30 años de ser ‘Los Patrones de la Cumbia’

Actualizado
  • 23/07/2012 02:00
Creado
  • 23/07/2012 02:00
PANAMÁ. Los martes, miércoles y jueves, Sandra y Samy Sandoval van a un caserón viejo de esos que aún quedan en Río Abajo, en la capital...

PANAMÁ. Los martes, miércoles y jueves, Sandra y Samy Sandoval van a un caserón viejo de esos que aún quedan en Río Abajo, en la capital. Y, dentro de un pequeño cuarto de grabación, ensayan, junto a unos 20 músicos, para el concierto del 15 de agosto, con el que celebrarán 30 años de pindín.

13 AÑOS DE ODISEAS

Capurí, un pequeño pueblo en la montaña de Los Pozos de Herrera, estrenó el conjunto de los hermanos Sandoval, el 24 de diciembre de 1982. ‘Me acuerdo que nos fuimos en carro hasta cierto punto y de allí en adelante a pie y a caballo. Empezamos el toque y terminamos la presentación a la 1:00 a.m. Yo iba a cumplir 15 años’, recuerda Samy.

Sandra tampoco olvida lo que sintió sobre esa humilde tarima. ‘Las rodillas me temblaban, se chocaban una con la otra. Creo que los artistas nunca olvidan su primera presentación’.

Desde ese momento, comenzaron a interpretar canciones ‘que nunca pegaron’, confiesa el acordeonista. ‘Grabábamos y nunca pasaba nada, fueron pasando los años, llegábamos a los bailes y siempre vacíos’.

En sus inicios, los hermanos Sandoval reproducían las canciones del tipiquero Alfredo Escudero, pero luego se convencieron de que debían buscar un estilo propio si querían hacer carrera artística y fueron abandonando esa práctica, muy común en los noveles conjuntos.

Los 13 primeros años del conjunto (iniciativa de Luis Sandoval, padre de Samy y Sandra) fueron una odisea cargada de ‘bailes malos’ y ‘bailes regulares’, afirma el acordeonista, en Río Abajo, una vez terminado el ensayo. Apunta su mirada hacia arriba y dice: ‘Me acuerdo que a mi papá siempre le ha gustado sembrar vegetales y verduras, entonces, hizo un sembradío de cebolla y tuvo que esperar a vender las cebollas para pagarle a los músicos, porque en los bailes no se sacaba ni para eso’.

Para 1995, grabaron ‘Mi dicha eres tú’ del compositor Kenny Alexander Pérez, en ese momento, con esa canción su andar tomó un mejor rumbo.

‘Necesito saber si me quieres, te quiero. Necesito saber si me amas, te amo. Ya encontré la dicha que tanto tiempo he buscado, no te apartes de mi lado y házme feliz...’. Después de pegar ese tema en la radio local, conocieron al también productor Christian García, quien les propuso escribirle otras canciones para interpretar a dúo. Así llegaron los temas ‘Patrón de dos amores’, ‘Enséñame a amar de nuevo’, ‘El fruto de tu amor’ y ‘Brindemos por lo muerto’, que fueron temas que gustaron mucho en provincias centrales, según recuenta Samy. Con ese repertorio, el conjunto grabó su primer álbum El patrón de la cumbia. Para ese entonces, la voz de Sandra ‘era nasal’, algo que superaría años después.

La popularidad tocaba a su puerta. ‘Fuimos subiendo. Nos fuimos para Chiriquí y eso fue una locura. ¡Era la primera vez que la gente cantaba nuestras canciones y nos aplaudía, después de cada canción! Cuando escuché eso, muy emocionado, me pregunté ‘¿y esto qué es?’.

Su fama en Chiriquí y Coclé influyó en que fuesen invitados para el ‘Encuentro de acordeones’ de 1995, la cual de hecho fue la primera presentación del conjunto en la capital panameña. Aunque la invitación per se ya era una buena noticia, los ‘Patrones de la Cumbia’, como también se les llama a los hermanos, nunca se imaginaron que sería la tarima y catapulta hacia el éxito rotundo.

‘Ese día los músicos estaban vestidos de verde, parecían unos pericos’, recuerda Samy. ‘Cuando empezamos a tocar, las personas [rodearon] la tarima y cuando tocamos ‘Brindemos por lo muerto’ eso se quería venir abajo. Al día siguiente, las personas comentaron que la presentación fue muy buena; otros, que eso no era típico, y yo me dije: ‘ya va la gente a molestar ‘ombe’. Ese fue el boom que desató todo, de allí vinieron más bailes y más bailes’, dice Samy Sandoval Salamín.

Así quedaron atrás las noches en que tocaban en toldos de pueblo sin lograr ganancia alguna, para pasar a cobrar por cada desvelo de 4 mil a 7 mil dólares, según informa un conocedor de la industria tipiquera panameña.

SANDRA TRANSFORMADA

Frente a su casa, en Monagrillo, Chitré, había una fiesta del pueblo, su padre tocaba el acordeón, ella cantaba, ataviada con un trajecito, con las medias y los zapatos de la escuela. En ese entonces, Sandra Sandoval Salamín tenía nueve años.

En sus inicios, fue como cualquier otra cantante de típico tradicional. Su cabello crespo natural y vestidos con encaje, hechos por su mamá pero a su gusto, fueron su look por buen tiempo. Más cuando la gracia comenzó a rondar el conjunto, la monagrillera apostó a cambiar de apariencia, alisó su cabello, se maquilló diferente —se dijo en su momento que contrató al maquillista Danilo Moreno para esa labor—, empezó a utilizar sus vestuarios más ajustados y bailó sexy.

‘Yo empecé bailando suavecito, como veía que la gente disfrutaba el baile, yo me fui detrás del gusto y fui exagerando un poquito más los movimientos y fui poco a poco perdiendo la pena hasta lo que soy ahora’, expresó Sandra.

La evolución continuó dentro del conjunto típico. Las canciones a dúo era lo más popular dentro de su repertorio. Sin embargo, Samy prefirió alejarse del canto y dedicarse al acordeón. ‘Le fui cogiendo como más pereza a cantar, yo me sentía muy disfónico después de los bailes y tomé la decisión de dejarle eso a Sandra. A veces las personas me piden que cante y los complazco, pero no es algo que me guste hacer tanto’, dice Samy.

En 30 años de trayectoria, los hermanos han tenido que compaginar sus vidas con su trabajo. Para Sandra, convertirse en madre no fue fácil. ‘Cuando mi hijo nació, yo quería estar con él y con mi público, así que tuve que adaptarme a las dos cosas y todavía estoy en esa lucha de estar en la misa y en la procesión’, comentó.

En muy pocas ocasiones los ha llevado a los bailes, la cantante expone su motivo. ‘No quiero que la gente los vea como ‘los hijos de Sandra’. Yo quiero que crezcan como personas normales’.

EL FUTURO

Después de 30 años de carrera artística: 13 de vacas flacas y 17 de vacas gordas, qué hará ‘la triple S’ para perdurar como favoritos en el pensamiento de sus compatriotas. Para Sandra, el secreto es disfrutar lo que está haciendo y hacer que la gente también disfrute. Samy opina que las ganas que le ponen a todo y el equipo de trabajo que tienen son su arma para seguir adelante. ‘Tratamos de hacer siempre cosas diferentes’, dijo.

Añade Sandra que ‘la clave de esto [el éxito] es que hay que vivir el momento sin pensar en lo que pasará mañana’.

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