Konstantin Kosachov: ‘La multipolaridad no puede quedarse en un plano discursivo’

  • 03/04/2026 00:00
A juicio del político ruso, el mundo debe avanzar hacia un orden multipolar, sin dependencia de los sectores energéticos y financieros de una sola potencia. El parlamentario visitó Panamá durante la 39.ª Asamblea del Parlatino

Con una lectura pragmática del orden internacional, el veterano político ruso Konstantin Kosachev se muestra convencido de que el mundo avanza aceleradamente hacia una configuración cada vez más multipolar. Nuevos actores internacionales tienen fichas que jugar en el tablero de la geopolítica, con Rusia y China a la cabeza, en un escenario que considera, apunta a una eventual “debacle” de la hegemonía de los países occidentales ricos bajo el liderazgo de Estados Unidos.

El actual vicepresidente del Consejo de la Federación de Rusia, la cámara alta del sistema legislativo del país euroasiático, visitó Panamá a finales de marzo para participar en la 39.ª Asamblea Ordinaria del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino), que tuvo lugar en la ciudad capital. Kosachev asistió como parte de los países observadores en el organismo y, durante su visita, sostuvo un encuentro con la prensa local e internacional, donde conversó con La Estrella de Panamá.

Explica que Rusia busca una mayor proximidad con los países de América Latina y ve en el Parlatino un espacio clave para coordinar y potenciar las relaciones interparlamentarias en esa dirección. El diputado explicó que “una de las razones principales por las que aceptaron la invitación a la asamblea del organismo fue para acercar posturas y amplias oportunidades para coordinar”. En la práctica, esto se traduce en una clara prioridad por los encuentros bilaterales con países de la región, sostuvo.

El parlamentario señaló que las relaciones entre Moscú y los países del mundo pueden agruparse en tres categorías: aquellas de carácter amistoso, donde se ubican principalmente las naciones exrepúblicas soviéticas, así como países de África y América Latina; un segundo grupo, en el que los vínculos no se desarrollan de manera favorable, conformado fundamentalmente por naciones europeas; y un tercer grupo integrado por países que no manifiestan un interés particular en profundizar lazos con Rusia, varios de ellos en la propia región latinoamericana.

“Por el momento nosotros no estamos satisfechos con el estado y la calidad de las relaciones que se están construyendo con algunos países de Latinoamérica”, indicó el diplomático y que aspirarían a estrechar más los lazos de cooperación con la región.

En su análisis, considera que parte de los desafíos que enfrenta la región, son derivados de la influencia de Estados Unidos: “Estos estados (latinoamericanos) se han encontrado en una posición bastante difícil”, al tiempo que sostiene que existen fuertes presiones desde Washington para limitar la soberanía regional y los vínculos con otras potencias.

Para Kosachov, hay una línea clara sobre cómo Moscú interpreta el actual orden internacional: uno en el que no debe existir un reparto de poder en clave “multipolar”. Recordó que, tras las sanciones, Rusia formalizó una lista de más de 40 países que considera “inamistosos”, en su mayoría europeos, lo que refleja un deterioro paulatino de las relaciones con Occidente, especialmente después de la invasión rusa a Ucrania en 2022. Una tensión que, a su juicio, no debería reproducirse de manera automática con los países de América Latina, aunque reconoce que varios Estados —especialmente aquellos con gobiernos más alineados con Washington— mantienen una postura distante.

Kosachov enmarcó la guerra en Ucrania como parte de una confrontación más amplia entre modelos de poder global, evitando abordarla como un hecho aislado y calificando como “legítima” la acción bélica de su país, que en el lenguaje diplomático ruso denominan “Operación Militar Especial”. Sostuvo que este proceso tiene antecedentes en los acontecimientos iniciados en 2014 con la salida del presidente ucraniano Viktor Yanukóvich, los cuales atribuye a la injerencia occidental y que, según su visión, se fueron profundizando desde entonces con la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) hacia la frontera rusa, algo que consideran una amenaza para su seguridad

“Durante las últimas décadas, esta intervención se estaba realizando sobre todo de manera, entre comillas, pacífica, con métodos clandestinos a través de organizaciones no gubernamentales y su situación de así llamadas revoluciones de colores y cambios de regímenes”, dijo.

Insistió en que la posición de Moscú se sustenta en la defensa de su soberanía y la “no” injerencia, advirtiendo que “cualquier concesión” en ese terreno termina debilitando los intereses nacionales. Al mismo tiempo, cuestionó el rol de Occidente, al que acusó de aplicar “dobles estándares” y de intervenir en otros países mediante mecanismos indirectos de “softpower”, una lectura que conecta implícitamente con su interpretación del origen del conflicto.

Kosachov también se refirió al papel de los BRICS -bloque de economías emergentes integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- en la transición hacia un orden internacional multipolar, planteándolos como un espacio clave para desarrollar alternativas concretas al sistema dominado por Occidente.Los BRICS son un bloque de economías emergentes integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, orientado a coordinar posiciones en temas económicos y políticos globales.

Lo Nuevo