Un doblete de psicodelia

PANAMÁ. Soda y agua pregonaban con fuerza unas señoras fuera del Atlapa antes del concierto de Aditus y Hombres G, el pasado lunes. Cerc...

PANAMÁ. Soda y agua pregonaban con fuerza unas señoras fuera del Atlapa antes del concierto de Aditus y Hombres G, el pasado lunes. Cerca de la entrada al recinto, dos sujetos con acento venezolano brincaban en un pie porque consiguieron boletos al doble del precio normal. A las 7:00 de la noche, dentro del Anayansi había mucha gente esperando.

Afuera, en la sala de prensa, los flashs de las cámaras eran tiburones al acecho; los estacionamientos, un enjambre de “bien cuidao”s” que corrían para todos lados al ver la enorme cantidad de autos 4x4. Al otro extremo del Atlapa, una familia se quejaba por la falta de rampas para discapacitados y por la poca vigilancia policial. 8:20 de la noche: mientras una de las encargadas de atender a los periodistas explicaba el área de trabajo de los comunicadores, una rubia vestida con traje azul eléctrico avisaba a su acompañante el inicio del recital. Ya en tarima, Aditus dedicó la noche a Gustavo Cerati y arrancó con el tema “No te pueden apagar”. El tiempo pareció retroceder, pues el escenario fue sencillo y los integrantes de la banda venezolana lucieron jeans , camisas negras y lentes oscuros. A continuación interpretaron “País”, “Mi amplificador”, “La vida no me alcanzará” y “Casualidad”. El público despertó con “Perdiendo altura”, “No te vayas ahora” y “Algo eléctrico”. La ocasión también sirvió para que estrenaran el sencillo “Sin ti”, de su nuevo disco De Alcabala a peligro. Se despidieron de sus seguidores con “Tiempo”, “No se quita” y “Héroe”. Aditus cantó una hora. Pero solo pasaron 15 minutos cuando los Hombres G iniciaban sin mediar palabras con “Voy a pasármela bien” y “El ataque de las chicas cocodrilos”. Entonces, David Summers saludó e invitó a las chicas a que se subieran al escenario para cantar “Suéltate el pelo” y “Marta tiene un marcapasos”. Pasada una hora de “relajo”, soltaron los instrumentos y dijeron “hasta luego”. Pero el público no se resignó a irse sin escuchar sus temas más conocidos y “Nuestro bar” y “ Venezia” hicieron temblar el Atlapa. Hubo lágrimas, también abrazos. Las luces se apagaron, la tristeza transformó rostros. Ni si quiera el olé, olé, olé era esperanzador. Pero Summers y sus secuaces salieron por tercera vez, ya que aún faltaba “Devuélveme a mi chica”. La noche terminó a las 11:30, la terapia musical sirvió a muchos, incluso a las señoras que afuera aún gritaban ¡agua y soda!

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