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01 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

PRD strong

Hay fenómenos que yo no me puedo explicar, por ejemplo: ¿Cómo y cuándo perdió la membresía del Partido Revolucionario Democrático (PRD) ...

Hay fenómenos que yo no me puedo explicar, por ejemplo: ¿Cómo y cuándo perdió la membresía del Partido Revolucionario Democrático (PRD) la confianza en su fuerza natural? Un PRD que históricamente desde 1999 se presenta al torneo electoral como el mayor partido inscrito, un PRD que llegó a tener en el 2009 más de 650,000 miembros. Un PRD que en 1999, 2004 y 2009 fue el partido individual más votado, que más diputados, representantes y alcaldes ha sacado, que en los últimos 15 años ningún otro partido le ha superado en organización capacidad de movilización y concurrencia a votar en sus primarias. El PRD es una maquinaria política, generalmente imbatible de tú a tú, y cuyos candidatos generalmente son favoritos en cada elección.

Lo acusan de amante de la dictadura, pero es el partido más democrático que hay, le achacan culpa por muchas cosas que ocurrieron antes de su inicio como partido, en 1981. Dicen que no es capaz de alianzas, pero es el partido que más partidos ha tenido en alianza. Era supuestamente de izquierda, pero bajo Pérez Balladares y Martín Torrijos el país prosperó en derecha. El PRD, la verdad sea dicha, es difícil de batir si sus rivales no vienen unidos todos.

Pero ahora, el PRD, ese que sacó con Balbina Herrera 637 mil votos, que perdió solo porque se unieron todos los demás contra él, que en 2009 sacó más diputados, representantes y alcaldes que todos los demás, ese PRD tiene ahora un sector que ha caído inexplicablemente en un pesimismo y fatalismo que los lleva a dudar de su excelente candidato y a dudar si realmente puede derrotar al oficialismo.

Yo sé que las dudas las ha sembrado como parte de una estrategia de cinco años el partido Cambio Democrático (CD), con mucha habilidad y aprovechando egos, ambiciones y debilidades de excelentes cuadros del PRD. Pero también sé que si finalmente antes que sea muy tarde vuelve la mística y el convencimiento de la fuerza PRD, habrá un claro ganador en el 2014 y Juan Carlos Navarro será el próximo presidente del país. Es solo oír el llamado de la unidad, que esos 530 mil miembros cierren filas y respalden a sus candidatos, que dejemos a un lado las conspiraciones y las dudas, sumémonos todos a trabajar apoyando la oferta PRD, eso, asegurando que el candidato y su equipo de campaña tumben los muros que los separan con muchos de las bases, rompan el cerco y hagan más accesible a sus miembros el candidato.

El PRD como partido fuerte, histórico, requiere un mejor discurso de parte de su abanderado, eso lo sabemos todos, incluyendo a él mismo. Pero la pregunta es: ¿Cuándo debe iniciar su discurso de combate? ¿ya? ¿en enero cuando inicie la verdadera campaña? Un discurso que pasa por denunciar todo lo malo ocurrido en este gobierno, que anuncie las leyes que tiene que derogar al llegar al poder, los magistrados que tendrá que presionar para lograr su salida de la desacreditada Corte Suprema, su apoyo a los afectados por la indolencia del actual gobierno, indios en la comarca, colonenses, familias afectadas por la bacteria KPC, los neonatos, los muertos a mano de la policía, todos aquellos que esperan de un gobierno solidaridad y apoyo, y no simples excusas de errores humanos. Un discurso que tiene que traer el compromiso de auditar todas las obras realizadas donde aparenta haber sobreprecios, un discurso que alerte a los contratistas que no so se acaba la ‘llave en mano’ y los contratos directos, sino que auditaremos todos esos que se han dado antes de desembolsar un real más. Ese es el Juan Carlos Navarro que el PRD espera y con quien cerrará filas el partido, con la confianza que el pueblo nos dará su apoyo para sacar del poder a los actuales.

Y ese PRD unido, esa fuerza PRD que todos conocemos, vendrá con la fuerza arrolladora que requiere el país para devolver la institucionalidad, la separación de los poderes, la transparencia que todos anhelamos, la honestidad en el manejo de la cosa pública. Juan Carlos Navarro es el mejor candidato frente a dos que son miembros del actual gobierno, uno que fue ministro y otro que aún es vicepresidente. El único y genuino opositor es el PRD. Yo todavía me asombro con qué ingenuidad los panameñistas hablan de oposición del gobierno y su candidato es vicepresidente del mismo. ¿Por qué no va a los gabinetes y le sirve al país como testigo de lo que se aprueba? ¿Por qué no va a los gabinetes y denuncia lo que desde afuera ahora hace? ¿Por qué no le explica al pueblo lo que vivió en sus 26 meses de compras directas, de los contratos con Italia, de los subcontratos del aeropuerto?

No lo hará, pero al pueblo no se le engaña. Solo el candidato PRD no ha sido parte del gobierno en los cinco años, es el auténtico opositor y cambio. Navarro solo necesita que su partido comprenda a fuerza que tiene la capacidad electoral para que todos lo apoyen unidos y convencidos que el PRD sí sabe gobernar, que al montar un gabinete el partido tiene al menos cinco gabinetes más de igual capacidad. No tiene, como CD que estar rotando puestos ni nombrando novatos a improvisar, la experiencia de gobierno la tienen los PRD. Y aquellos que creen que el PRD está derrotado, que no tiene opción, sorpresa, el PRD strong al final aparecerá, como siempre lo hace.

ANALISTA POLÍTICO