La dedicación al instrumento es primordial

Actualizado
  • 26/07/2023 00:00
Creado
  • 26/07/2023 00:00
El maestro David Murgadas visitó nuestro país para participar con la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá en una serie de actividades académicas y musicales, clases maestras y conciertos
David Murgadas es especialista en instrumentos de cuerdas pulsadas.

David Murgadas tuvo una semana tan intensa como satisfactoria, ofreció un concierto para estudiantes de una escuela secundaria, y otro para estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de La Universidad de Panamá. Con este estudiantado dictó un curso de tablaturas, participó en la preparación de repertorio para la orquesta de guitarras y ofreció una clase maestra. Para un público más amplio, ofreció un concierto en el teatro Gladys Vidal. Viajó desde Barcelona acompañado de su guitarra barroca.

Murgadas sonríe mientras abre el estuche del instrumento. A primera vista parece una guitarra popular, aunque bastante pequeña.

Si detallamos un poco, nos damos cuenta de que no se trata de una guitarra actual, popular. En la boca luce una pieza poco usual, tallada. Sus cuerdas no corresponden a la afinación de una guitarra de seis cuerdas. Esta, aunque es más pequeña, cuenta con nueve: cuatro dobles y una simple.

“La cuerda simple sería la primera, que se afina como en la guitarra; mi, si, sol, re, la. La primera es simple porque es la que hace la melodía y se llama la chanterelle, 'la cuerda que cantaba' y es una cuerda sola, las demás eran llamadas órdenes y eran de cuerdas dobles para que sonaran un poco más”, explica con detalle. Los trastes son diferentes también.

La dedicación al instrumento es primordial

A diferencia de la guitarra clásica, los de la guitarra barroca “son de tripa de cordero y se pueden mover, no son fijos. Cuando se da el sistema temperado se pusieron los trastes fijos de metal, para fijar la afinación en la guitarra”, destaca.

Al pulsar sus cuerdas, escuchamos un sonido muy particular, diferente al de la guitarra actual. Un sonido que nos lleva a otros tiempos, en complicidad con una pieza de ese momento: un fragmento de “Jácaras”, de Gaspar Sanz.

“Esta es la guitarra española de los siglos XVII y XVIII; es un instrumento popular que se utilizaba en España, en Italia, también por la colonización en México y bueno, por todo Latinoamérica, así como en América del Norte y en Europa. Es el instrumento más popular que había en esos siglos. Piensa que la música popular en ese momento, las danzas, las canciones, tenían mucho peso y este instrumento de alguna manera desbancó a los anteriores, del renacimiento”, comenta el guitarrista sin esconder entusiasmo.

La guitarra barroca, cuenta el maestro, se hizo muy famosa por su manera de interpretarse, su presencia rítmica. Este instrumento desbancó a otros, llegando a tener mucha fama. “Estamos hablando de 80 años de literatura de este instrumento y todo el mundo tenía uno, por el hecho de que eran pequeñitas y fáciles de transportar. Se tocaba en las calles, en las casas siempre había una colgada, además, era un instrumento más o menos económico. “Los barberos tenían siempre una en la tienda y entre cliente y cliente tocaban un fandango, una pieza de la época”, detalla.

Murgadas, especialista en guitarra clásica, sintió en un momento curiosidad por conocer más la música que antecedía a su instrumento, la guitarra moderna. “Esta sería la abuelita de la guitarra española que conocemos, que el mundo tiene y que todo el mundo usa a nivel popular, ¿quién no tiene una guitarra en casa?”, pregunta, y yo le respondo “yo tengo una”.

“Pues igualmente que usted tiene una en casa, pues la gente tenía una casa y la usaba en el mismo sentido que ahora: a lo mejor la tenían meses colgadas y no la usaban, otros la usaban más, dependiendo del interés que se tuviese”, explica.

Y siendo un instrumento tan popular, hubo muchos compositores dedicados a este. “Hubo varios personajes interesados en dejar escrita la música que se hacía en ese momento, porque la música en ese entonces era oral, era visual”, comenta.

Entre esos compositores estaba Gaspar Sanz, oriundo de Cataluña, uno de los más importantes a nivel pedagógico, pues fue el primero en hacer un tratado de guitarra para que la gente supiera tocarla. También estuvo Antonio de Santa Cruz, de quien se conoce menos su vida, pero que dejó una buena obra. Por su parte, Francesc de Grau, de las islas Baleares, y el más internacional, Santiago de Murcia, cuya obra fue descubierta en una librería de León de Guanajuato, México, en 1943.

“El musicólogo Gabriel Saldívar hace el descubrimiento y queda estupefacto ante esta obra, la recopiló en un libro que llamó el Códice No. 4. No se sabe si Santiago de Murcia, que era guitarrista de la Corte de Madrid, viajó a México o fue su obra la que viajó como cualquier otra mercancía que en aquel momento llegaba a toda Latinoamérica y volvía a Europa, no lo sabemos”, dice.

Estos detalles históricos y otros más académicos los compartió el músico también con el público estudiantil que atendió sus actividades.

“Para la orquesta de guitarras trabajamos un repertorio que transcribí para otros encuentros, en el repertorio barroco y una parte de medieval. Iniciamos con música medieval. Del libro rojo de Montserrat; otra obra de la suite burlesca de Don Quijote, también Los imposibles, una obra de Santiago de Murcia y acabamos con la marcha de los turcos de Jean Baptiste Lully”, comenta sobre el repertorio para los estudiantes de Bellas Artes. “Imagina montar este repertorio en seis... nueve horas, es titánico para los alumnos que había de varios niveles; unos empezaban, otros tocaban un poco más, pero hicimos un esfuerzo genial, eso es interesante”, asegura.

Sobre el nivel del instrumento en Panamá, el maestro dice: “conozco el nivel de la guitarra de la Facultad. Es un buen nivel, sobre todo noto un interés por parte de los alumnos en querer mejorar. Supongo que como en todo sitio, no solamente en Panamá, el alumno necesita dedicarse un poco más al instrumento en casa e insistir un poco en todo lo que le dice la maestra Teresa Toro y los otros profesores que están allí. Y aprender a hacer esta labor en casa que vale la pena: tomar conciencia del instrumento, porque no solamente es un trabajo musical, también lo es a nivel mental”, sostiene.

Es primordial para todo músico tener la voluntad de hacerlo. “Si es una guitarra es una guitarra, o el instrumento que sea, pero el hecho de que se haga música, [hay que comprender que] no es un botón con el que todo va rápido. Que hay que dedicarse a poner físicamente los dedos y descifrar una partitura, eso para un alumno es muy bueno mentalmente. Da un gran placer”, concluye.

David Murgadas
Biografía

Profesor de guitarra, de instrumentos antiguos de cuerda pulsada, cámara, acompañamiento, música antigua y orquesta en el Conservatorio Profesional de Música de Igualada (Barcelona). Grado superior de guitarra clásica en el Conservatorio de Música de Alicante (España), con José Tomás. Postgrado en interpretación de música antigua en el Conservatorio de Toulouse (Francia). Postgrado y máster en interpretación de música antigua en la Escuela Superior de Música de Cataluña, Esmuc (Barcelona) y Universidad Autónoma de Barcelona, UAB (Barcelona) con un gran grupo de maestros importantes. Conciertos, clases magistrales y conferencias en Europa y América. Grabaciones que la crítica y el público han calificado de excelentes.

David Murgadas se convierte en uno de los guitarristas catalanes más versátiles dentro del mundo guitarrístico catalán. De formación clásica con los maestros Guillem Bernabé y Ramón Barboza en Rubí, en la Escuela de Artes Musicales Luthier de Barcelona y con el maestro José Tomás, discípulo de Andrés Segovia en el Conservatorio Superior de Música de Alicante. David Murgadas se especializa en el repertorio del Renacimiento y Barroco y con instrumentos antiguos de cuerda pulsada –vihuela, laúd, tiorba y guitarra barroca– en la Escola Superior de Música de Catalunya (Esmuc) y en el Conservatorio Profesional de Música de Toulouse. Actualmente es profesor superior de guitarra clásica y máster en la praxis de la interpretación de música antigua.

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