Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
- 01/06/2009 02:00
PANAMÁ. El calor del mediodía adornaba con gotitas de sudor su labio superior. Sonreía sin abrir mucho la boca, mientras nos seguía con la mirada, donde se pintaba la curiosidad por saber qué hacíamos allí, pues por la vestimenta no éramos ni médicos ni militares ni policías ni personal del Ministerio de Salud.
Yajayra Barker, residente de Villa Luzmila cerca a Sabanitas en Colón, espera junto a su hermana en las graderías del estadio Mariano Bula a que le den su orden de ingreso para cirugía al barco hospital USNS Comfort, que desde la semana pasada se encuentra anclado en el Puerto de Cristóbal.
Casi 400 personas de diferentes comunidades de la Provincia de Colón, llegaron como ella al estadio a primeras horas del jueves pasado para ser atendidos por alguno de los ocho médicos —6 extranjeros y 2 panameños— que desde las 7:30 de la mañana han atendido pacientes de escasos recursos en forma gratuita.
Por eso, por lo gratuito, es que Yajayra está aquí esperando. Cuando me siento a su lado y le digo que soy periodista de La Estrella , ya no me mira con curiosidad. Continúa mirándome con una media sonrisa que trata de cubrir con la mano, mientras se abanica con el formulario de sus datos que debe entregar en el barco.
El calor aumenta por la humedad. Llovió más temprano y ahora el sol da de lleno en las graderías del estadio donde decenas de personas ubicadas en áreas segmentadas por cintas amarillas, cada una con carteles donde se lee la especialidad médica, aguardan instrucciones.
Al frente en el campo de béisbol, bajo toldas individuales están ubicadas unas mesas donde médicos y enfermeras auscultan a los pacientes y les abren una historia clínica. Antes de llegar hasta las mesas, han hecho una larga fila en la puerta del estadio, ahí esperan su turno para ver qué voluntario de la Iglesia Mormona les tome la temperatura.
La hermana de Yajayra, sentada a su lado, no para de hablar. Ella está allí para acompañarla en la cirugía que le harán al día siguiente. “Hasta a mí me atendieron, dice, mire, ¿ve? Me hicieron una limpieza dental y no me cobraron nada”, sonríe mostrando unos dientes blancos que contrastan con el brillo negro de su piel.
Allí me doy cuenta de porqué Yajayra no abre la boca para sonreír. Le faltan cuatro piezas en la parte frontal de la boca. Me cuenta que perdió los dientes en una pelea. “Pero no callejera, dice, fue una pelea de pareja.. hace cinco años él me dio en la boca con una radio” y contesta que ella también le pegó y después lo mandó a la cárcel. “Pero no sirvió, igual sigue molestando, ahora menos, pero ya no le hago caso”, finaliza.
Esa misma tarde debe ingresar al barco hospital. Le hicieron una primera evaluación y la remitieron a cirugía maxilofacial donde le pondrán una corona. Afuera le cuesta unos 300 dólares, que no tiene, en el barco es gratis. Yajayra tiene 35 años apenas y siete hijos. El mayor de sus hijos cumplirá 20 años y el menor tiene 5. Ella me dice que no trabaja, pero cuando le pregunto que de qué viven, responde que plancha y hace empanadas de maíz para vender, “son muy sabrosas”, advierte.
La oportunidad de esta madre de familia colonense, la tendrán otras por lo menos 12 mil personas, que entre consultas médicas en diferentes especialidades hasta cirugías variadas gratuitas, ofrece el barco hospital USNS Comfort de la Marina de guerra de EEUU que desde el 26 de mayo se encuentra en tierras colonense.
Esta embarcación que era un buque petrolero y tiene un hermano gemelo con las mismas funciones en el otro lado del mundo, es una mole de hierro de 11 pisos con una capacidad para 1,000 camas.
El área de quirófano se encuentra en el centro de la nave, que es el sector más estable, indica la enfermera y teniente Ithzel Orozco de nacionalidad colombiana.
En el barco, entre los 800 miembros de la tripulación hay personal médico de varios países: Brasil, Canadá, Nicaragua, El Salvador, Colombia, Francia Holanda, España y por supuesto, Panamá. Muchos de ellos ya son ciudadanos norteamericanos, pero otros se incorporan temporalmente.
La misión humanitaria gratuita del Comfort recorre varios países de Latinoamérica durante 4 meses. En ese tiempo su tripulación espera atender a 35 mil personas. En Panamá se han propuesto una meta de entre 12 y 14 mil pacientes.
Además de atender a los pacientes en las instalaciones del barco, también se habilitaron el estadio Mariano Bula y la escuela Efraín Tejada en Colón, donde se realizan consultas externas. Entre todos los locales se han atendido unas 1,300 personas por día. Dentro de dos años el Comfort estará nuevamente en Panamá.