Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 06/10/2010 02:00
PANAMÁ. Con un lacónico ‘no me imagino un policía homosexual’, el entonces ministro de Gobierno y Justicia, Daniel Delgado Diamante, dejaba claro lo que en aquel momento —abril de 2008— era un tema tabú.
Por esos días, el entonces director de la Policía Nacional, Rolando Mirones, abrió un espacio a la interpretación sobre este controvertido tema y declaró en una entrevista radial que la tendencia sexual no debería ser un impedimento para el ingreso a esta institución de seguridad pública.
Delgado Diamante, oficial de alto rango de las extintas Fuerzas de Defensa, afirmaba que la inclinación homosexual dentro de la PN es una falta ‘grave’ que se castiga con la destitución. El ex ministro se refería al contenido del artículo 133 del Reglamento Interno de esta institución, que establece como ‘altamente gravísima’ la práctica homosexual o lésbica en la Policía.
LO QUE OCURRE HOY
Con el paso del tiempo, la institución no ha variado mucho su opinión respecto al tema. La condición de homosexual aún es ‘no aceptable’ en su reglamentación.
Sobre esto, la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos —el organismo más visible que agrupa a los homosexuales y lesbianas de nuestro país y que promueve, por segunda vez, la aprobación de una ley que castigue la homofobia—, señala a la PN como la institución donde más se les discrimina.
Pese a ello, ¿está vacunada la Policía Nacional contra la penetración de homosexuales y lesbianas? La respuesta es simplemente no, de acuerdo con lo que explica el ex subdirector de este organismo, el ex comisionado Alvis Santana.
‘Estas personas pueden ingresar a las filas, porque en este aspecto el reglamento habla de hombres y mujeres, el caso de los homosexuales no es más que una desviación’, relata.
Opina que el homosexualismo es una desviación de la conducta del hombre. ‘Mientras cumpla con el reglamento disciplinario él está adentro; cuando su conducta de homosexual sale a la palestra en el aspecto profesional, lógico está que va a ser sancionado’, advierte.
Recordó que dentro de la historia de la Guardia Nacional, de las Fuerzas de Defensa y posteriormente en la Policía Nacional, se detectó a varios homosexuales. ‘Eso no quiere decir que se está permitiendo el ingreso de homosexuales, porque ellos son reclutados como hombres y mujeres’, añade Santana.
Aclara que si dentro del período de reclutamiento se identifica ese tipo de desviación, se debe impedir el ingreso de estos individuos.
Volvió a recordar que siendo comisionado se registró el caso de un uniformado al que, estando libre o ‘franco’, se le sorprendió en ‘actos inmorales’ dentro de un vehículo e igualmente fue sancionado.
‘En su vida privada el policía debe tener una conducta intachable, por eso son policías e ingresan a esta profesión. Lo que no puede ni debe es denigrar el nombre y la buena imagen de la Policía Nacional con su comportamiento personal’, acotó Santana.
DERECHOS HUMANOS
Para José Clemente Lasso, investigador del programa social FLACSO-Panamá, en el escenario social panameño y la cuestión laboral, se ubica a los homosexuales en oficios específicos, como: estilistas, diseñadores de modas, belleza, música, espectáculos, entre otros.
Fuera de estos, la población puede llegar a juzgar como anormal la presencia de homosexuales en actividades de seguridad ciudadana como la de agente de la Policía. ‘Esto, efectivamente, lleva a una discusión sobre si existe o no discriminación de la población por preferencias sexuales’, advierte.
Por otra parte —agrega el sociólogo— se debe aclarar que esta discusión no solo se remite a Panamá como país, pues existe una discusión similar en Estados Unidos en torno a la participación de homosexuales en el Ejército, donde la posición de la población es similar a lo que en hipótesis pensamos en Panamá.
‘La solución que en algún momento Bill Clinton aplicó y que hay indicios que Obama seguirá aplicando es la siguiente: ‘No lo preguntes, no lo digas’; es decir, se recomienda a las personas que son parte del Ejército que no expresen sus preferencias sexuales y la institución no las abordaría’, establece Lasso en su análisis.
Para José Clemente Lasso, la discusión que se aplica en Panamá abre otro debate: ‘Desde el punto de vista de los derechos humanos debemos preguntarnos si es correcto o no prohibir la presencia de los homosexuales en la Policía Nacional’.