatos y con más capacidad para no ser engañados. Ahora toca estudiar la oferta electoral final y escoger al mejor para cada cargo. A los partidos, en sus primarias, escoger al mejor para que la oferta que presente el partido sea cónsona con lo que el país requiere.

Quizás esta campaña sea la última con algo de demagogia, pero el pueblo sabrá castigar a los demagogos.

INGENIERO INDUSTRIAL Y ANALISTA POLÍTICO.