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22 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Panamá y su Diplomacia Kamikaze

Como latinoamericano y ciudadano del mundo, no tengo duda de que la razón y la moral acompañan a Panamá al querer ayudar al pueblo venez...

Como latinoamericano y ciudadano del mundo, no tengo duda de que la razón y la moral acompañan a Panamá al querer ayudar al pueblo venezolano de forma concreta ante la violación diaria que sufren de sus derechos y su dignidad como seres humanos. Sin embargo, tras el último chasco que se ha llevado Panamá ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en días recientes, no puedo esconder mi preocupación por el rumbo un tanto suicida que ha tomado la diplomacia panameña durante la presente administración.

A mi parecer esta es la primera vez en el presente quinquenio en que Panamá, se pone del lado de la justicia, a pesar de los desastrosos resultados de sus diligencias: 29 votos a favor tres en contra de la benevolente e insípida resolución emitida por la OEA a favor de Venezuela y el rechazo a convocar una reunión de cancilleres o de enviar una misión mediadora.

¿Qué salió mal? Tal y como ha reportado el diario español, El País (08.03.14), obviamente la iniciativa panameña fue víctima de la aplanadora del ALBA + Caricom, a lo que yo añadiría la UNASUR y la vergonzosa complicidad del resto de países latinoamericanos, que no quieren ser, como Panamá, víctimas gratuitas de la ira del Palacio de Miraflores. ¿Bajo qué ilusión pensó nuestro canciller que en la OEA Venezuela no iba cuadrar a sus aliados dependientes de la generosidad dispensada por la diplomacia petrolera del chavismo o que no dudaría en torcer el brazo a los demás países que no quieren problemas con ellos? ¿Por qué no tomó en consideración las ambiciones brasileñas de liderazgo regional (Brasil prefirió convocar una reunión de cancilleres de UNASUR)? Hay que ser demasiado naif, para pensar que otros países irían de frente contra el gobierno chavista o en detrimento de sus intereses particulares.

Por otro lado y sin demeritar la altura moral de la actuación de nuestro país, hay cierta verdad en decir que Panamá ha estado tomando activamente el lado de los EE. UU. y sus aliados, lo cual explica mas no justifica lo proferido por Maduro contra el presidente Martinelli, si se toma en cuenta, por ejemplo, cuando Panama votó en coordinación con los EE. UU en contra de la admisión de la Autoridad Palestina como estado observador no miembro de la ONU, ignorando el sentir de los cristianos, musulmanes y judíos que constituyen el pueblo palestino, que claman por el fin del régimen de apartheid sionista que cercena sus derechos humanos. Esto nos trae a la pregunta de si en el caso venezolano nuestro gobierno en realidad estaba haciéndole el ‘mandado’ a los Estados Unidos o en verdad estaba actuando con sinceridad.

¿Acaso existirá algún sentido de la estrategia dentro de la diplomacia panameña? Por ejemplo, me pregunto por qué antes de convocar la reunión de la OEA, el embajador Vallarino y el canciller Álvarez de Soto no se aseguraron de tener los apoyos necesarios para aprobar la iniciativa panameña. ¿O es que Panamá practica la diplomacia Kamikaze?

A juzgar por otros errores diplomáticos, como el caso del apoyo de Martinelli a Japón en su disputa con China por las islas Diayou/Senkaku o el llamar al Estado de Israel ‘guardián’ de Jerusalén y de los lugares santos, el suicidio diplomático por emotividad parece ser la doctrina de este gobierno. Espero estar equivocado. Sin embargo, a pesar de todo, hay que apoyar a nuestro gobierno, pues Panamá tuvo la valentía de decir y hacer lo que los otros no se atrevieron, por cobardía o mezquindad, para ayudar a nuestros hermanos venezolanos. Ojalá Dios escriba sobre estas líneas torcidas y haga brillar su justicia en Venezuela.

¿Y usted qué piensa?

ARQUITECTO.