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El paralelismo entre Ceuta y el Darién: cómo las redes sociales impulsaron dos crisis migratorias
- 03/08/2026 17:18
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Agrega La Estrella en Google ↗️La crisis migratoria desatada la semana pasada en la ciudad autónoma de Ceuta (España), cuando unas 50,000 personas irrumpieron el pasado jueves en la frontera entre ese territorio español y Marruecos, puso en evidencia el potencial de la desinformación difundida en redes sociales para desencadenar situaciones de gran magnitud que ponen a prueba la capacidad de respuesta de Europa frente a los flujos migratorios masivos.
Algunos de los migrantes que lograron cruzar la frontera revelaron a medios internacionales como The New York Times que se sintieron motivados a dirigirse hacia Ceuta al creer que el paso fronterizo estaba abierto, tras ver diversos mensajes en plataformas como TikTok, Facebook, WhatsApp e Instagram. Posteriormente, cerca de 48,000 de los 50,000 migrantes que atravesaron la frontera decidieron abandonar España al constatar que la posibilidad de regularizar su situación migratoria y acceder a un empleo no era tan sencilla ni rápida como habían imaginado.
Lo ocurrido en Ceuta comparte un elemento común con la crisis migratoria registrada en el Tapón del Darién, que entre junio de 2024 y mayo de 2025 recibió 165,840 migrantes irregulares: el denominado efecto llamada de las redes sociales, utilizado para difundir mensajes que alentaban a miles de personas a emprender el viaje pese a los riesgos que implicaba.
Un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington (CSIS, por sus siglas en inglés), publicado en mayo de 2024, puso bajo la lupa esta modalidad al señalar que la desinformación en las redes sociales contribuyó significativamente al agravamiento de la crisis migratoria en el Darién. Actualmente, ese fenómeno se ha reducido considerablemente, ya que entre junio de 2025 y mayo de 2026 se registraron únicamente 322 migrantes irregulares, según datos divulgados por el Servicio Nacional de Migración (SNM).
La campaña digital en torno al Darién consistió, según el CSIS, en la difusión de miles de publicaciones, especialmente en TikTok, WhatsApp y YouTube, que promocionaban la selva del Darién como una ruta migratoria viable para personas de distintas partes del mundo.
Estos videos, difundidos en muchos casos por traficantes de personas, mostraban a migrantes atravesando la selva, pero omitían la realidad de la travesía, marcada por elevados costos económicos, psicológicos y físicos. Además, los contenidos eran potenciados por los algoritmos de recomendación de las propias plataformas, lo que multiplicaba su alcance y les permitía acumular millones de visualizaciones.
Ante el impacto de esta narrativa, las autoridades panameñas lanzaron en 2023 la campaña digital ‘Darién es una jungla, no una carretera’, con el objetivo de contrarrestar los mensajes difundidos por las redes de tráfico de migrantes. Sin embargo, el centro de análisis señaló que su alcance fue “insignificante en comparación con las saturadas plataformas de redes sociales con las que debe competir”.
No obstante, la entonces directora del Servicio Nacional de Migración, Samira Gozaine, sostuvo en enero de 2024 que la iniciativa sí había generado resultados positivos, al mostrar de manera directa los peligros que implica atravesar la selva del Darién.
“En esa campaña se muestra la peligrosidad de esta ruta, lo que, a nuestro parecer, ha hecho que las personas busquen otras formas de movilizarse”, afirmó Gozaine en aquel momento.
La exfuncionaria agregó que las autoridades tenían conocimiento de vuelos que conectaban Colombia con Nicaragua, lo que habría contribuido a que algunos migrantes optaran por rutas alternativas en lugar de cruzar por el Darién.
En conversación con La Estrella de Panamá, el sociólogo José Clemente Lasso explicó que la influencia de los mensajes en redes sociales radica en su capacidad para llegar a grandes cantidades de personas y conectar de forma inmediata con sus necesidades, aspiraciones o expectativas, incluso cuando estas no están relacionadas directamente con la migración.
“Puedo poner un ejemplo reciente en Panamá. Hace poco circuló información sobre una supuesta oferta de televisores a un precio muy bajo. Inmediatamente, una gran cantidad de personas acudió al comercio y casi se genera una situación caótica. Esto demuestra cómo los mensajes en redes sociales apelan a necesidades reales o percibidas de la población y pueden movilizar conductas masivas”, ejemplificó.
Lasso señaló que, en muchos casos, estos mensajes son falsos, pero logran conectar con expectativas o aspiraciones personales, haciendo que quienes los reciben crean que podrán satisfacer sus necesidades o alcanzar determinados objetivos.
En el caso de la migración, explicó, el mecanismo es similar, ya que los mensajes suelen prometer cambios significativos en la calidad de vida, especialmente en contextos marcados por factores de expulsión social como el desempleo, la inseguridad o la persecución política.
“En Ceuta, por ejemplo, muchos migrantes marroquíes cruzan con la esperanza de encontrar mejores oportunidades, motivados en parte por contenidos difundidos en redes sociales. Lo mismo sucede en el Darién con personas provenientes de distintos países de Sudamérica, que emprenden el viaje hacia el norte con la expectativa de mejorar sus condiciones de vida. Las redes sociales potencian estos mensajes y amplifican su impacto en la mente de las personas”, señaló.
El sociólogo también advirtió sobre los riesgos asociados a estas plataformas, particularmente por su capacidad para difundir desinformación a gran escala.
“No solo hablamos de las plataformas en sí, sino también del papel de los influenciadores y otros creadores de contenido que muchas veces difunden mensajes con determinadas cargas ideológicas o promueven ideas que terminan siendo asumidas como verdades. Esto es muy peligroso”, alertó.
Lasso abogó por la creación de regulaciones más claras sobre los contenidos que circulan en redes sociales y destacó que, si bien la migración es un derecho y las personas pueden ejercerlo de acuerdo con sus circunstancias y necesidades, los gobiernos tienen la responsabilidad de generar condiciones adecuadas de seguridad, educación, empleo y desarrollo para que sus ciudadanos puedan construir proyectos de vida en sus países de origen.