Cuestionan actuaciones de magistrado Moncada Luna

PANAMÁ. Dos años como magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y un mes como presidente de ese Órgano del Estado ha sido tiempo ...

PANAMÁ. Dos años como magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y un mes como presidente de ese Órgano del Estado ha sido tiempo suficiente para que sobre Alejandro Moncada Luna pesen las más profundas críticas habidas.

Y todas, absolutamente todas tienen que ver con quien lo nombró, la forma en la que lo hizo y las consecuencias y suspicacias detrás: el presidente Ricardo Martinelli y la posibilidad de que tenga más poderes de los que debería.

Moncada Luna ingresó a la CSJ en enero de 2010, en uno de esos impulsos del presidente de la República que no han hecho mas que despertar el rechazo de la sociedad civil. Martinelli lo eligió —y al hoy exmagistrado José Abel Almengor—, tras simplemente desestimar las sugerencias de los civilistas.

Y de ahí en adelante la línea de Moncada Luna parece ser casual con la del jefe de Estado: fue el ponente del fallo por el cual se declaró inconstitucional la derogación de la Sala Quinta y se le dio luz verde al Ejecutivo para nombrar a tres magistrados.

Con su recomendación —la cual aseguran expertos, viola la Constitución— Moncada Luna abrió a Martinelli la posibilidad de ganar la mayoría absoluta en la CSJ. Y con ese escenario, teme la oposición política, vendrá el achazo de la reelección presidencial inmediata.

¿SOBREPASANDO LÍMITES?

La Sala Quinta ha disparado los reproches al trabajo de Moncada en el Órgano Judicial. Desde que aseguró que tanto la Asamblea como el Ejecutivo tenían en ‘zozobra’ al país, y que tras el fallo que la CSJ dictó, el presidente y su Gabinete de ministros podía nombrar a los tres magistrados, la idea de que ‘muestra inclinación y reverencia’ a Martinelli no deja de dar vueltas entre los sectores. Y más porque el martes envió una nota al jefe de Estado para hacer de ‘su conocimiento’ la respuesta que envió a la Asamblea a la invitación para participar de la discusión del proyecto de ley que buscaba adecuar la nueva sala de la Corte.

‘Con sus fallos y sus manifestaciones está tocando preligrosamente las rayas que la Constitución limita’, asegura el expresidente del Colegio de Abogados, Rubén Elías Rodríguez. ‘A los magistrados se les está vedado meterse en temas políticos. Eso genera crisis’, amplía.

En la sociedad civil organizada la lectura no es tan distinta. Para el secretario de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, Víctor Lewis, Moncada Luna ‘está sobrepasándose’ con sus actuaciones.

Es que, dice, ‘no hay ningún abogado que pueda estar de acuerdo con la forma en la que Moncada Luna actuó. Él se politiza’, sostiene.

Ese ‘jalón de orejas’, según la ley, le podría costar. El artículo 49 del Código Judicial prohíbe que el personal del Órgano Judicial felicite o sensure los actos de otros órganos o entidades. Y plantea sanciones.

Ahora, según la exmagistrada Esmeralda de Troitiño, si bien la Asamblea Nacional debe ahora definir si Moncada Luna incurrió en extralimitación de funciones, ‘la posición de una magistratura de la Corte debe ser tener prudencia en las manifestaciones públicas’.

Y salta la incertidumbre. ‘Con el nombramiento de Moncada Luna no sé si hubo un cambio para bien o para mal, pero no queremos que se repitan estas cosas’, formula Victor Lewis, dibujando la esperanza de que, finalmente, la justicia tome rumbo. El que tanto se ha prometido.

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