Familia Rolla fue víctima de asalto

PANAMÁ. El médico especialista en sexología y ex ministro de Salud, Guillermo Rolla Pimentel (1991-1994), junto a su esposa, Alba de Rol...

PANAMÁ. El médico especialista en sexología y ex ministro de Salud, Guillermo Rolla Pimentel (1991-1994), junto a su esposa, Alba de Rolla, quien fue ministra de Desarrollo Social, jamás pensó que un engaño sería la coartada que usaría una banda de asaltantes para robarle en su casa.

El asalto fue perpetrado por tres individuos —todos vestidos con uniforme azul de la compañía eléctrica Elektra Noreste— quienes con la excusa de hacer una inspección lograron entrar a la residencia del político “arnulfista”.

Los malhechores utilizaban un pequeño panel blanco, y luego de que entraron a la residencia sometieron violentamente a los miembros de la familia y se llevaron dinero en efectivo —unos tres mil dólares—, joyas y otros artículos de valor.

El médico octogenario en declaraciones a La Estrella confirmó que los asaltantes —los tres de tez morena y de unos 35 años— aproximadamente a las 10:30 de la mañana se hicieron pasar por técnicos de la empresa de servicios eléctricos y solicitaron ingresar a la vivienda, ubicada en Villa de las Fuentes No.2, con el pretexto de realizar una inspección en el medidor, solicitud que fue acogida.

En la residencia, además de Rolla Pimentel, de 80 años, se encontraban su esposa, Alba, ministra durante el período 1995-1999, un nieto de 20 años (estudiante de medicina), y la encargada de la limpieza. Todos fueron sometidos con amenazas por los sujetos que, armados con pistolas, solicitaron se les entregara todo el dinero disponible (unos 3 mil dólares) y las joyas del matrimonio.

La agresividad de los perpetradores fue uno de los aspectos que mantuvieron impactadas a las víctimas, quienes permanecieron atadas luego del retiro de los asaltantes.

“Ellos estaban muy alterados porque no encontraron mayor cantidad de dinero”, dijo Rolla Pimentel. Según el médico, la Policía Nacional inició una investigación para ubicar a los delincuentes, cuyo auto —según el reporte— no pertenecía a la empresa antes mencionada, por lo que se presume que fue alterado en algún taller de chapistería.

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