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- 15/03/2010 01:00
PANAMÁ. Entre el bullicio de la entrega de las mochilas, los útiles escolares y el bono de 20 dólares a los estudiantes de las escuelas públicas, la ministra de Educación (MEDUCA), Lucy Molinar, reveló un dato que debió opacar todos los problemas de logística denunciados durante el inicio del año: el 56% de todos los estudiantes dejan las escuelas.
La cifra que mencionó la hoy funcionaria son las del 2009, donde se matricularon 688.149 alumnos, restando el porcentaje desertor solamente finalizaron el año estudiantes.
La ministra dice que todo el mundo sabe lo que le pasa a la gente que se retira de las escuelas, que tiene la mitad del camino retrasado.
Ante la pregunta de qué hace el MEDUCA para evitar que las escuelas sean abandonadas a medio camino, Molinar contesta que no puede recoger a los chicos, como una batida, y encerrarlos en las escuelas. “Eso no funciona, estamos tratando de innovar para crear una escuela atractiva para todos”.
Por su parte, Mirna de Crespo, viceministra en dos periodos del MEDUCA, argumenta que el abandono escolar es un fenómeno que se debe a factores socioeconómicos y culturales, que tiene que combartirse con ofertas académicas atractivas para los estudiantes, para que vean que el futuro está en los salones de estudio.
Las áreas más afectadas para la profesora Crespo, sin precisar cifras ni escuelas específicas, son las rurales, las comarcas y la ciudad capital. “Mientras muchos estudiantes se salen de allí, tenemos otros sitios donde hay 6 y 7 muchachos esperando”, dice.
Aracelys Gutiérrez, quien trabaja con niños y adolescentes en riesgo social en el corregimiento de El Chorrillo, comparte que la primera falla es de los padres de familia, luego viene el gobierno que busca solucionar todo desde una oficina y también responsabiliza al MEDUCA que no busca la raíz del problema en las escuelas para solucionarlo.
Según la cifras del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), en Panamá hay unas 105 pandillas y unos 1.500 integrantes activos.
Ese ministerio el año pasado puso en marcha el programa “Por una esperanza”, cuyo costo es de 1.4 millones de dólares que estimaba que para el próximo mes de abril unos 934 jóvenes en alto riesgo social o “pandilleros” hayan cumplido con la primera etapa del visionario proyecto de resocialización.
Aunque Molinar revela que nadie ha estudiado científicamente el problema, para establecer sus causas, por el momento apuesta por la innovación del modelo de enseñanza.
Para Juan Ramón Herrera, dirigente de la Asociación de Educadores Veragüenses, los números que maneja la ministra no son correctos y el abandono no alcanza esa cifra, porque si no todo el sistema estaría en serias dificultades.
Herrera explica que el 56% al que se refiere Molinar es el porcentaje de jóvenes que deberían estar en premedia (de 15 a 18 años) y que no asiste a las escuelas por muchas razones, entre éstas, la falta de coberturas.
Lo que sí es un problema grave, agrega el docente, es que del 44% de los estudiantes que ingresan a la educación media, sólo el 20%, menos de la mitad, termina el bachillerato, ya sea por deserción o por fracaso.
Según el MEDUCA, que aún no da a conocer las cifras de matriculados para el año lectivo 2010, en el 2009, hubo un total de 688.149 estudiantes, 388. 833 del nivel primario, 145.673 de premedia.