Temas Especiales

29 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Dejemos de quejarnos y actuemos!

E s casi imposible leer un periódico, ver las noticias o escuchar la radio sin ser abaleado por quejas que subrayan el estado ignominios...

E s casi imposible leer un periódico, ver las noticias o escuchar la radio sin ser abaleado por quejas que subrayan el estado ignominioso del país —tanto a nivel económico, como social y cultural. A mi juicio, la gran mayoría son acertadas. Empero, hay algunos quienes discrepan. Sugieren ellos que nuestra economía es vibrante y que vamos ‘viento en popa’. Sostienen que el turismo y la inversión extranjera crecen. Añaden que hemos aumentado nuestra exportación agrícola. No obstante, casi nunca mencionan la muy relevante discrepancia económica entre los pudientes —aquellos que componen, opino, del 1 al 10 % de la población— y la clase popular.

Sería ilógico negar que los beneficiados son los pudientes y que nuestras clases media y baja permanecen peligrosamente estancadas y titubeando en el desastre. De igual manera, nuestra clase pobre oscila entre ‘Guatemala y Guatepeor’ y en la periferia del pauperismo.

Opino que estas condiciones son las causas principales por el auge del vandalismo e inseguridad social.

Nuestras conversaciones se concentran alrededor del alto nivel de corrupción, la mala administración —gubernamental y empresarial—, la falta de civismo, la erosión de nuestro sentido nacionalista, la criminalidad creciente —tanto oficialista como comunitaria, que sin propuestas son conversaciones y escritos estériles.

Opino que estas conversaciones sirven principalmente para nutrir los egos de aquellos que desean exponer su capacidad intelectual.

Incuestionablemente muchos de los exponentes son poseedores de gran capacidad analítica y deductiva. Empero, opino que si desean una transformación social real sus postulaciones tienen que estar ligadas a un instrumento activista diseñado para lograr su visión; tienen que estar dispuestos a ‘sacar sus pechos’ en dicha búsqueda. Opino que cualquiera manifestación que diseñen tiene que realizarse sin violencia y de forma pacífica pero, propulsada por una fuerza moral y patriótica.

Se dice que aquellos quienes diagnostican la enfermad deben proponer el remedio. Por ende, sugiero lo siguiente: A) Que se declare inicialmente, un día de SOLIDARIDAD NACIONAL; un día con miras al futuro en el cual aquellos panameños conscientes de la injusticia económica y social y la falta de visión y dirección de nuestro estado, desistirán de participar en las actividades económicas, educativas, culturales y sociales del país. ¡Se quedarán en sus casas! Las únicas excepciones serían en los hospitales y centros de salud. Antes de rechazar esta posibilidad sugiero que consideren lo siguiente: 1) La propuesta es un llamado a una huelga de brazos caídos a nivel nacional, cuya finalidad es alterar la presente dirección suicida del país; 2) Nuestro liderazgo nacional contemporáneo —gobierno de turno, partidos políticos, presuntos candidatos y todos aquellos quienes se agazapan detrás de pronunciamientos grandiosos han actuado como si nuestro pueblo fuera manso y jamás los confrontará; 3) La idea de quedarse en casa, además del impacto económico, impedirá el atropello físico a nuestro pueblo; 4) Con su ausencia masiva el pueblo dirá ‘presente’.

B) Aquellos quienes clamaron por alterar la dirección del país y dicen querer un Panamá donde reine la democracia, la justicia social y económica; un Panamá sin corrupción, se comprometerán a formar y participar activamente en un nuevo movimiento, denominado MOVIMIENTO DEMOCRÁTICO INDEPENDIENTE POPULAR PANAMEÑO (MODIPPA), cuyo liderazgo será determinado por consenso en un congreso organizado para desarrollar un plan maestro, ampliar, añadir e implementar el bosquejo inicial que sugiero. Visualizo no un congreso de élites sino una amalgama de dirigentes gremiales intelectuales, eclesiásticos, activistas políticos y personas no afiliadas. Esta agrupación, junto con el pueblo, sin convertirse en partido político, podrá convertirse en la fuerza moral independiente que el país necesita.

C) Me parece que el 10 de Noviembre, por su simbolismo nacional, podría ser la fecha indicada.

Lo escrito son meras sugerencias —ideas. No soy líder ni aspiro a serlo. Soy un mero panameño cansado de nuestra aceptación tácita e impotente como pueblo ante nuestra situación política. Es muy probable que lo que sugiero se rechazará sin discusión alguna. Opino que contiene posibilidades. ¡Basta ya del blablablá! ¡Empecemos a actuar colectivamente para detener el deterioro nacional!

ESCRITOR Y DOCENTE UNIVERSITARIO.