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25 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Extranjeros en Salud...

Decepción y un nuevo conflicto en la Mesa de Diálogo para la Redacción de un Nuevo Código Sanitario. El motivo, el anteproyecto 611, con...

Decepción y un nuevo conflicto en la Mesa de Diálogo para la Redacción de un Nuevo Código Sanitario. El motivo, el anteproyecto 611, consensuado con el Ministerio de Salud, que permitiría una contratación de personal extranjero en Salud y que reemplazaría la resolución 2 del 15 de abril de 1985, fue cercenado en puntos esenciales. Quitan los compromisos necesarios para solucionar definitivamente la inequidad existente en la prestación de servicios de salud.

Los diputados oficialistas, lejos de permitir una discusión amplia en primer debate, se limitaron a aprobar todas las modificaciones sin atender las peticiones de explicación y sustentación que los presentes hacíamos. Un primer debate sin debate cambió lo que hasta ese momento había sido un diálogo constructivo ganar-ganar MINSA–Sociedad Civil y lo transformó en una burla impositiva, al más puro estilo Ganar-Perder de la aplanadora oficialista.

Para contratar extranjeros, las autoridades parten de varios postulados, entre ellos que la población se ha duplicado, una norma con demasiada burocracia en cuanto a impedimentos legales que permitan la recontratación de dicho personal y por supuesto en Panamá no hay la cantidad de profesionales panameños requerida. El gobierno informa que en las regiones de salud del MINSA se necesitan 190 médicos generales y 208 médicos especialistas más, para cubrir la demanda. Además, hay 124 médicos especialistas y 111 médicos generales contratados por el MINSA, que han alcanzado la edad de jubilación y, según La Estrella, en 2012, la CSS mantenía un faltante de 200 especialistas y en los próximos cuatro años deberán jubilarse más de 400.

Según las Metas Regionales de Recursos Humanos en Salud 2007-2014, Panamá se comprometió a lograr una densidad de personal médico y de enfermería equivalente a 25 por cada 10 mil habitantes, y nosotros tenemos 27.65 sobrepasando globalmente esta meta. Lo que existe es una mala distribución, ya que en provincias como Los Santos, Herrera y Panamá (región metropolitana) hay una densidad superior al promedio (38, 37 y 34, respectivamente), mientras que la provincia de Darién solo alcanza el 12.18, la Comarca Ngäbe-Buglé el 2.58, Guna Yala 13.01, Colón rural 16, Bocas del Toro 17. Veraguas 20 y Coclé 21, están por debajo del recurso humano en salud requerido.

La CSS convocó a 183 especialistas extranjeros, de los que a especialidades básicas, como Medicina Interna, Familiar, Pediatría y Ginecología, correspondían 49 y el resto, especialistas propios de segundo y tercer nivel de atención. Ninguno de estos especialistas se destinará a comarcas indígenas o Darién, pues en esas regiones la carga de la atención la lleva el MINSA.

Al documento consensuado le fue cercenada la obligatoriedad MINSA-CSS de priorizar los nombramientos en áreas sanitarias postergadas del interior del país, áreas indígenas, de extrema pobreza, difícil acceso y áreas marginadas. Además de desarrollar, de forma simultánea e inmediata, un programa de reordenamiento, habilitación y equipamiento de sus instalaciones, recursos humanos, financieros, materiales y técnicos y de las condiciones laborales orientadas a mejorar la disponibilidad de personal en las áreas sanitarias postergadas, alimentación, vivienda y transporte.

La obligación del Ejecutivo para asignar los recursos financieros necesarios que permitan un plan de incentivos para que estudiantes panameños, prioritariamente, provenientes de las áreas con déficit de oferta, ya sea por distancia o condiciones de trabajo, puedan acceder a las universidades. También eliminan la temporalidad por cinco años que esta ley confería para tomar los correctivos, la exclusión de considerar extranjeros a los ciudadanos panameños naturalizados, con doble ciudadanía o nacidos en el exterior y dejan abierta la probabilidad indefinida de la prórroga de los contratos de extranjeros.

En resumen, este anteproyecto no busca nombrar prioritariamente personal en aéreas de difícil acceso, ni asegurará los recursos necesarios para mejorar las instalaciones de salud; tampoco permitirá que jóvenes panameños humildes puedan acceder a educación universitaria subvencionada por el Estado para que sean formados para atender dichas aéreas. Una política de salud curativa priorizada en nombrar especialistas de hospitales, donde se atiende el 10 % de la población, ha descuidado la prevención, atención primordial y primaria a donde acude más del 80 % de nuestros conciudadanos. Las construcciones de hospitales generan presión presupuestaria, que conlleva recortes, tanto en los hospitales actuales como el HST, ION y Hospital del Niño, como en programas básicos de las zonas postergadas, como el de Prestación de Servicios Básicos de Salud, cofinanciado con el BID en Bocas, Darién y Ngäbe Bugle o el de fortalecimiento de Salud Materna en Guna Yala. Es la falta de incentivos, medicamentos, agua potable, letrinación, equipos e infraestructura apropiada y planificación basada técnicamente en un Diagnóstico Situacional de Salud, lo que hace deficitaria la atención. Traer extranjeros, solo será una curita, que no podrá remediar la brecha de la desigualdad social.

MÉDICO-MEDIADOR-DERECHOS HUMANOS.