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25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Afropanameños y exclusión social

Desde el Sur del Río Mississippi hasta el Cabo de Hornos y el Caribe, la situación de la población afrodescendiente ha sido afectada por...

Desde el Sur del Río Mississippi hasta el Cabo de Hornos y el Caribe, la situación de la población afrodescendiente ha sido afectada por la discriminación racial, la exclusión social y la invisibilización institucionalizada.

Nuestro país es el resultado de la suma de esfuerzos históricos de los diversos actores sociales. Los protagonistas de la historia han tejido esfuerzos que han contribuido al proceso de consolidación de nuestra nación.

En este periplo conjunto, es importante destacar los aportes de la población negra en Panamá. Estimamos que los mismos, han sido constantes desde la Época Colonial, cuando en reemplazo de los indígenas, se trajo a africanos esclavizados, cosificados y tratados como mercancía.

A pesar de la desaparición de la esclavitud, ha persistido el trato racista y discriminatorio, esto explica, en parte, la actual situación de la población negra en la región. Hacemos memoria de las acciones de los negros cimarrones: Bayano, Antón de Mandinga y Felipillo, quienes destacan por su heroicidad, nivel de sacrificio y lucha por la libertad.

Debemos ponderar que la presencia histórica de la población negra, sistemáticamente invisibilizada por murallas de indiferencia y exclusión, reforzadas por modelos importados que exaltan lo extranjero en detrimento de los valores nacionales. Se hace urgente la educación y el fortalecimiento de la identidad, aspecto clave para cimentar los valores y las narrativas nacionales. Se requiere mayor esfuerzo en una educación integral que construya y refuerce la identidad del panameño, en el contexto de un mundo globalizado.

En el caso particular de la población negra, es destacable la sistemática invisibilización en las políticas públicas, con presencia de políticas generalistas que no atienden la particularidad de este segmento importante de la población panameña. Esta exclusión también tiene su expresión en la falta de textos escolares que reivindiquen los aportes de la población negra.

Podemos reconocer, a pesar de todo el proceso de marginalidad y criminalización de la población negra, la existencia de espacios en áreas como el deporte y la música. El aporte cultural en la música, tanto en la década de los 60 y 70 con los Combos Nacionales, el Rey Baro, Roberto y su Zafra, Popo Valderrama, Bush y su nuevo sonido, al igual que Los Soul Fantastic, Los Silvertones, los Persuaders, los Mozambiques, los Beachers de Bocas del Toro, que han dejado un legado musical muy valorable.

Podemos destacar afropanameños deportistas como: Panamá Al Brown, Loyd LaBeach, León ‘Cocoliso’ Tejada, Mago Rivas, Claral Richard, Oscar Lane, Marva Knight, Carlota Gooden, Dinora Bishop, Cynthia Copin, Delmira Piers, Lilia Willson, Ismael Laguna, Rod Carew, Manuel Sanguillén, Willie Harvey, Mariano Rivera, Julio y Jorge Dely Valdés, Irving Saladino, Eileen Coparropa, entre muchos otros.

En actualidad la juventud panameña, en general, vibra y se identifica con el ritmo de la música reggae, tanto en barrios exclusivos como en barrios populares con alto nivel de exclusión social. Esta conexión establece un vínculo paradigmático en la juventud de clases sociales diferentes y de diversidad étnica, nexo que estimamos debería ser potenciado para el fortalecimiento del tejido social y la cohesión en Panamá.

No obstante, pese a que la población que vive en los llamados ‘ghettos’ es hostigada por expresiones y acciones discriminatorias, es limitada en sus derechos, ya que los funcionarios califican dichas comunidades como ‘área roja’ y establecen prácticas de profilaxis social, con perfilamiento racial.

Adicionalmente, en dichas comunidades postergadas históricamente, donde la carestía y la violencia tienen presencia, se criminalizan las protestas de sus residentes por reivindicaciones básicas, como: un servicio adecuado de agua potable, disposición de aguas servidas, servicio de electricidad, recolección de la basura, adecuados servicios de salud comunitaria, iluminación y una policía que no les vea como un enemigo a los residentes de dichas comunidades marginadas, como lo acontecido en la comunidad colonense, durante las protestas contra la venta de los terrenos de la Zona Libre.

Llama la atención que en publicidad electoral se apela a personajes adultos mayores en pobreza, mujeres de raza negra, que contribuyen a exaltar la conexión popular y la valía de los aspirantes al solio presidencial.

En una lectura de la realidad social panameña, existen muchos indicios que nos muestran el grado de sintonía de la población, incluso la que habita en las llamadas ‘áreas rojas’, con las narrativas por un ideal de libertad, derecho a la vida, derecho a la identidad y respeto a su cultura.

Todas estas luchas generacionales hacen convergencia en los aportes a la construcción de una visión de Panamá con justicia social, con respeto a los derechos humanos, con diversidad cultural y el derecho a la no discriminación.

ECONOMISTA.