Un vínculo mucho más fuerte

El desarrollo neurológico y fisiológico de un bebé es tanto complejo como extraordinario. Un bebé está dotado de numerosos reflejos que ...

El desarrollo neurológico y fisiológico de un bebé es tanto complejo como extraordinario. Un bebé está dotado de numerosos reflejos que están orientados a su supervivencia fuera del útero, y adicionalmente hay evidencia de la existencia de reflejos prenatales. Hay estudios que revelan que el bebé prefiere el vínculo de la madre al del padre; no sólo elige las facciones de la mujer, sino la voz femenina sobre la masculina. Esto señala que el vínculo de madre-hijo es crítico para el desarrollo emocional y social del bebé.

VÍNCULO MADRE E HIJO

El vínculo madre-hijo es extremadamente importante para la salud emocional de un bebé. Existen indicaciones claras de que un bebé está listo para responder a su mamá desde el momento en que nace. Los estudios revelan que un bebé recién nacido reconoce la voz de su madre en el útero y prefieren las facciones y voces femeninas. Esta preferencia innata, en adición a numerosos comportamientos reflexivos, son esenciales para el concepto de vínculo. Además, los investigadores reconocen el hecho de que los bebés participan activamente en la creación del mismo, a través de conductas provocadoras o de alguna manera rebeldes, como puede ser llorando, en vez de adquirir conductas pasivas. Pareciera que el bebé está reprogramado para estar atado a la persona principal que proporciona cuidados.

LA HORMONA DEL AMOR

Quizás terminamos por preguntarnos por qué unas madres son más maternales que otras (a algunos nos parece una barbaridad que 15 días después del parto la nueva mamá decida dejar a su bebé con una niñera, que en dados casos es su abuela- para irse de fiesta). Pues nuevos estudios afirman que esto se debe a la hormona del amor, la oxitocina, la cual predice el nivel de vinculación entre la madre y el hijo.

La Oxitocina, conocida como la hormona del amor y el vínculo, se involucra con la preservación de las relaciones cercanas. Ruth Feldman, profesora y psicóloga de la Universidad de Bar-Ilan en Israel, apoyada por sus colegas, han medido las condensaciones plasmáticas de oxitocina de 62 mujeres embarazadas durante el primer y tercer semestre, así como en el primer mes después del parto.

También observaron que la madre y el bebé interactúan de acuerdo a 4 aspectos: mirada, afecto, tacto y vocalización. Un vínculo más fuerte se atribuyó a que la madre concentró su mirada en el bebé, demostró una energía positiva hacia él y mantuvo un constante contacto estimulante. © Publicaciones Semana

Lo Nuevo