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25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

¿Qué está pasando en EE. UU?

E E. UU. ha entrado en una nueva etapa de crisis de carácter fiscal, que ha forzado a su gobierno a un cierre laboral parcial (‘partial ...

E E. UU. ha entrado en una nueva etapa de crisis de carácter fiscal, que ha forzado a su gobierno a un cierre laboral parcial (‘partial shutdown’), que entra en su primera semana al momento de este escrito, causando la suspensión de pagos de salarios y prestación de ciertos servicios públicos de decenas de miles de empleados públicos.

Una situación causada por una pugna en el Congreso entre los partidos Republicano y Demócrata. La pugna tiene que ver con las intenciones de los republicanos, particularmente su facción más conservadora, conocida como el Tea Party, que busca quitarle fondos al programa de seguridad social establecido por el presidente Obama, conocido popularmente como ObamaCare, aunque su nombre oficial es ‘Ley de Protección y Atención Accesible del Paciente’ (traducción libre), aprobada en 2010 y declarada constitucional por la Corte Suprema del país.

La Ley crea condiciones para la cobertura de seguro médico al total de la población, inclusive a tasas subsidiadas por el Estado. No estoy en condiciones de evaluar la bondad o su ausencia de ObamaCare, pero lo cierto es que es Ley de la Nación y confirmado su estatus constitucional por la máxima autoridad judicial del país Aún así, los republicanos insisten en obstaculizar su vigencia, metiendo el país en dificultades de otra naturaleza.

El resultado colateral de esta pugna es el debate sobre la necesidad de elevar el nivel de deuda de EE. UU., con menos de dos semanas para resolver, de manera que EE. UU. pueda continuar adquiriendo deuda para pagar de sus obligaciones que representa $60 billones de gastos diarios (1 Billón = mil millones) y de no lograrlo podría ser el gatillo para un situación sin precedente donde EE. UU. no podrá cumplir con sus compromisos de deuda. Aunque los analistas consideran muy improbable esta situación y le dan una probabilidad de cero, el solo pensar que pueda suceder causa fuertes escalofríos mundiales.

Entre más tiempo dure el debate sobre el tope de la deuda, mayor será el riesgo de efectos negativos, como sería una posible baja en la calificación de la deuda americana e igual resultado negativo en el crecimiento de la economía americana y posible contagio mundial.

La Deuda Pública de EE. UU. es el valor de las obligaciones de su Tesoro y otras agencias del Gobierno Federal, vigentes en cualquier momento. Aumenta como resultado del gasto del gobierno y disminuye como resultado de recaudaciones de impuestos y otros ingresos. Existe un tope de $16.7 trillones. Un trillón en el sistema americano es 1 seguido de 12 ceros, o sea: 1,000,000,000,000.00.

De acuerdo a los cálculos de los expertos, EE. UU. se quedará corto de dinero a más tardar el 17 de octubre. De no lograr elevar el tope de deuda a un nivel prudente ocurriría lo impensable, EE. UU. entrará en ‘default’; o sea, una situación de incumplimiento de pago de deuda. EE. UU. nunca ha dejado de cumplir con sus deudas (tampoco Panamá). EE. UU. ya ha estado en situaciones similares de conflicto por tope de deuda, la última vez en 2011, y siempre ha encontrado soluciones de última hora. Se espera que ahora suceda igual.

EE. UU. ha estado en el tope de la deuda desde el 17 de mayo del presente. Desde entonces ha tomado medidas extraordinarias para controlar gastos. Para el 17 de octubre esas medidas, de acuerdo con los expertos se agotarán, por lo que el Tesoro ha advertido que un ‘default’ sería catastrófico.

Considerando quiénes son los países mayores tenedores de Deuda Americana de acuerdo al Tesoro Americano, en orden de monto de deuda: China (Continental), Japón, Países Exportadores de Petróleo, Brasil, Centros Bancarios del Caribe, Taiwán y Suiza. Con justa razón el Tesoro Americano advierte que un ‘default’ de su parte sería desastroso.

Es bueno repetir que los conocedores del tema y los mercados financieros no anticipan esa catástrofe. Roguemos que no se equivoquen.

Aparte de ilustrar a mis apreciados lectores de lo que está sucediendo en EE. UU. y mantenernos atentos a un tema, que sin duda debe interesarnos a los panameños por estar en la Zona del Dolar, la ocasión es propicia para demostrar que la terquedad política sobreponiéndose a un diálogo constructivo sobre los intereses nacionales no es exclusiva de los latinos, prevalece aún en la sociedad que se considera la más democráticamente disciplinada del orbe.

BANQUERO Y EXDIPLOMÁTICO.